Compositor; flotante; gastador
Oscar A. Bottinelli

El Partido Nacional salió de su cuasi silencio para irrumpir en el centro de la escena con un "aquí estoy". Lo hizo a través de una declaración del Directorio, la entrevista del presidente blanco con el presidente de la República y una batería de declaraciones a los medios de varios dirigentes representativos del espectro nacionalista.

Al hacer esta irrupción, el Partido Nacional trasmite al país su diagnóstico político: el presidente de la República se encuentra flotando (tiempo antes había señalado que Batlle parece preocuparse mucho por el estado del alma y poco por el estado del cuerpo). El diagnóstico se complementa con la visión de un gobierno sin ideas o sin planes propicios para enfrentar la crisis, más bien expectante de acontecimientos externos. Como señaló un dirigente blanco en privado, las medidas del equipo económico se traducen en dirigir plegarias a Dios para que la crisis de Brasil pase y también la de Argentina, el precio del petróleo baje y también las tasas de interés, que Estados Unidos nos abra sus mercados.

El otro diagnóstico que emite el nacionalismo es que el Frente Amplio o el Encuentro Progresista tampoco tiene soluciones, sino que sus planes siempre se dirigen a incrementar el gasto: más recursos para la salud, para la educación, para planes contra la pobreza, para construir viviendas. Pero desde allí nunca aparece la respuesta a la pregunta elemental: ¿de dónde sale el dinero? Y en alguna de sus apariciones, el ex-presidente de la República aparece con un tono de humildad: las soluciones pueden ser mejores o peores, pero son las únicas sobre la mesa; si aparecen otras, bienvenido, estamos dispuesto a considerarlas.

El mensaje blanco concluye entonces con esta otra imagen: entre un gobierno ausente y una oposición dilapidadora, en el medio surge el Partido Nacional como el único que plantea soluciones racionales y viables. Como dijo el semanario herrerista: "el Partido Nacional es el que escribe la partitura". Es el compositor de la obra que el gobierno debe ejecutar, ante la falta de partitura del gobierno y también ausencia de partitura de la oposición. Esta es, en breves líneas, la visión que el Partido Nacional trasmite al país con los movimientos ejecutados en el correr de la semana que pasó. Y como dato significativo, lo trasmite como partido, sin fisuras y con escasos matices; el presidente del Directorio cuando habla con el primer mandatario exhibe la representación formal y real de todo el partido detrás suyo.

Debajo de este diagnóstico de país, o esta jugada política y comunicacional, subyace otro diagnóstico sobre la operativa política, que supone en general un alto grado de insatisfacción del nacionalismo con sus socios colorados . Y puede resumirse en: Uno, el Partido Nacional fue decisivo en llevar a Jorge Batlle a la Presidencia de la República, lo que no aparece reconocido en los hechos (y a veces explícitamente en palabras) por el Partido Colorado. Dos, la coalición no funciona como una coalición de gobierno, un cogobierno, sino que aparece un gobierno colorado con algunas consultas al Partido Nacional. Tres, no se aplica el plan de gobierno acordado entre el Partido Nacional y el Partido Colorado cuando se construyó en noviembre del año pasado la coalición que llevó a Batlle a la Presidencia. Cuatro, el presidente de la República otorga igual o más importancia al Frente Amplio que a su socio de coalición.

A estas visiones explícitas o subyacentes que emite el nacionalismo, habría que agregar lo que se puede denominar "el síndrome Volonté". Muchos operadores políticos consideran que la fuerte caída que tuvo Volonté se debió fundamentalmente a la forma y rigidez con que llevó adelante el cogobierno o coalición en la administración Sanguinetti. Y si ello es así, el partido no debe recorrer el mismo camino del lustro anterior, sino que debe dar señales de independencia y distancia con el gobierno, formular un apoyo sólido pero crítico e independiente, en algunos planos más cerca de la gobernabilidad que de la coalición: le damos al gobierno colorado y de Batlle el apoyo necesario para que él aplique una política, de la cual es responsable. Y además le indicamos cuáles son los caminos que deben transitarse.

Publicado en diario El Observador
agosto 13- 2000