De encuestas y elecciones
A propósito de los comicios
británicos e italianos
Oscar A. Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
Ha sido interesante el caso de las elecciones británicas, donde las encuestas previas y el "exit poll" jugaron un papel fundamental. Unos días antes habían ocurrido las elecciones administrativas en las principales ciudades italianas con el consiguiente papel de las encuestas. La relación entre encuestas y elecciones es el tema de reflexión que nos propone hoy el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum. Oscar, ¿por dónde empezamos?

OSCAR BOTTINELLI:
Recordemos, en primer lugar, que en relación a elecciones hay tres tipos de encuestas o métodos. Uno, las encuestas previas, las encuestas de hogares sobre la explicación de la intención de voto. Es decir, la gente dice qué piensa o cómo se está orientando, hacia dónde votar. Un segundo tipo de encuesta es el "exit poll" o encuesta de boca de urna, que se realiza a la salida o después de la votación, porque puede hacerse a la salida del local de votación, puede hacerse en los hogares, puede hacerse por teléfono, pero que es después de votar, donde no se recaba una intención sino que se recaba la información de una actitud. Es como si le preguntara: "¿Usted fue a la playa". Bueno, en este caso se le pregunta: "Usted, ¿a quién votó?". Y un tercer elemento que no es una encuesta y que a veces se confunde con el "exit poll", que en Uruguay es muy importante, es la proyección de escrutinio, que ahí es una técnica estadística de circuitos que permite, con un número muy bajo de circuitos, de mesas de votación, proyectar el resultado final con un muy bajo margen de error.

E. C. - Pero eso es cuando ya se han abierto las urnas.

O. B. - Eso es cuando ya se han abierto las urnas, es decir que tenemos uno antes de que se vote, a veces muchos días antes, muchos meses. Y ahora, incluso muchos años antes. Otro es cuando se está votando, que se realiza a lo largo dela votación, el "exit poll". Y otro es, cerrada la votación, abierta la urna, cuando empieza el conteo, ya sea esperando hasta el final del conteo de votos, ya sea cortando en un determinado momento, esos datos se proyectan en base a una muestra de circuitos que es representativa del total para tener, con bastantes horas de anticipación, un resultado que aquí ya tiene un afinamiento muy grande, porque no depende de lo que contesta la gente sino de lo que surge de las urnas.

Ahora bien, en la presentación de las encuestas hay dos formas. Una que se está desarrollando mucho en el mundo, que es la presentación predictiva. Y otra que es más habitual en Uruguay -y de la que en Factum en particular nos aferramos mucho-, que es la presentación descriptiva. ¿Cuál es la diferencia? La presentación descriptiva es la que dice: al día de hoy vota por A el tanto por ciento, por B tal otro, por C tal otro, y no sabe qué va a hacer tal otro por ciento. Y eso, sin que uno esté buscando atribuirle intencionalidades a este último grupo, y además dejando abierta la posibilidad a que ocurran acontecimientos en los últimos días o en las últimas horas que cambien la decisión de la gente.

La presentación predictiva es como vimos en Gran Bretaña en esta última elección. Las cinco empresas de encuestas presentaban los datos en forma predictiva, que a quienes no contestan en función de determinados elementos como puede ser la edad, la ocupación, el nivel socioeconómico, el sexo, en esos países pesan mucho elementos étnicos y religiosos, se predice que va a votar más a un partido que al otro, y los resultados se presentan no como un resultado descriptivo sino como resultado posiblemente final. No hay indecisos en esa presentación. En el caso nuestro, la suma de votos por los partidos no da nunca 100, porque hay 12%, 10%, 8%, 15%, 20% de indefinidos. En esos países da 100 porque esos indefinidos fueron proyectados en una forma global.

