No tan apretados

La cantidad de personas que viven en una vivienda da la dimensión de los nucleamientos habitacionales, del nú-mero de personas con las que la gente se relaciona diariamente en régimen cohabitacional. El número de habitaciones de una vivienda, sin contar cocina, baños, garaje y depósitos, apunta a dar una idea del espacio disponible. Pero la relación entre la cantidad de personas y la cantidad de habitaciones significa medir la densidad de personas por habitación, que es lo mismo que dar una cierta dimensión de uso del espacio, de confort.

Antes que nada se impone una aclaración, por si alguien pretende comparar estos datos con los que surgen del Censo Nacional de Población y Vivienda de 1996. La información censal se presenta por hogares, y hogar no es lo mismo que vivienda. Para el Instituto Nacional de Estadísticas un hogar es el conjunto de personas, parientes o no, que comparten una misma vivienda y gastos importantes de la misma, en particular que comparten los gastos de la comida; como se dice tanto vulgar como técnicamente, comparten "la olla", "comen de la misma olla". Por eso el INE admite la posibilidad de varios hogares en una misma vivienda. Y esto es muy importante en el tema de los hogares unipersonales. Para el INE dos personas que viven en la misma vivienda, que pagan el alquiler, gastos comunes, luz y teléfono a medias, pero que se encargan, cada una, de su propia comida, constituyen dos hogares unipersonales. Para ser un hogar bipersonal ambas personas, además de compartir los gastos básicos, deberían compartir los gastos de comida, cocinar en común. Por eso hay muchos "hogares unipersonales" desde el punto de vista estadístico, que no son personas que viven solas. El número de personas que vive sola es sensiblemente inferior a la cantidad de hogares unipersonales.

Vive solo el 7% de la población, con otra persona el 20% y en una vivienda de tres personas vive el 21%. Así pues casi la mitad de la población del país vive de a uno, de a dos o de a tres. Y la otra mitad vive de cuatro, de a cinco, de a seis o de a más. En viviendas de cuatro personas vive el 20%, en viviendas de a cinco el 16% y en viviendas de a seis y más personas, el 17%. Todo ello da ese promedio de casi cuatro personas por vivienda, que exactamente es 3,94.

El número de habitaciones sin contar cocina, baños, garaje y depósitos, es decir, contando estar, comedor y dormitorios es promedialmente de 3,15 por vivienda. Ocho de cada 10 viviendas tienen entre dos y cuatro habitaciones. Predominan en el país las viviendas de tres habitaciones, vale decir, con un living comedor y dos dormitorios. Esa es la vivienda típica de Uruguay (constituye el 34% del total de las existentes en el país). De sólo dos habitaciones (living comedor y un dormitorio) es el 28% de las viviendas; mientras que de cuatro habitaciones (estar y tres dormitorios) son el 22%. Los extremos lo constituyen un 6% de viviendas con ambiente único y un 17% de viviendas con no menos de cinco habitaciones (lo más común es que sean living comedor y cuatro dormitorios; o living comedor, tres dormitorios y servicio; o living, comedor separado y tres dormitorios).

La densidad de personas por habitación es muy baja, de menos de una persona y media por cuarto (exactamente 1,4), lo que está muy lejos de niveles de hacinamiento. Pero el 11% de la población vive en casas con una densidad de más de dos personas por habitación, la mitad de ellas con relaciones de tres, cuatro, cinco y hasta seis personas por habitación, lo que sí constituye hacinamiento. En el otro extremo, el 22% de la población vive en casas con más habitaciones que personas, lo cual quiere decir que por lo menos hay un dormitorio por persona y al menos un sitio exclusivo para estar y comer. O como ocurre muchas veces, dos personas en un dormitorio y otras dos habitaciones para estar y comer.

No hay mucha diferencia en la composición de las viviendas en Montevideo y en el interior. En cambio sí se presentan diferencias por nivel socioeconómico. Cuanto más alto es el nivel socioeconómico mayor es el número de habitaciones. Los promedios son: para el nivel alto, 3,6; para el nivel medio, 3,1; para el nivel semibajo, 3 y para el nivel bajo 2,8.

La cantidad de personas por vivienda tiene su mínimo en el nivel medio, con 3,5. Sigue el nivel alto con cuatro personas por vivienda, luego el semibajo, con 4,1 y finalmente el bajo, con 4,3. Y la densidad de personas por habitación crece en los niveles bajos. Es de 1,2 personas por cuarto en los niveles alto y medio, de 1,4 en el nivel semibajo y de 1,7 en el bajo.

Publicado en diario El Observador
diciembre 09  - 2000