Valoraciones del 31 de octubre

Con su voto la gente apostó al equilibrio
 

Hay indicios de que una pequeña fracción del electorado ( 2%) cambió su voto en la última semana desde Mujica hacia el Partido Nacional

El escenario resultante de las elecciones se correspondió con las grandes líneas de la última Encuesta Nacional Factum cerrada siete días antes. Las diferencias pueden atribuirse o a cambios de comportamiento en la última semana o a los márgenes de aproximación estadística de la técnica. A este respecto cabe recordar que cuando se dice 53%, en realidad se quiere decir que hay dos tercios de probabilidades de un resultado entre 51.8 y 54.2, y hay otro tercio de probabilidades de que esté entre 50.6 y 55.4. A la espera de la encuesta post-electoral y a la re-encuesta de votantes, vale la pena intentar analizar el camino de la existencia de un cambio en el comportamiento electoral de la última semana. El EP-FA obtiene en números redondos el 51%, es decir, exactamente el porcentaje de personas completamente decididas a votarlo, pierde todo el 2% de votantes dudosos y no capta indefinidos. El Partido Colorado y el Partido Independiente consolidan la intención de voto sin agregar nuevos electores. Los indefinidos, cuyos dos tercios son de perfil colorado, se vuelcan 2% hacia el Partido Nacional y 1% hacia las otras opciones (en blanco, anulado, solo el SI del agua, partidos menores). El nacionalismo, en consecuencia, también consolida toda su intención de voto, gana dos puntos a la izquierda y dos a los indefinidos. Esta es una lectura de los números. A lo que hay que agregar que el único movimiento significativo al interior del Frente Amplio es que el Espacio 609 cae el equivalente al 2% del total del electorado (4% del total del EP-FA), lo que sugiere que se van hacia el nacionalismo. Una ley inexorable es que los indefinidos deben definirse, y el hecho que todo el desplazamiento en la última semana sea el 2% parece normal.
Antes conviene despejar algunas ilusiones ópticas: el resultado de la izquierda fue escaso en cuanto superar la barrera de la mayoría absoluta de votantes y fue cómodo en cuanto a derrotar a los partidos tradicionales, ya que obtuvo una ventaja de 7 puntos porcentuales sobre ambas colectividades históricas en conjunto.

Explicaciones posibles de los cambios. Una tiene que ver con la teoría de que los uruguayos buscan los equilibrios, y así cambiaron los votos hacia fuera y hacia dentro. Lograron que la izquierda ganase de forma cómoda pero no de manera aplastante; y que al interior de la izquierda el bloque Arana-Astori-Nin tuviese una dimensión parecida al bloque Mujica-Michelini-Pita, y que entre ambos hubiese un tercer bloque menor y necesario (Gargano-Arismendi). Una segunda causa podrían ser los efectos últimos de los misiles lanzados por Sanguinetti contra los Tupamaros; los primeros impactaron dentro del EP-FA, los segundos hacia fuera: el vaso comunicante PN-609, que originariamente había desplazado votos blancos hacia el mujiquismo, funcionó en sentido inverso. Una tercera explicación tiene que ver con el temor generado por la exhibición de aplanante triunfalismo de la militancia frenteamplista, que fue leída por muchos vacilantes como intolerancia real o potencial (y además fue acompañada de actos individuales pero reiterados de intolerancia comprobada)

Publicado en diario El Observador
noviembre 6 - 2004