Los movimientos políticos en Europa
Oscar A. Bottinelli

Hace muchos años, exactamente a mediados de 1967, los diarios uruguayos tenían la costumbre -lo que marcaba la inquietud del público y la visión del país- de dedicar la primera página a noticias internacionales. Y en Uruguay la noticia internacional en aquella época estaba muy centrada en lo que podríamos llamar la Europa cercana, la Europa Occidental, cuyos movimientos políticos eran seguidos muy directamente por los uruguayos.

Esto ha cambiado y los últimos análisis que uno ha hecho sobre interés de la gente, sobre lectura de diarios, sobre seguimiento de informativos, determina que la información internacional cada vez tiene menor importancia para la gente, salvo los macroacontecimientos, pero no el seguimiento cotidiano de los hechos, y dentro de la política internacional además ha decaído relativamente el seguimiento de los hechos europeos.

Y es un tema muy importante, porque la región del Mercosur y Uruguay en particular están siguiendo procesos, entonces es interesante ver qué pasa en Europa.

Desde el punto de vista político, Europa viene en unos movimientos de péndulo que en los últimos dos o tres años han sido muy acentuados, ya que hasta hace dos años, uno diría que exactamente un año atrás se cumplía el fin de ese péndulo, se veía como un movimiento de los países más occidentales o más cerca nuestro de la Unión Europea, con gobierno y triunfos electorales del centro hacia la derecha. El triunfo de Jacques Chirac con el neogaullismo, como presidente de Francia, el triunfo de Aznar desalojando a Felipe González tras décadas al frente del gobierno español, como presidente del gobierno, líder del Partido Popular, y en Alemania y el Reino Unido, Gran Bretaña, tenían desde hace mucho tiempo gobiernos como el conservador británico o el demócrata-cristiano de Helmut Kohl. Y en Italia se había producido también en ese período el triunfo de una coalición de centro-centro derecha, capitaneada por el magnate de las comunicaciones Silvio Berlusconi, con el nuevo grupo Forza Italia, apoyado por el grupo de derecha Alleanza Nazionale.

Hace un año, cuando en España se produjo la culminación de este movimiento a la derecha, comenzó también en Europa el cambio del péndulo. Y se produce -más o menos contemporáneamente- la reversión en Italia con unas nuevas elecciones anticipadas y triunfa el centro-izquierda. Son las primeras elecciones claramente bipolares en que hay dos candidatos a primer ministro para la gente, el mismo esquema que ha habido en España, en Gran Bretaña, en que al votar un partido político, al votar diputados y senadores la gente siente como que está votando directamente un primer ministro.

Y ahí triunfa la coalición de centro-izquierda, que tiene como elemento central al que hoy es el partido político más fuerte de Italia, el Partido Democrático de Izquierda, que fue el Partido Comunista Italiano hasta hace muy poco tiempo, hasta 1990 o 1991.

Este cambio de péndulo se completó este año con dos cambios sustanciales habidos en mayo y junio, es decir el 1º de mayo el triunfo del Partido Laborista británico con Tonny Blair a la cabeza, y ahora estos días pasados el triunfo del Partido Socialista Francés, apoyado por una serie de partidos de centro-izquierda y de izquierda, como el Partido Radical, el Partido Verde y el Partido Comunista Francés, que vuelve al gobierno después de casi dos décadas.

Este es un primer dato importante, los movimientos de péndulo en Europa y cómo este péndulo ha girado hacia la izquierda en términos prudentes en cuanto a que en Europa la "izquierda" son posturas muy de centro o de centro hacia la izquierda.

El trasfondo de todos estos giros tiene que ver con algunos temas que nos tocan de cerca. Se está discutiendo como elemento central lo que se llama la convergencia, el que los 15 países de la Unión Europea van ajustando sus políticas macroeconómicas y sus resultados económicos para tratar de converger el 1º de enero de 1999 en la moneda única. Moneda única europea supone que desaparecen el marco alemán, el franco francés, la peseta española, la lira italiana, la libra británica, y surge una única moneda, el euro, con lo cual la Unión Europea da un paso muy muy fuerte hacia lo que es el concepto de suprapaís. Pero converger las políticas económicas supone otro tipo de discusiones.

