Medios de comunicación, partidos y elecciones.
Juan Rial

 

1. Introducción.

Gran parte de la actitividad política de nuestro días ya no se hace en los locales partidarios o las grandes plazas, tampoco en los hemicíclos parlamentarios. Aparte de las reuniones reservadas que presuponen “acuerdos de cablleros” (y damas, para adecuarnos a las nuevas circunstancias), y de los días de elecciones, gran parte de la misma se hace en y a través de los medios de comunicación. Éstos condicionan las formas de llevar adelante la movilización del electorado frente a un comicio, los ritmos y temas de una campaña, influyen en el conocimiento de los candidatos y en la trasmisión sus mensajes. Los medios fijan la agenda de discusión política para el gobierno y para la oposición y en sus espacios donde suele ganarse o perderse la legitimidad para tomar medidas.
La agenda política que conforman los integrantes de la clase política, las instituciones de la sociedad y las organizaciones no gubernamentales que actúan en el campo de la acción cívica y los propios medios a través de sus posición editorial es retroalimentada por el estudio de la opinión pública por medio de encuestas, cuyo resultado pasa a ser parte de la agenda pública al ser difundidos por los medios.

Los no son empresas puramente políticas, tieenene otros alcances. Citemos algunos:
a) estructuras culturales que informan, entretienen, educan, manipulan y forman la opinión de la población. El ángulo político refiere tanto a la búsqueda de incidencia práctica inmediata, como la que sólo hace alusión a la pólítica indirectamente, como a aquella que la ignora, buscando que un tema no sea motivo de conocimiento y discusión . En lo que refiere a la acción política directa, en los medios electrónicos aparecen y se expresan periodistas y actores del escenario político. Indirectamente los concesionarios o dueños de los mismos, que en el caso de los medios impresos también suelen aparecer directamente
b) empresas comerciales de servicios. Como tales buscan un lucro a través de la realización de sus actividades corrientes, con cierta independencia de los avatares políticos.
c) Actores políticos. Como tales los medios expresan o articulan intereses de diversos sectores económicos y sociales ligados a los mismos.

Retornando al tratamiento del tema político podemos decir que los medios proveen un escena en la cual el político “representa” frente a la población, permitiendo la manipulación de símbolos con una capacidad de amplificación enorme, encontrando al individuo en su intimidad, sin necesidad de que este tenga que transformarse en parte de una masa, como en el pasado, cuando para ser parte de la acción política debía estar en las movilizaciones callejeras.
Este último método no se ha abandonado, sino que ha pasado a ser parte del espectáculo mediático, mediante su cobertura. Con la movilización en la calle se busca llamar la atención por hechos que, de otro modo, no serían atendidos por los medios, al menos con la prioridad requerida por los movilizados.

La representación institucional por medio de los partidos y los órganos previstos por las Constituciones, los parlamentos, aunque sigue siendo uno de los escenarios principales de la toma de decisiones legales, son propios de una sociedad, una economía y un estadio tecnológico ya superado. Hoy la gran batalla política en los regímenes democráticos se disputa en los medios de comunicación, día a día, y muy especialmente en los tiempos electorales, en donde importa dominar esas escenas mediáticas.

En este tiempo el político éxitoso debe ser un comunicador, alguien con capacidad de enamorar a la cámara de tv y encantar los micrófonos. Debe influir para lograr que el "priming", esa imprimación que los medios impone a la opinión pública, creando una agenda pública de discusión, corra en su favor. Tiene que lograr que esa agenda lo presente en forma favorable a sus posiciones y su persona. Al mismo tiempo el político debe tratar de remontar corrientes adversas impuestas por la comunicación de sus adversarios, saber donde están los límites de un discurso creíble y también encontrar el tono adecuado para discrepar con la opinión pública, especialmente en temas escabrosos, como los económicos y los referidos a las políticas sociales, sin llegar a enfrentarla totalmente, pues ésta representa el sentimiento de un electorado que quiere beneficios y derechos y no acepta tener que enfrentar costos y obligaciones.

