El EP-FA estable en el 49%

La mayoría cree que Vázquez será el próximo presidente

Sin embargo, casi 4 de cada 10 uruguayos piensan que Larrañaga será el nuevo mandatario (o tienen esperanzas en ese sentido). Solo 1 de cada 20 ve a Stirling sentado en el Edificio Libertad. La carrera hacia octubre continúa en los mismos niveles que antes del 27 de junio, con el Encuentro Progresista-Frente Amplio estabilizado en el 49% y el Partido Nacional en el 30%, mientras el coloradismo alcanza su piso histórico del 12%

 La primera encuesta posterior a las elecciones preliminares tienen la característica de un destape: conocer si las elecciones del 27 de junio impactaron o no sobre las intenciones de voto en la carrera hacia octubre. La respuesta fue que no, que no hubo ningún impacto como producido directo del resultado de la elección. Obviamente que sí hubo grandes efectos por el solo hecho de que existiesen estas elecciones mal llamadas internas, y que los mismos se fueron registrando en las encuestas a lo largo de los últimos nueve o diez meses: la duplicación de la intención de voto hacia el Partido Nacional, el cambio de liderazgo dentro del mismo. Pero eso fue transcurriendo antes y hacia los comicios. El resultado de las urnas en sí mismo no generó impactos sobre la opinión pública.
La comparación de la encuesta previa y posterior a los comicios permite ver una estabilidad total (igual porcentaje de intención de voto para la izquierda y el nacionalismo), con una nueva caída del Partido Colorado, que así alcanza su piso histórico del 12%. Pero entre una y otra encuesta estuvieron las elecciones y cierta ilusión óptica que generó la misma. La gente conoció los resultados a través de Factum, mediante las técnicas de encuesta a boca de urna y de proyección de escrutinios, y los confirmó luego a través del escrutinio definitivo de la Corte Electoral. En todos esos casos los porcentajes de los partidos se manejaron tomando como base el total de votantes en dichos comicios, es decir, 1.135.000 personas. Sobre esa base los porcentajes fueron: EP-FA, 40.2%; P. Nacional, 38.9%; P.Colorado, 14.1% y un 6.8% para votos a otros partidos, en blanco, votos nulos (sobres con hojas completamente anuladas), votos observados anulados y votos exclusivamente a hojas departamentales. Pero esos porcentajes son exclusivamente sobre 1.135.000 personas. Lo que votará el 31 de octubre, el electorado real, el que reside en el país más los pocos que viajan hacia éste, son cerca de 2.300.000 personas. Lo que interesa es cómo se reparte esta cantidad de gente, cuál es el porcentaje de adhesión a cada opción.

Los votos del 27 de junio y los porcentajes sobre el total del electorado son:

Votos %

EP-FA 455.848 19.8

PN 441.870 19.2

PC 159.726 6.9

Otros y sin definición 77.162 3.4

No votantes (aprox.) 1.165.000 50.7


Esto ayuda a despejar un fantasma: en cifras estadísticamente significativas no hubo voto extrapartidario. Este es un imaginario generalmente agitado para desmerecer el triunfo del ganador, sea Larrañaga ahora o Batlle hace cinco años. Y este imaginario tiene como caldo de cultivo la confusión entre los porcentajes sobre un conjunto reducido de votantes (como el de las internas) y los porcentajes de un conjunto de más del doble de tamaño, como el que votará en octubre. Todos los partidos estuvieron muy por debajo de su votación potencial. Así es como surge con claridad que se quedó en su casa 3 de cada 5 frenteamplistas, casi la mitad de los colorados y 1 de cada 3 blancos. ¿Cómo se genera esta confusión? Porque la gente compara porcentajes incomparables y dice, por ejemplo: "El Partido Nacional tuvo en las internas el 39% y su intención de voto es solo del 30%, eso quiere decir que hubo un 9% de gente de otros partidos". Ese razonamiento, que se oye y bastante, es un disparate, porque el 39% del que se habla es el 39% de 1.135.000 personas, y el 30% es el 30% de 2.300.000 votantes. En otras palabras, el primer porcentaje refiere a 442 mil votantes y el segundo a 690 mil electores, que es lo que obtendría el nacionalismo si hoy hubiera elecciones.

El resultado de la encuesta marca en cifras redondas que al EP-FA, que obtuvo el 20% en las urnas, se le suma otro 29% de intención de voto hacia octubre proveniente de quienes no votaron el 27 de junio, con lo que totaliza el 49% de intención de voto. El Partido Nacional logró el 19% en las elecciones y se le suma otro 11% de no votantes, con lo que suma 30%. El Partido Colorado alcanzó un 7% en las urnas y de los no votantes se le vuelca ahora otro 5%, con lo que llega al 12%. Finalmente, los otros partidos y los votos sin definición fueron el 3% en las urnas y a este conjunto se le vuelca en calidad de indecisos otro 6% de los no votantes, con lo que alcanza el 9% (los otros partidos propiamente dichos no llegan a superar en conjunto el medio por ciento)

Con los datos de las encuestas previas a las elecciones y los datos de los comicios, sin que a posteriori del 27 de junio se hubiese difundido ninguna nueva encuesta de intención de voto, con ese panorama la percepción de la mayoría absoluta de los uruguayos (52%) es que las elecciones las ganará Tabaré Vázquez, del EP-FA. Pero una cifra nada menor, el 38%, cree que vencerá Jorge Larrañaga y un 5% que lo hará Guillermo Stirling. Es interesante observar que el 70% de los votantes cree que el triunfador será el candidato de su preferencia; a la inversa, un 18% cree que ganará un rival , mientras otro 3% no sabe quién ganará. Cabe recordar que el 9% no tiene preferencia por partido o candidato, pero entre éstos, la clara mayoría cree que ganará el candidato de un partido tradicional.
 

Publicado en diario El Observador
julio 24 - 2004