Hay una cosa interesante, que es observar la diferencia fenomenal de electorado, lo que se llama universo en términos de encuestas, por ejemplo entre Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia y Uruguay. Nosotros tenemos 2:000.000 de votantes, y estos otros países tienen 20, 30 u 80 veces más votantes que Uruguay. Sin embargo, la técnica estadística determina que la cantidad de casos, de personas que hay que encuestar, no está directamente relacionada, es mínima la relación del total del universo, con la relación que hay entre encuestados y votantes. Y es importante observar que los márgenes de error están muy relacionados con la cantidad de casos que se encuestan, sobre todo cuando hablamos de cifras de millones de personas. Pero no hay tanta diferencia entre que voten dos, 40, 80 o 160 a los efectos del margen de error en función de la cantidad de casos, que es virtualmente el mismo.

Entonces, nos encontramos con datos que pueden ser sorprendentes. Hablemos del "exit poll" o de la encuesta a boca de urna. En la última encuesta a boca de urna en Gran Bretaña, la BBC y una empresa privada que hizo el trabajo para la cadena televisiva privada ITN realizaron entre 15 y 17.000 encuestas. En el caso de Factum, nosotros realizamos en el último plebiscito 18.000, y en las elecciones fueron 25.000. Fue más la cantidad de casos que hubo que encuestar en Montevideo para un plebiscito o en las elecciones que lo que pasó en Gran Bretaña el jueves pasado.

E. C. - ¿Cómo se explica?

O. B. - Esto se explica por dos razones. La primera es la que tiene que ver con lo que yo decía desde el punto de vista estadístico, los márgenes de error los determinan la cantidad de casos de encuesta. Por eso también, en la última encuesta las cinco empresas oscilaron en encuestar de 1.300 a 1.700 individuos. Nosotros la última encuesta previa a las elecciones nacionales del 94, encuestamos a1.830. Incluso, en Estados Unidos Gallup encuestó también a 1.700, menos que lo que hicimos nosotros. ¿Cómo se explica esto? Porque nadie encuesta de más.

Primero, tiene que ver con la cantidad de opciones. En el caso de Estados Unidos, lo que importaba era la decisión presidencial. Eran básicamente dos opciones y una tercera muy residual, la de Perot. En el caso de Gran Bretaña, no importaba tanto definir los votos que se producían en todo el país -algunos habrán oído la explicación del sistema británico que hicimos el viernes pasado- sino quién ganaba, distrito por distrito. En definitiva, era proyectar resultados de cada uno de los distritos entre dos opciones. En general, en cada uno de los distritos la diferencia era muy grande, y también era muy grande la diferencia en el resultado general. El Partido Laborista le ganó en forma aplastante al Partido Conservador.

¿Cuál es la diferencia con el caso de Uruguay? La primera, de abanico; nosotros en una elección tenemos tres partidos importantes, más un cuarto que pesa, y de los tres importantes, dos de ellos, a su vez, con varios candidatos. Por lo menos en el caso del Partido Nacional había dos que competían, dos cabeza a cabeza, con un gran margen de incertidumbre, y un tercer candidato con peso. Y en el caso del Partido Colorado, con un candidato despegado pero dos candidatos siguientes con peso. Entonces, es muy complicado lo que hay que encuestar para llegar al resultado final.

La segunda variante tiene que ver con la diferencia. En Gran Bretaña los pronósticos eran que el Partido Laborista podía ganar por 13 puntos porcentuales o que podía ganar por 22, terminó ganando por mucho más que esto. Acá la diferencia que teníamos fue del 1,1 entre el primero y el segundo, y el 1,7 entre el primero y el tercero. Y este afinamiento sólo es posible si se trabaja con un número mayor de casos. Tenemos más cantidad de elementos, de variables a desagregar, como se dice técnicamente, más cantidad de elementos que juegan, candidatos, lemas, más complejidad y además una competencia política muchísimo más estrecha. Las diferencias de votación son muchísimo más reducidas.

Este es un primer paneo del tema. Más adelante, en otro programa de análisis político vamos a volver a analizar la segunda parte, la conflictiva, la que tiene que ver con aciertos y errores de las encuestas, exigencia de la opinión pública y exigencia de los actores políticos. Porque si bien es un tema sobre el que en Uruguay y en el mundo ha ido bajando la polémica, las encuestas ya son un árbol más del paisaje. Por ejemplo, ahora en Italia esta polémica ha revivido.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
Mayo 8 - 1997