Nos estamos refiriendo al político y no al partido. Éste ha pasado a un segundo plano. El partido, una organización, siempre tiene que ser encarnado por alguien en los medios. En las ultimas décadas, el decaimiento d elas definiciones ideológicas y la desaparición de los partidos ocmo entidadesde encuadramiento de simpatizantes y militantes ha acentuado la política personalizada. Para la masa el líder está por sobre la máquina, si es que ella aún existe, o es una ad hoc, más o menos precaria para poder ganar una elección o manejar los asuntos de gobierno. El desajuste entre la institucionalidad prevista jurídicamente y los cambios que se producen la sociedad es, de este modo, notorio. Los medios no fueron, hasta muy recientemente, motivo de tratamiento jurídico en relaciópn a la actividad politica.
Si una cámara hubiese enfocado a los políticos integrantes de un parlamento de cualquier país en los años cuarenta o cincuenta del siglo XX hubiese mostrado que una buena parte de ellos no atendía al orador de la sesión penaria. Que muchos comentaban entre ellos, o leían el diario, que si la sesión había sido larga y tediosa algunos dormitaban frenta a tazas de café y ceniceros llenos de colillas. Muchas de las bancas estaban vacías manteniéndose el quorum mínimo. No muy diferente a lo que ocurre hoy en día. Sólo que, entonces, no había cámaras impiadosas que registraran esas intimidades.

El político también tuvo que aprender a utilizar nuevos registros de voz y manejar nuevos tiempos. El gesto fuerte y la voz atronadora, propia del balcón o la plaza pública no tiene cabida en la radio, un medio cálido, íntimo y los gestos ampulosos propios de la plaza deben modificarse al enfrentar el medio frío: la cámara de televisión, ante la cual esos gestos son ridículos. El discurso de la plaza duraba largo tiempo y más aún el que se pronunciaba en el recinto parlamentario. Pero no tiene cabida en los tiempos de la radio actual, pautada por tandas publicitarias, y por programas acotados, y menos por la televisión donde los segundos valen mucho dinero y lo máximo a usar son minutos y casi siempre no mucho más de dos. Los viejos recursos sólo tienen cabida cuando se recurre a movilizaciones callejeras, por lo general confrontativas o tendientes a una fuerte exaltación emocional, pero cuyo fin es que las cámaras recojan una escena de segundos cubierta por la palabra efectista.
La vieja fórmula representacional no puede mantenerse sin correcciones frente a los nuevos hechos. La organización institucional, la fórmula política apelando a la terminología de Mosca, dominante hoy en día, es sólo una: la democracia representativa, atenuada por la existencia de una serie creciente de mecanismos de democracia semi-directa. Los actuales regímenes democráticos se crearon en tiempos en los cuales los medios dominantes eran los escritos. La prensa partidizada llegaba sólo a una parte de la población, pero también en el siglo XIX una parte muy importante de la población no tenía derecho a voto, por lo cual puede decirse que la cobertura que otorgaban los diarios era amplia, abarcando a buena parte de los que en ese tiempo eran ciudadanos.

Con el avance de la educación básica y con el cambio tecnológico y tras la expansión de la ciudadanía el político y las organizaciones políticos debieron alcanzar a un público mayor. Se apeló a la ecuación partido + imprenta + diario + escuela en una primera etapa. Luego a los grandes actos de masas escenificados con canciones trasmitidas por altavoces, ropa con colores distintivos para los militantes que finalizaba en la apóteosis del discurso del líder máximo. En esos tiempos se trataba de llegar a vastos sectores de la sociedad percibidos y autopercibidos como homogéneos.

Hoy el político debe alcanzar a muy diversos sectores que, cada vez más difieren en sus intereses y formas de vida. Los medios son un gran homogeneizador, pero también un segmentador. Los programas tienden a acercar a un sector social, de edad o de género más específico. Con los programas se busca alcanzar a los diversos sectores sociales y éstos están bajo el impacto de efectos de demostración diversos que apuntan a crear opiniones, actitudes, especialmente hacia el consumo. Entre ese consumo también está el de ideas o simpatías hacia partidos o más específicamente sobre dirigentes de los mismos. Para el político que sabe como dominar los nuevos medios se abre la parafernalia de nuevos recursos a su disposición: la radio, la televisión, los diarios, las gigantografía que se colocan en sitios importantes de la ciudad. El gran medio masivo es la imagen. Permite el conocimiento e imprimir en el público sensaciones que sientan las bases para una actitud de simpatía o rechazo. Esta primera manipulación simbólica se amplifica con el uso de la radio, que permite seducir con la voz y también si el tiempo que se obtiene en ella es mayor, apelar a argumentos que permitan llegar a sectores que desean ser convencidos o que desean confrontar.
La gráfica, sea bajo la forma de posters, gigantografías, pasacalles, paredes o calles pintadas afirma los símbolos, al volverlos visibles durante más tiempo. La prensa escrita, por su parte, permite también debatir, con mayor fijeza. A ello se agregan actos cuidadosamente escenificados y destinados más a ser difundidos por la televisión que a ser por sí mismos piezas de propaganda Desde hace poco más d eun lustrohay nuevos medios, las páginas web o los grupos de discusión en internet. Por consiguiente hoy el político (y el partido) pueden elegir diversas formas de acercarse a distintos públicos, con diversos lenguajes y diferentes contenidos.

