Entre la educación y la ocupación

Quien pertenece a un hogar donde el sustento se obtiene en trabajos de baja calificación, tiene escasas probabilidades de llegar a cursar estudios terciarios o universitarios. A la inversa, quien vive en un hogar en que los trabajos son de buena calificación o inclusive de calificación media, tiene elevadas probabilidades de llegar a la enseñanza terciaria. En todo el país, ha llegado a la educación terciaria el 16% de la población adulta, otro 46% se quedó en la enseñanza media (al menos aprobó el primer año de liceo o de UTU) y un 38% quedó con una educación escolar. Estas cifras de la Encuesta Nacional Factum surgen de lo que los entrevistados declaran, es decir, no están certificadas por documentación que avalen si lo que la gente dice es correcto o no. Por otra parte, no hay estadísticas oficiales depuradas que se hayan elaborado a partir de documentación (inscripciones en cursos, aprobación de los mismos, depuración por muerte) que pueda esclarecer el asunto; y las cifras del Censo surgen también de lo que la gente declara, es decir, con el mismo grado de incertidumbre que la encuesta, y con menor precisión en la obtención de la información (particularmente el Censo de 1996). Por educación terciaria se entiende el haber aprobado al menos un año en cursos en universidades, institutos universitarios o terciarios, de formación docente, educación física, carreras militares, oficialidad policial o el séptimo año de UTU.

¿Cómo se clasifican los hogares según su nivel ocupacional, es decir, según la calificación requerida para obtener el ingreso? El 19% de los hogares corresponde a un nivel ocupacional alto, considerado como tal donde el principal ingreso familiar se obtiene de las siguientes vías o trabajos: empresarios, productores rurales medianos y grandes, profesionales universitarios, docentes, bancarios, directores y gerentes públicos o privados, oficiales de las Fuerzas Armadas y Policía. Otro 52% de los hogares se sustenta en ocupaciones de nivel medio, como técnicos, administrativos, vendedores, supervisores, capataces, obreros calificados, conductores de transporte, productores rurales pequeños y trabajadores independientes. El 29% restante de la población adulta realiza tareas de baja calificación como obreros no calificados, peones, personal de servicio, limpiadores, vigilantes, servicio doméstico, personal militar y policial subalterno, changas, carritos o similares, o vive de pensión a la vejez. Los jubilados y pensionistas son clasificados según el nivel de la ocupación que dio origen a la pasividad.

En ese 19% de hogares de nivel ocupacional alto vive el 53% de las personas que han cursado estudios terciarios. Y en el 52% de hogares de nivel medio vive el 41% de las personas de educación terciaria. Finalmente, en el 29% de los hogares de nivel bajo, vive sólo el 6% de quienes se acercaron a las universidades o estudios similares. En otras palabras, en los hogares donde se vive de trabajos como obrero no especializado, peón, limpieza o changas es muy baja la proporción de personas que estudian o han estudiado cursos universitarios o similares.

Otro tema que puede resultar preocupante para un país macrocefálico, es la alta concentración de gente con educación terciaria en la zona metropolitana del país, entendida como el departamento de Montevideo más ese continuo urbano que forma un semicírculo en torno a la capital, cuyos límites pueden ser Parque del Plata al este, Pando al noreste, Progreso al norte y Rincón de la Bolsa al oeste. Allí vive poco más de la población adulta del país, y se concentran casi las tres cuartas partes de las personas que al menos han pisado la enseñanza terciaria. En la casi otra mitad del país vive sólo la cuarta parte de la gente de educación terciaria.

Lo que es contundente es el avance educativo con el paso de las generaciones. Las personas que fueron solamente a la escuela (o inclusive que ni siquiera pisaron un aula escolar) representan el 66% de los mayores de 60 años. Son el 45% en el tramo de 46 a 60. Baja al 27% en la generación de 31 a 45 y es solamente el 17% entre los 18 y 30 años. A la inversa, la gente con educación terciaria es una de cada diez entre los mayores de 60 años y dos de cada diez entre los que tienen hasta 30. 

El que haya menos gente con educación exclusivamente escolar en las generaciones más jóvenes es producto fundamentalmente del acceso masivo a la educación media de las personas de hogares de nivel ocupacional bajo. Y el acceso masivo a la educación superior de las personas de nivel medio explica el crecimiento de la gente con enseñanza terciaria entre los más jóvenes. Puede decirse que a lo largo de las últimas cuatro décadas cada nivel ocupacional ha logrado avanzar un escalón en el nivel educativo.

Publicado en diario El Observador
octubre 21 - 2000