Dónde está el centro político
Oscar A. Bottinelli 

  

En las últimas semanas se ha generado una discusión en torno al centro político del país. Unos sostienen que Mujica está muy corrido a la izquierda. Otros sostienen que Lacalle está muy corrido a la derecha. Unos terceros, o también los unos y los otros, dicen que Astori y Larrañaga ocupan el centro, que si uno de los dos gana en junio logra ocupar el centro, y que si ninguno pasa a la segunda etapa, el centro queda vacío[1]. El primer problema que plantea esta ecuación es definir qué es el centro, o más exactamente cuáles son los elementos que definen a ese centro político o la pertenencia a ese centro político.

Estadísticamente es muy fácil definirlo: es el conjunto de personas que se ubican en el punto 5.0 o entre el 5 y el 6, en la escala de autoidentificación ideológica que va del 1 al 10, donde 1 significa izquierda y 10, derecha. El promedio de identificación ideológica de la sociedad uruguaya está precisamente en el centro exacto, en el punto 5.0[2]. Pero esto solo resuelve el problema matemático, no el conceptual. Sigue pendiente algo muy relevante: qué es el centro, qué cosas lo componen, para la sociedad uruguaya. Porque es esencial tener en cuenta que el eje izquierda-derecha conceptualmente es diferente en cada sociedad: lo que en Uruguay es centro, en buena parte de América y en una parte no menor de Europa se considera de centro-izquierda o directamente de izquierda. Y lo que en Uruguay se considera de derecha en esas mismas partes del mundo se considera de centro-derecha o directamente de centro.

Lo correcto es definir el centro político de acuerdo a los valores, ideales y creencias del promedio de cada sociedad, en este caso, de los uruguayos. Es decir, cuál es el meridiano central de la sociedad. Lo que surge de estudios sociales es muy nítido: para el uruguayo medio el centro político queda asociado a la defensa del welfare state: un Estado protector, de bienestar, regulador y controlador, que ejerza directamente el dominio comercial e industrial de las áreas consideradas estratégicas, impulse fuertes políticas sociales, defensor e impulsor del igualitarismo, de la enseñanza pública, de la laicidad (del Estado y de la enseñanza); una sociedad en que el Estado proteja al individuo en la adversidad y en la vejez, le otorgue cobertura de la salud y educación; en que la igualdad y la seguridad están por encima de la competencia y el desarrollo individual. Ese es el imaginario de los uruguayos que se ubican en el centro político.

Muchos cuando hablan de ubicarse en el centro o representar al centro, entienden que ese centro político está relacionado con la apertura de la economía, el equilibrio fiscal, el otorgamiento de facilidades fiscales a quienes inviertan en el Uruguay y hasta en el mantenimiento del secreto bancario. Sin embargo, como se describió más arriba, este último imaginario o conjunto de valores e ideas no se ubica precisamente en el centro político, sino desde el centro hacia la derecha. Guste o no, esa es la realidad.

Otro problema es la existencia por parte de muchos analistas y opinantes que identifican centro político con clase media, de donde, el centro político estaría mayoritariamente ubicado en la zona Costa de Montevideo. En una gran simplificación: el Gran Pocitos refleja el centro político del país. Esa asociación es válida si la clase media es – como lo fue al menos desde los inicios del siglo pasado hasta un par de décadas atrás – el fiel reflejo del pensamiento medio de los uruguayos, de sus valores y actitudes. Pero en estas dos décadas se dieron varios fenómenos: el crecimiento cuantitativo de los niveles de la mitad hacia abajo de la escala social; el estiramiento de la llamada clase media, que en realidad más que una clase es un conjunto de capas, unas bastante pegadas hacia los niveles bajos y otras empujadas hacia arriba, en buena parte como fenómeno de los años noventa;  los cambios de valores operados en el conjunto de la sociedad, y en particular que esos procesos de cambio fueron diferentes – en direcciones diversas y hasta opuestas - en los diferentes estratos y capas.

Debemos observar que Montevideo está algo corrido desde el centro hacia la izquierda mientras que el interior está algo corrido desde el centro hacia la derecha. Y en Montevideo la Costa y la zona Este se encuentran en el centro perfecto, mientras que tanto la zona céntrica geográfica (la L formada por el ángulo de Bulevar Artigas) como el Oeste están algo corridos hacia la izquierda.

Entonces, si observamos en profundidad y analizado desde la perspectiva geográfica de Montevideo, un candidato con fuerte asentamiento en la Costa o en el Oeste estará en el centro perfecto y un candidato con fuerte asentamiento en la zona Centro o en la Zona Este, tiene que tener cierto vuelco hacia la izquierda para encontrar la mejor sintonía con el electorado.

Entonces, como puede verse, la forma como la gente se ubica a sí misma y ubica a los candidatos no siempre coincide con la visión de muchos analistas y opinantes. A veces no están demasiado corridos hacia los extremos algunos candidatos a los que algunos ven como corridos, y no siempre están en el centro los candidatos a los que muchos creen ver en el centro.


[1] Sobre el eje izquierda y derecha, la autoidentificación de los uruguayos y cómo ubican a los distintos partidos, se puede ver el artículo “Entre la izquierda y la derecha”, El Observador, febrero 1° de 2009. se puede consultar en www.factum.edu.uy

[2] El centro estadísticamente exacto es 5.5. Diversos autores señalan que esto implica un sesgo de 0.5, porque las personas que se ubican en el centro tienen de ubicarse en el nivel exacto de 5

 

Publicado en diario El Observador
mayo 17  - 2009