En el pasado, el control de los circuitos de comunicación era relativamente más sencillo al ser una política letrada de elites, o a lo sumo una de masas homogeneizadas a través de un movimiento que, muchas veces asumía formas autoritarias, pero que en otras sólo apuntaba a manipular las masas vía el populismo. A veces se combinaban las dos aproximaciones. La escritura, el periodico, revista, folleto o libro circulaban entre los sectores de elite y se complementaba con la escuela como organización socializadora. La masificación se daba a través de un contacto directo entre liderazgo y masa. y sólo en la primera fase la radio sirvió de amplificador, pero todavía no sustituto de la concentración en la calle para las grandes masas.

Hoy el político no sólo debe negociar con los medios por un espacio, sino que debe aprender diversos géneros para poder comunicarse. Así, algunos intervienen en programas cómicos populares y participan en el show, en otros casos cantan o bailan o son parte de almuerzos televisados o participan en los programas dedicados al tema de la concina y la buena mesa.
El político se ve sometido a la necesidad de interpretar un personaje más en la industria de la info-entreteniennto. Debe aceptar un cambio en la conformación de los símbolos políticos. Los antiguos, referidos a identificación con colectivos, tales como clases, han perdido trascendencia y hoy hay que hablar de lo cotidiano. El dirigente partidario debe "representar" al ciudadano medio, a esa mayoría que quiere expresar su voz, aunque sea "oblicuamente" a través de "alguién como uno".

También estamos en el tiempo de el Estado que ya no tiene la capacidad de regular la sociedad que dispuso en el prematuramente fenecido siglo XX. Para poblaciones afectadas por el desempleo y por la fuerte incertidumbre, el problema es que el político y el partido no hacen lo que presuntamente deben, o sea velar por los intereses de sus representados. No hacen o no pueden hacer lo suficiente por mejorar la condición de la vida cotidiana de quienes sufren esa incertidumbre ante el futuro.

Tampoco ese político dispone de herramientas para practicar el clientelismo, especialmente el de carácter horizontal que abarca a vastos sectores. También el/los político/s es/son acusado/s de practicar, o en el menor de los casos de encubrir, casos de corrupción, o es percibido como parte de un grupo que sólo se interesa por si mismo y sus luchas faccionales de poder. Todos estos vicios propios que van a la cuenta de los partidos son amplificados por los medios que venden noticias. El político y sus escándolos lo son. No lo es o sólo en menor medida aquello que refiere al cumplimiento de su deber, tema del que se queja amargamente el político. Es que durante largo tiempo, tanto los regímenes populistas como los autoritarios sólo mostraban éxitos y ninguna clase de problemas. El péndulo, en tiempos de libertad se corre hacia otra punta.

La representacion institucional y simbólica se han divorciado y hoy la tarea del político y de las organizaciones partidarias es tratar de llegar a un arreglo, a un pacto con quienes manejan primordialmente la segunda. Los medios son los grandes protagonistas. Hasta el presente los arreglos entre los dos sectores distan de ser satisfactorios.

