El perfil de los nacionalófilos,
los peñarolenses,
los hinchas de cuadro chico

Muchas veces se ha dicho que la adhesión a un club de fútbol debería figurar en la cédula de identidad, como uno de los datos invariables de la personalidad.
Por lo menos, mucho menos variable que el domicilio o la propia fotografía.
Ello confirma una impresión popular: que rara vez alguien cambia de adhesión, por lo menos desde la adolescencia en adelante.

Si la adhesión o pertenencia a un club de fútbol es algo permanente, que no varía en función de resultados, de éxitos y fracasos, quiere decir que debe existir algún perfil o patrón común a los adherentes a cada tipo de institución, o al menos elementos que diferencien los adherentes a un club de los simpatizantes de otro.

El perfil de los simpatizantes de Nacional, de Peñarol y de los cuadros chicos, es elaborado por FACTUM Opinión Pública a partir de una serie de encuestas realizadas desde marzo de 1992 a la fecha. Los datos son representativos de las personas de 15 años en adelante.


Bien ¿cuál es el perfil de nacionalófilos, peñarolenses y simpatizantes de los otros clubes?

El nacionalófilo es predominantemente blanco, de nivel socioeconómico y educativo más alto que los peñarolenses y mucho más bajo que los hinchas de cuadros chicos. En cuanto a sexo, hay paridad en la adhesión a Nacional entre hombres y mujeres. En materia de autoidentificación ideológica, los nacionalófilos se ubican en el centro exacto.
El peñarolense es predominantemente colorado, de nivel socioeconómico y educativo más bajo que los nacionalófilos, y mucho menor todavía que los simpatizantes de cuadros chicos. En cuanto a sexo, es exactamente igual el porcentaje de hombres y mujeres. En materia de autoidentificación ideológica, los aurinegros también se ubican en el centro exacto.

El simpatizante de un cuadro chico tiene un perfil fuertemente diferenciado de los inclinados por ambos clubes grandes. Es decir: es mayor la diferencia entre un hincha de cuadro chico con el hincha de cualquier cuadro grande, que la diferencia entre un peñarolense y un nacionalófilo. Pese a que carboneros y bolsilludos puedan considerarse entre sí como profundos adversarios y hasta enemigos, tienen más en común que cualquiera de ellos con los simpatizantes de las llamadas instituciones en desarrollo.

En tren de simplificar, puede decirse que los hinchas de los llamados cuadros chicos está muy claramente a la izquierda. Su nivel socioeconómico y su grado de educación formal son más elevados que el promedio de los hinchas de los dos cuadros grandes. Además, lo más probable es que sea hombre, pues es muy baja la adhesión femenina a estas instituciones.

Claro que se habla de los hinchas de cuadros chicos como si fuera un sólo conjunto, cuando en realidad es el agrupamiento estadístico de simpatizantes de instituciones muy diferentes: no es lo mismo el perfil del partidario de Defensor, de Wanderers, de Danubio o de Cerro. El perfil es, pues, el dominante en ese heterogéneo conjunto de simpatizantes de un par de decenas, o más, de cuadros de varias divisionales.

Es interesante resaltar que los cuadros chicos tienen a sus simpatizantes practicamente concentrados en la capital y su Area Metropolitana, con escasos adherentes en el resto del país. Nacional y Peñarol, en cambio, registran mayor cantidad de simpatizantes en el interior que en la capital (por efecto de la falta de adhesión de las instituciones menores).


Informe de Factum Opinión Pública elaborado especialmente para radio El Espectador. Estos datos corresponden a la Encuesta Nacional FACTUM, único estudio de opinión pública representativo del 100% del territorio uruguayo.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio La Gente
Junio 24 - 1996