El amor con o sin papeles

La novia de vestido, tocado y cola blanca caminando lentamente a los compases de Mendelssohn. O el laico juez de Paz sentenciando "los declaro unidos en matrimonio civil". A estas imágenes se contrapone la de una pareja que avisa a sus amigos "vamos a vivir juntos", unidos por el amor, sin papeles de por medio. Son dos visiones diferentes de cómo constituir la pareja, cómo crear una relación entre hombre y mujer en busca de cierta estabilidad.

Pero las diferencias de concepción son más amplias, tienen más variantes. En principio hay tres visiones: la pareja como un compromiso de por vida, la pareja como una unión laxa y la pareja como un proceso que requiere un período de prueba. El compromiso de por vida puede considerarse ilimitado, sin divorcio concebible, o por el contrario, con la intención de ser de por vida pero con la posibilidad del divorcio como válvula de escape. La unión libre puede verse como un modelo, como un fin en sí mismo, o como una etapa de prueba para luego dar paso al matrimonio. Por su parte, si se visualiza la formación de pareja como un proceso, y como todo proceso debe pasar por etapas iniciales más bien como prueba de convivencia, ésta puede realizarse por dos caminos: el primero es mediante la constitución de una unión libre que luego conduzca al matrimonio, y el segundo mediante la constitución directa del matrimonio, con el sobreentendido de que si la pareja no funciona ahí está el divorcio para ponerle fin.

Si a todo ello sumamos la opción válida de no constituir pareja, se abren seis posibilidades para dar forma a la constitución de pareja por primera vez: Una, casarse para toda la vida, sin divorciarse pase lo que pase. Dos, casarse con la intención de hacerlo para toda la vida, sin cerrarse a la posibilidad de un divorcio. Tres, probar la pareja estando casados, ya que si fracasa existe el divorcio. Cuatro, formar una pareja libre, sin casamiento, como prueba, y si funciona, casarse. Cinco, formar pareja libre como la mejor opción definitiva. Seis, no formar pareja.

Individualmente consideradas hay dos opciones preferidas por los uruguayos, bastante opuestas: casarse con la intención de hacerlo para toda la vida (30%) o formar una unión libre como paso previo al matrimonio (24%). Las otras tres opciones de pareja aparecen bastante equilibradas: matrimonio sin divorcio bajo ningún concepto, casarse sin considerarlo un compromiso perpetuo o la unión libre como forma definitiva (las dos primeras con un 14% cada una, la última con un 11%). No formar pareja es la opción del 2%.

Pero estos datos permiten otras visiones: casarse como formación de pareja obtiene una considerable ventaja en relación a iniciarse mediante unión libre (58 a 35); la pareja como opción vitalicia es sostenida por el 44% frente a un 49% que piensa en la finitud de la relación. Finalmente, el 55% opta por formar la primera pareja por algún camino concebido como definitivo (sea matrimonio o sea unión libre), mientras que el 38% opta por un período de prueba, sea primero como matrimonio o como unión libre.

Es importante señalar que el matrimonio como el mejor camino para formar la primera pareja tiene más adhesiones cuanto mayor edad tiene la gente, cuanto más alto es el nivel socioeconómico y cuanto mayor es la religiosidad. A la inversa, el mayor apoyo a la unión libre surge entre los jóvenes y los adultos jóvenes, en los niveles socioeconómicos bajos y entre las personas sin religión. Esto mismo ocurre cuando se considera la constitución de pareja como un compromiso de por vida o como una relación más flexible, y el compromiso perpetuo es sostenido con más firmeza a mayor edad, a mayor nivel socioeconómico y a mayor religiosidad. Pero, atención, no quiere decir que todos los católicos altamente religiosos son partidarios del matrimonio de por vida, porque el 22% de ellos considera que es mejor que la pareja se inicie en forma libre y el 39% no descarta la separación de una unión libre o el divorcio de un matrimonio, si la pareja no se consolida.

Publicado en diario El Observador
noviembre 18  - 2000