2. Los principales problemas. Estado de la cuestión.

El relacionamiento entre medios y los partidos políticos supone la confrontación de principios básicos, entre los cuales el más relevante la libertad de expresión, frente a la necesidad de mantener la equidad en la competencia política. Obviamente el reclamo de equidad no equivale al de igualdad. La equidad presupone igualdad de oportunidades y no la mera equivalencia de todos los actores haciendo abstración de las capacidades que uno tiene y lo diferencian del otro.
Asimismo, se plantea la confrontación entre el principio de la libertad de empresa y la responsabilidad social de medios capaces de fuerte manipulación de la opinión pública.
En tercer término se plantean los problemas entre los intereses del medio en tanto empresa y los de sus trabajadores, los periodistas, que implican nuevamente, en otro nivel, la confrontación entre los principios de libertad de expresión, frente a los de libertad de empresa.
Durante el tiempo en que los principales medios eran escritos, el acceso estaba determinado por la capacidad de acceder al papel y a la imprenta de los candidatos y partidos y por la existencia de garantías para la libertad de prensa, tanto para imprimir como para distribuir periódicos. Situaciones de hecho, más que normas restrictivas para acceder al papel o la imprenta o limitativas de la distribución de periódicos, llevaron a la emisión de leyes y decretos que aseguraban a las diversas fuerzas políticas competir en este campo en cierto plano de equidad. Al tiempo presente las restricciones sustanciales que se encuentra en el uso de los medios impresos es económica. Los medios impresos dedicados exclusivamente a la discusión y a la propaganda política tienen un mercado notoriamente restringido, por lo que esta actividad se ha reducido y los periódicos si bien tienen cobertura política, lo hacen en un ambiente que tiene intereses más amplios, que si bien pueden considerarse políticos, no tienen una referencia partidaria inmediata.
Con la aparición de los medios electromagnéticos, la cuestión del acceso a los medios cambió de sentido, pues el espacio radial y televisivo es un espectro finito, manejado por los Estados, quienes se puede reservar la totalidad de las ondas existentes. Este modelo, que asumieron varios países democráticos hasta tiempos recientes, suponía la introducción de salvaguardias para evitar que se repitiese el modelo vigente en sociedades totalitarias donde obviamente sólo se difunde el punto de vista oficial, gubernamental.
Las medidas regulatorias implicaban la creación de organismos ad hoc para el gerenciamiento y/ la supervisión de los medios y para asegurar la neutralidad estatal o atenuar el predominio gubernativo en los medios electromágnéticos.
Paralelamente apareció otro modelo, que implica compartir el espacio electromagnético entre el estado y empresas o privadas sin fines de lucro. En el caso de los espacios licenciados con fines de lucro se concede su explotación, pero no se traspasa la propiedad. Por lo general, los medios privados ocuparon la mayoría del espectro y se planteó nuevamente la cuestión de la regulación.

Mientras que la prensa escrita presumía que habría partidismo y una línea editorial precisa, la aparición de los medios electromagnéticos planteó la cuestión de si era conviente seguir la orientación de los medios escritos o asumir la neutralidad y concentrarse en la información y no en la opinión. El tema no se ha zanjado, pero en la mayor parte de los casos los medios electrónicos han preferido una presentación “neutral”, evitando editorializar, y reservando la opinión para programas períodisticos ad hoc, o “editorializando” en forma muy indirecta, mediante la promoción de valores y prácticas orientadas hacia una tendencia determinada.

La responsabilidad político - social de los medios es un tema constante de discusión. Los medios han pasado a ser un componente esencial de la acción política, al punto que han aprecido palabras como “mediacracia”, “videopolítica”, para señalar la importancia sustancial que asumido. En ese marco se insiste constantemente en la necesidad de regulación y autoregulación. Los medios son, a la vez, parte del problema y de alguna manera de la solución. Constituyen un Jano. Con una de sus caras propenden al aumento los gastos de la política, dado que se recurre cada vez más a ellos para realizar propaganda. La otra cara es que esos mismos medios constituyen el lugar donde se presentan denuncias por abusos y corrupción, entre ellos por el gasto excesivo en las campañas electorales.

