Si hoy hubiera elecciones

El EP-FA logra holgada ventaja en el interior

La izquierda supera la barrera de la mayoría absoluta en todo el país con el 52% de la intención de voto. En Montevideo llega al 60% y en el interior al 46%, 10 puntos porcentuales por delante del Partido Nacional.

En el segundo fin de semana de octubre el Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría mantiene la intención de voto del 52% en todo el país, lo que indica que no se trató de un incremento puntual o episódico. Consolida así dos cosas: uno, la larga adhesión electoral que desde mediados de 2002 se ubica en el entorno del 49-50%; y dos, el espacio de personas que expresaban cierta simpatía o proclividad hacia la izquierda pero que no lo venían traduciendo en voto. Este 52% se compone de un 49% de personas completamente decididas a sufragar por el EP-FA el domingo 31, más otro 3% de personas que hoy lo votarían pero todavía manifiestan dudas de mantener el voto en las siguientes semanas. La experiencia de elecciones anteriores lleva a concluir que, salvo hechos graves, los dudosos confirman la inclinación de voto que expresan al presente.
El Partido Nacional se mantiene flotando en la banda del 30 al 32%. Hoy tiene un 31% que se descompone en 26% completamente decidido y 5% con dudas. Si el nacionalismo mantiene o supera el guarismo del 31%, Larrañaga aunque fuere derrotado en la elección presidencial logra un resonante triunfo, ya que no solo multiplicaría por una vez y media el resultado de 1999, sino que incluso superaría el de 1994, cuando el partido estuvo a punto de retener la Presidencia de la República (perdió por una diferencia del 1.1%). El Partido Colorado, por su parte, sigue en una situación extremadamente difícil, ya que no logra frenar la caída. Desde junio hasta hoy ha caído primero un punto porcentual por mes, y ahora cae otro punto de una semana a la otra.

En el departamento de Montevideo la izquierda está estabilizada en el eje del 60%, más que duplicando al Partido Nacional. En el interior global (en los otros 18 departamentos) ha crecido hasta ubicarse bastante cerca de la mayoría absoluta, en buena medida por el impacto de la alta votación en Canelones. En este departamento el EP-FA supera claramente la mayoría absoluta con una holgada ventaja sobre el nacionalismo. En el resto del país (el interior puro) está unos puntos apenas por encima del nacionalismo. Todos estos porcentajes indican que el EP-FA se encamina a un escenario de triunfo presidencial en primera vuelta, mayoría absoluta propia en la Cámara de Senadores (16 senadores, además del vicepresidente de la República) y en la Cámara de Representantes

¿Qué puede hacer cambiar este resultado y dónde puede producirse el cambio? Para evitar el triunfo de la izquierda, sus rivales deben lograr varias cosas: Una, retener todo lo que tienen en su favor, incluyendo los votantes dudosos. Dos, captar a todos los indefinidos. Tres, hacer cambiar de bando a dos de cada tres personas que hoy votarían al EP-FA y no tienen completamente decidido ese voto.

En el escenario que se perfila para el 31 de octubre hay que tener en cuenta la línea de larga duración. En las últimas cuatro décadas Uruguay vivió un cambio de comportamiento electoral de gran magnitud pero muy gradual. En 1966 los partidos tradicionales en conjunto representaban el 90% del electorado, nivel obtenido con pocas variaciones por lo menos desde 1942. Lo no tradicional, el centro-izquierda e izquierda, en ese entonces sumaba el 10%. En los treinta y pico de años siguientes la izquierda creció sin excepción en todas las elecciones y, consecuentemente, los partidos tradicionales siempre cayeron. Este fenómeno se dio inclusive en el cortísimo lapso que fue del 31 de octubre al 28 de noviembre de 1999: en treinta días hubo un swing de un punto porcentual. En estas cuatro décadas en el país hubo de casi todo desde el punto de vista político: gobierno militar, gobierno colorado con apoyo o coalición blanca, gobierno blanco con apoyo colorado; en lo económico hubo crecimientos y caídas. Sin embargo, en lo electoral hay líneas firmes, insensibles a los movimientos de los gobiernos y de la economía. Quizás lo sorprendente es que uno de los menores crecimientos relativos se va a dar entre 1999 y 2004. En todo este tiempo, el resultado de una elección ha sido para la izquierda el piso desde el cual comienza a caminar para la siguiente, y así se dio tras los comicios del ´99. Lo que sorprendió enseguida de esas elecciones fue una cierta rigidez de la izquierda para seguir creciendo, rigidez que desapareció tras la crisis de 2002, devaluación y cierre bancario mediante. Lo interesante es que los partidos tradicionales lograron superar buena parte de los efectos políticos de esas crisis mediante la renovación del Partido Nacional, aunque a costa de la dificilísima situación en que ha quedado el Partido Colorado.

Publicado en diario El Observador
octubre 16 - 2004