Las situaciones que se están procesando tienen hoy como objetivo converger hacia la moneda única y el ajuste de todas las políticas macroeconómicas de los 15 países de la Unión Europea.

El tema es que Europa viene -estamos hablando de décadas atrás, igual que nos pasa a nosotros, a esta región- de Estados muy fuertemente protectores, los que son conocidos como Estados de bienestar o "welfare states", que tuvieron una primera andanada en su contra en uno de los modelos más fuertemente reformadores del Estado y cambiantes de ese modelo, que fue el de Margaret Thatcher en el Reino Unido.

Las políticas de reforma que supusieron muy fuertes privatizaciones por un lado, achicamiento de los Estados y cambio en los niveles de beneficios y asistencias sociales, se fueron procesando prácticamente en todos los países europeos, unos con gran velocidad y otros -como es el caso de Italia y en menor grado el de Francia- a una velocidad muchísimo menor.

Estas reformas en algunos casos se completaron en forma paulatina y con consenso social, y en otros empezaron a generar fuertes malestares. Como trasfondo de todo esto, hubo niveles de desempleo extraordinariamente altos en la totalidad de los países europeos, con muy pocas excepciones las tasas de desempleo están por encima del desempleo en Uruguay.

Aquí lo que empezó a procesarse es la discusión entre el mantenimiento o no de determinadas protecciones del Estado, de mantener y defender la persistencia de un Estado de bienestar con los ajustes de las políticas macroeconómicas, las reformas del Estado y los ritmos de los ajustes de esta política.

De alguna manera el péndulo que cambió en estos meses o del último año a la fecha se situó en la elección italiana. Ha ido por el lado de aminorar ritmos y velocidades de estas reformas a los efectos de modificar los Estados de bienestar, pero manteniendo elementos esenciales de los mismos.

Veamos muy rápidamente tres ejemplos. En Italia -que se le llama lo Stato Sociale, definición que está en la propia Constitución de la República- ha pasado por una serie de reformas que se están procesando, una reforma central -porque el problema tiene un peso casi similar al nuestro- es la reforma de la seguridad social y está planteada otra serie de reformas, una muy importante en discusión a todo el sistema de salud y en este momento uno de los elementos centrales es el juego entre la reforma del Estado social y los ajustes macroeconómicos para llegar a que Italia pueda entrar en la moneda única que es uno de los países que está más lejos de esto.

En Francia, el cambio de gobierno y el resultado electoral son producto de una oposición de centro-izquierda que está planteando defender una serie de elementos importantes del Estado social que retrasan los ajustes políticos, que retrasan la posibilidad del ingreso de Francia a la moneda única.

En el caso de España -anoche hubo un debate de ocho horas en el Congreso de Diputados muy interesante al cumplirse el primer año del gobierno de Aznar- el Partido Popular gobierna en coalición con tres partidos nacionalistas: el Partido Separatista Vasco, la Convergencia y Unión de Cataluña y la Coalición Canaria. Entre los elementos de pacto, base del sostén del gobierno español, estuvo precisamente que políticas importantes de ajuste que está realizando España y que la han puesto como uno de los países que están a la cabeza del poder ingresar ya en la moneda única por los resultados macroeconómicos, no tengan efectos de erosión fuerte sobre el Estado de bienestar y que las reformas que procese -una de las más importantes es la reforma laboral, la reforma al esquema de condiciones de trabajo y de garantías laborales- se procesen en un esquema de consenso. Precisamente, España en este momento está procesando una reforma laboral con el apoyo de los sindicatos y de los empresarios, además del sistema político.

Tenemos tres discusiones presentes en Europa, cuyo contenido y cuyas formas se parecen a los debates planteados en la sociedad uruguaya, en Italia sobre el Stato Sociale, en Francia sobre el plan de estabilidad para arribar a la moneda única europea y este debate de anoche en España, sobre la compatibilidad de las políticas de estabilización con el Estado de bienestar.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
Junio 12 - 1997