3. Modelos de relacionamiento medios y partidos políticos.

El punto sustancial está en el uso de los medios en las campañas electorales, especialmente en lo referido a la publicidad partidaria y la que reciben los candidatos.
El modelo exclusivo de mercado ha predominado hasta hace poco tiempo. En el mismo el acceso se hace pura y exclusivamente de acuerdo a la capacidad de pago que tienen los partidos o candidatos. Al no existir regulaciones el acceso no puede ser igualitario y si se tiene en cuenta que intervienen los intereses de los medios en tanto actores económicos y sociopolíticos, esta situación lleva a discriminación en el acceso, y al uso del tiempo en favor de ciertas tendencias en deterimento de otras.
Si bien esta situación no siempre asegura el triunfo electoral a los favorecidos por los medios, las desventajas para los competidores menores o para los que no están en el misma orientación dominante es notoria.
Por ello se ha venido imponiendo otro modelo, que supone la regulación del acceso a los medios. Puede darse con varias modalidades, pero normalmente supone la implantación de las llamadas “franjas electorales”, espacios dedicados a la propaganda de los partidos y candidatos. En algunos casos también se otorgan franjas en los períodos interelectorales para expresar el pensamiento del partido frente a la cotidianeidad de la vida política.
Las modalidades en que se implentación son varias. En algunos casos la franja se da exclusivamente en los medios operados por el estado, mientras que en aquellos que operan concesionarios privados prima el modelo de mercado. En otros casos las regulaciones alcanzan también a los medios privados. Pero también hay diversas formas de conceder franjas. Pueden ser exclusivas, implicando que la única publicidad se dará en esos espacios regulados, o puede darse un sistema mixto, donde aparte de la franja regulada hay espacios que están regidos por normas de mercado.
Pero aún hay un problema importante a resolver, que es la producción de los espacios. Obviamente quienes disponen de dinero o de las facilidades para hacerlo, pueden hacer mejores piezas publicitarias que quienes no lo tienen. Por ello la regulaciones más recientes también tienden a otorgar apoyo gratuito para la producción de espacios.

Los criterios de acceso varían. Los partidos pequeños y los candidatos minoritarios siempre plantean que el mismo sea equitativo, igual para toda fuerza política. Los partidos dominantes y candidatos mayoritarios señalan que importa tener en cuenta el caudal electoral. En general, se parte de una base igualitaria mínima y luego se conceden espacios de acuerdo a la fuerza electoral expresada en le comicio anterior, sea en número de votos o de bancas obtenidas.
En cuanto a la información indirecta, que, por lo general, es la más relevante para obtener el voto de quienes son independientes y no estan convencidos, especialmente en sistemas donde el voto es obligatorio, se confía en los códigos de ética y en los acuerdos consensuados entre concesionarios de los medios, periodistas, autoridades electorales y los candidatos y los partidos. La publicidad de los tiempos dedicados en la información indirecta y su carácter (positivo, negativo y neutro) es una de las claves y poco a poco se abre camino en la práctica.
En algunos países también se regulan los debates entre los candidatos principales, llegando a determinanrse en algunos casos que deben ser obligatorios.
También las regulaciones alcanzan a la difusión de encuestas de intención de voto, buscando que su calidad técnica esté asegurada así como la información referida a quienes son los que pagan los estudios.

4. Alcances de la intervención de la autoridad electoral.

Normalmente las organismos electorales son los encargados de controlar la ejecución de normas de regulación, tales como la imposición de franjas electorales, así como límites a los gastos en publicidad por lo general, en américa Latina estos organismos no tienen una conformación que les permita lidiar con el tema del manejo de la propaganda política y la comunicación social. Por lo general, la integración de los organismos, especialmente cuando la mayoría de sus miembros superiores son juristas no favorece la comprensión del tema.

En algunos casos el tema se resuelve por la creación de organismos ad hoc, sea en el seno del organismo electoral o de organismos especializados. Un buen ejemplo se dio en Africa del Sur donde se creó un Consejo de Medios, de carácter independiente, un cuerpo temporal que debía regular la acción de los medios durante el período electoral. Ese cuerpo debía monitorear todos las piezas publicitarias de acuerdo con la ley y referir a la Comisión Electoral los casos controversiales. En América Latina los organismos con fuerte estructura gerencial, como el IFE mexicano se encuentran en mejor situación para enfrentar el tema.

5. Conclusiones.

Dos son los caminos apropiados para mantener equidad y libertad en el área. Por un lado una autorregulación que haga de cada actor del procesos: dueños o concesionarios de medios, periodístas, agentes publicitarios, creadores, encuestadores, analistas y comentadores, asesores y políticos responsables por sus dichos y acciones de propaganda, de modo que apunten a una campaña limpia. Tomemos un ejemplo: si bien es deseable no recurrir a las campañas negativas es un hecho que son parte del arsenal de lucha política. En este caso debe admitirse el derecho de réplica. Dependerá de los grados de cultura política los grados en que se acepte o no la propaganda negativa o que se incursione en ámbitos que no tienen incidencia directa en la vida política, por ejemplo la vida privada de los candidatos.

