Entre la izquierda y la derecha
Oscar A. Bottinelli 

  

En los últimos días – a raíz de un episodio circunstancial en la campaña electoral – resurgió la discusión sobre si es posible hablar de izquierda y derecha. Se vuelve a decir que son categorías superadas y en otras oportunidades se consideró que esa superación operó tras la caída del Muro de Berlín y el fin del socialismo real. Para empezar es necesario aclarar que si bien desapareció el socialismo real en buena parte del mundo (no en todo, como es el caso de Cuba), no desapareció la Revolución Francesa, porque los términos izquierda y derecha no surgieron ni a partir de la Revolución de Octubre soviética, ni a partir del marxismo. Como se sabe, se comenzó a denominar de izquierda y de derecha a los sentados a la izquierda y a la derecha de la Mesa de la Asamblea, de la presidencia, en el Tercer Estado, la Asamblea o la Convención, durante las distintas etapas de la Revolución Francesa. La izquierda la constituyeron los “montagnards”, los jacobinos; en la derecha se sentaron sucesivamente los monárquicos, luego los conservadores y más tarde los girondinos, como producto del sucesivo giro de posturas en los diversos estadios del proceso.

En el mundo entero – particularmente en el mundo occidental – políticos, analistas y periodistas siguen hablando de izquierda y derecha. Lo que no es fácil definir con exactitud qué es lo uno y qué es lo otro. Pero en España, Italia, Portugal, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Suiza, no hay dudas en la clasificación de qué partidos o políticos se ubican en la izquierda y quiénes en la derecha. Habrá muchas discusiones sobre los matices, sobre cuándo se es de izquierda o de centro izquierda, de cuándo de derecha o de centro-derecha. También habrá usos propagandísticos, como la insistencia de Berlusconi en definir al centro-izquierda italiano como “la izquierda”, o el correlato calificatorio de l contraparte de definir a Berlusconi y al centro-derecha como “la derecha”. Aunque la segunda corriente del actual oficialismo italiano (Alleanza Nazionale) se define “de derecha” y reivindica, en el proceso de convergencia con Berlusconi hacia un único gran partido centroderechista (Popolo della Libertà), su misión de conservar un espacio de derecha en la nueva formación política. Y en España, así como el Partido Socialista Obrero Español se autodefine “de izquierdas”, el Partido Popular se autodefine “de derechas” (en ese llamativo plural de largo uso en la península).

En los estudios sociales existe una metodología clásica para la clasificación en el eje izquierda-derecha, tanto para que los individuos se clasifiquen a sí mismos (autodefinición ideológica) como para que clasifiquen a partidos, corrientes y figuras políticas (identificación ideológica). El método consiste en presentar a los entrevistados una regla numerada del 1 al 10, donde el 1 significa “izquierda” y el 10, “derecha”. Y se le pide que se ubique a sí mismo en alguno de los 10 escalones (para la autodefinición) o que ubique al partido, corriente o figura que se evalúa. Bien, es interesante observar que en los países con democracias estables, más del 80% de la población se ubica en algún punto entre la izquierda y la derecha, y a los sumo se llega al 20% entre quienes no contestan, no se saben ubicar o explícitamente rechazan las categorías izquierda y derecha.

En Uruguay el eje izquierda-derecha es de habitual uso en las investigaciones sociales, tanto de los institutos universitarios como de los institutos de opinión pública. Es interesante resaltar que entre el 87% y el 90% de los uruguayos adultos se ubican en algún punto en el eje izquierda-derecha, es decir, que entre el 10% y el 13% no logra ubicarse, no sabe cómo hacerlo, no lo entiende o directamente rechaza esa clasificación.

En un estudio de base realizado por el Instituto Factum en 2005, para el Comparative National Election Project arroja que el 89.5% del electorado uruguayo se ubica entre la izquierda y la derecha. En la Encuesta Nacional Factum de los años 2007 y 2008, ese porcentaje sube levemente al 12.9%. El Comparative National Election Project es un estudio comparativo de elecciones nacionales de 16 países de América del Norte, América del Sur, Europa, Asia y Africa, en cuya wave III participa el Instituto Factum en la investigación sobre Uruguay.

Este estudio (como puede verse en los cuadros adjuntos) arroja que la población del país se autodefine de centro, al ubicarse en 5.0 puntos. A su vez los frenteamplistas se autoclasifican promedialmente entre el centro izquierda y la izquierda, mientras blancos y colorados casi sin diferencias se autoubican entre el centro derecha y la derecha. Pero además, el conjunto de la población ubica al Frente Amplio entre el centro izquierda y la izquierda (más a la izquierda que al centro), y clasifica tanto al Partido Nacional como al Partido Colorado entre el centro derecha y la derecha (más a la derecha que al centro).

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Autodefinición ideológica (promedio), es decir, promedio de la definición de cómo se ubica cada persona en el eje izquierda-derecha (de 1 a 10):

Todo el país              5.0

Frenteamplistas          3.2

Blancos                      7.5

Colorados                   7.6

Otros*                         5.4

* Del Partido Independiente, otros partidos y personas sin partido

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Ubicación ideológica de los partidos por parte de la opinión pública, es decir, cómo ubica el conjunto de la población a cada partido en el eje izquierda-derecha (de 1 a 10):

Frente Amplio             2.5

Partido Nacional         7.9

Partido Colorado        8.1

P.Independiente         6.0

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Autodefinición ideológica. Porcentaje de personas que se ubican en cada segmento:

Izquierda y Centro izquierda (1 a 4)              38.7%

Centro puro (5 y 6)                                        21.7%

Derecha y Centro derecha (7 a 10)              24.1%

No se ubica                                                   10.5%

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Entonces, si es tan claro el tema para toda la opinión pública uruguaya ¿por qué existen esas resistencias a aceptar las categorías izquierda y derecha, entre las personas que según esa opinión pública pertenecen a partidos de centro derecha o de derecha? La explicación puede estar, como lo vienen sosteniendo diversos autores desde hace medio siglo, en que las expresiones “derecha” o “conservador” son mal vistas en esta sociedad. Por eso, mientras en Uruguay la izquierda se autodefine como tal, lo que encuadra en la clasificación de derecha rechaza esa etiqueta.

 

Publicado en diario El Observador
febrero 1 - 2009