Por otro está la posibilidad en acordar legislativamente controles o disponer medidas que aseguren la equidad en un marco de libertad. Entre ellas están las normas que facultan a los organismos electorales a controlar los tonos de las campañas permitiéndo imponer sanciones a quienes salgan del marco aceptado, hasta normas que favorezcan el acceso gratuito a los medios de comunicación electrónicos.

Todavía no hay estudios claros que indiquen que el acceso gratuito o la limitación de tiempos posibles de uso de los mismos, o la prohibición de la publicidad paga tenga una incidencia sustancial y que cambie el resultado electoral. Pero sí parece claro que tomar esas medidas ha favorecido la convivencia entre partidos y medios y, lo que es sustancial, contribuye a mejorar la deteriorada imagen de los partidos entre la ciudadanía.

La limitación del costo de la política es una necesidad. Para ello hay que limitar la entrada de fondos a los partidos así como los egresos, los gastos. Dentro de ellos el dinero utilizado en los medios de comunicación es la parte sustancial de todas las campañas. Por ello es muy recomendable llegar a regulaciones que limiten este gasto.
Lo más adecuado es implantar franjas electorales gratuitas y exclusivas, sustancialmente en la televisión, pero, también en alguna medida en la radio, de modo que no haya posibilidadd de efectuar gastos extra en este campo que impliquen recurrir al financiamiento privado. Con ello se limitaría la posibilidad de que se ejerzan luego influencias indebidas, para pagar los favores recibidos para poder pagar la propaganda partidaria.
Asimismo, importa monitorear el uso de los medios en la publicidad indrecta.





Anexo. El régimen legal respecto al uso de los medios en las campañas electorales en América Latina.

A los efectos comparativos incluímos a continuación una revisión somera de algunas de las situaciones en países de América Latina.

Brasil.

La publicidad paga en los medios televisivos y radiales está prohibida. En cambio se provee por parte del estado espacios gratuitos para las diversas fuerzas políticas. El horario gratuito durante el período de campaña electoral va de las 19.30 a las 22 horas. Hay dos modelos posibles para el uso. Una es el uso de la cadena nacional y las cadenas estaduales hasta un máximo de 20 minutos. La segunda consiste en poner spots de 30 segundas, hasta un máximo de 10, o cinco de un minuto en ese mismo horario. El espacio total disponible por cada partido es proporcional al número de bancas que dispone en el parlamento. Lo mismo se refiere a los candidatos presidenciales. En el caso de candidatos a la presidencia que se presentan por primera vez, sin respaldo de partidos con bancas en el Congreso, estos disponen de un mínimo de un minuto. Se puede divulgar programas partidarios, eventos, comentar la tarea que se lleva adelante en el Congreso para cumplir con el programa partidario. No se autoriza la propaganda negativa. Cuando se estableció la normativa, para la elección de 1988 todavía no se había difundido la TV cable que quedó fuera de la reglamentación y no estaba obligada a pasar esa publicidad, aunque los órganos electorales han considerado que no pueden recibir publicidad paga y luego consideraron que debían seguir la norma general. Ahora se plantea el problema con la TV satelital a la que no es posible incluír en el régimen. En cuanto al rating de la TV en tiempos de electorales, cuando hay un período largo de uso de las cadenas el mismo baja notoriamente. En los sectores medios y altos que disponen de videocaseteras, lectores de DVDs o TV satelital es notoria la falta de atención a la publicidad.
También hay que tener en cuenta la calidad de la publicidad que se difunde. En el caso de candidaturas independientes o de grupos de escasos recursos la apelación suele ser poco atractiva, contrastando con el fuerte nivel que tiene la TV brasileña en el aspecto publictario, especialmente en los aspectos técnicos. Los grandes partidos y candidaturas recurren a agencias de publicidad para poder producir piezas de mejor calidad dentro del espacio asignado.
No hay normas referidas a encuestas y su manejo.

Chile.
Desde 1965 hay leyes que disponen el uso gratuito de la televisión, norma mantenida en 1988. Los tiempos son otorgados en forma proporcional al número de electores registrado en la elección anterior, dándose el mismo tiempo que la fuerza política de menor nivel a quienes participan por primera vez en una elección, sea con el respaldo de un partido o como independientes. En total se dispone de 40 minutos semanales para todos los partidos cuando la elección es general, destinándose 20 a las candidaturas presidenciales y 20 a las que aspiran al Congreso. Cuando son sólo de un carácter se baja a 20 minutos. Los programas partidarios son de 5 a 15 minutos de duración. La distribución del tiempo es responsabilidad del Consejo Nacional de Televisión (un organismo nombrado por el Senado a propuesta del Presidente) que tiene una integración partidaria pluralista. No hay posibilidad de poner publicidad paga partidaria en TV, pero si en radio.

Colombia. El Consejo Nacional Electoral junto al Consejo Nacional de Televisión (un organismo estatal de carácter no gubernamental) dispone de espacios en la televisión y radios públicas (hasta mediados de los 90s la única televisión abierta disponible era la estatal) para los partidos políticos. El 60% del tiempo se destina de acuerdo a la fuerza que dispone cada organización en el parlamento. La ley no indica como usar el 40% restante, pero la práctica reciente muestra que se distribuye igualitariamente entre todos los que participan del comicio. En total ese tiempo se utiliza tres meses antes de la elección.Se puede, además realizar publicidad paga en todos los medios.


Guatemala.

El Tribunal Supremo Electoral adjudica 30 minutos semanales a cada partido o coalicción de partidos en la TV y radio del país, sin perjuicio de la compra privada de espacios.


México.

La Dirección de Prerrogativas y Partidos Políticos y la Comisión de Radiodifusión del Instituto Federal Electoral [IFE] son las instituciones encargadas de organizar los programas de radio y TV de los partidos políticos. La Comisión de Radiodifusión citada está presidida por el Director Ejecutivo de Prerrogativas y cada partido político puede acreditar un representante con facultades decisión acerca de los contenidos del programa a difundir. Los partidos deben presentar los guiones técnicos para su aprobación.Se puede difundir principios ideológicos, programas de acción y plataformas electorales. Se ha asegurado el acceso de los partidos a la radio y la TV. Cada partido dispone de 15 minutos mensualmente y dos veces al mes pueden participar en una trasmisión conjunta que organiza la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y partidos… También es posible difundir programas regionales, por la mitad del tiempo adjudicado a cada partido, adicionandose al total disponible a nivel nacional. El IFE debe asegurar que los concesionarios de los servicios de televisión coloquen los programas en horarios de mayor audicencia. En el proceso electoral para elegir presidente el tiempo total de trasmisión para todos los partidos alcanza a 250 horas en radio y 200 en televisión. Para la elección de parlamentarios el tiempo disponible es la mitad del anteriormente señalado. Además, duante los períodos de campaña electoral el IFE adquiere hasta 10.000 cuñas de radio de 30 segundos y 400 spots de TV de 20 segundos munsuales, para distribuir entre todos los partidos. El 70% se distribuye de acuerdo a su fuerza parlamentaria y el resto igualitariamente entre todas las fuerzas. En el caso de partidos sin representación pueden tener hasta un 4% del tiempo total disponible. Además los partidos pueden contratar espacios en forma privada con los medios de comunicación.
El Comité de Radiodifusión del IFE monitorea a través de muestras el cumplimiento de las normas. También el IFE debe velar para que no haya campañas negativas y que los candidatos respondan a sus partidos, estando prohibido que hagan propaganda en favor de otros. (evitar la figura del candidato o partido "de alquiler")

Nicaragua.

Las normas indican que los partidos pueden disponer de 30 minutos diarios en la TV estatal y de 45 minutos diarios en cada una de las tres radioemisioras estatales. La distribución es igualitaria.


Paraguay.

Este país ofrece un sistema de control por la negativa, estableciendo límites. No hay espacios gratuitos, sino que se establecen límites, para evitar que una organización partidaria tenga una presencia masiva en la publicidad y la propaganda. Se establece que el tiempo para llevar adelante campañas será de 60 días para las elecciones nacionales y 30 para las internas de cada partido o alianza. Los límites que se establecen son de no más de cinco minutos de publicidad en cada radio o televisora por partido, en cada día y no más de 1/2 página de períodico o centímetros equivalentes de columna en la prensa escrita.

Perú.

La radio y la televisión estatal otorgan espacios diarios de 30 minutos, entre las 19 y 21 horas, para el total de los partidos, durante el mes previo a las elecciones.

Uruguay
Los medios propiedad del estado otorgan espacios gratuitos en las campañas electorales.


 

Análisis Especial para Factum Digital
abril - 2003