Más de un millón no vota

Clara tendencia en favor de Larrañaga

Tanto Larrañaga como Lacalle quedarían como los dos líderes con mayor apoyo electoral del bloque de partidos tradicionales. En la izquierda hay un claro predominio del Espacio 609

 El domingo se realiza lo que en realidad es la primera de tres rondas para la elección del presidente de la República. Como se sabe, la situación de los tres partidos principales es disímil. El mayor de todos no tiene competencia (EP-FA), el tercero en representación parlamentaria tiene la competencia más atractiva y fervorosa (Partido Nacional) y el titular de la Presidencia de la República cuenta con una interna excesivamente desequilibrada, con un candidato dominante (Partido Colorado). Ello hace que la atención se centre casi exclusivamente en el Partido Nacional.
El primer hecho es que la colectividad blanca emerge como gran ganadora de este proceso. Por varias razones:

Primero, porque en contraste con cinco años atrás, los dos contendientes realizaron una campaña electoral prolija, con adecuada administración de los disensos. Le queda administrar bien el resultado tanto al sector más votado como al segundo.

Segundo, porque cada uno de los pre-candidatos se fortaleció a expensas de votantes externos (de personas inclinadas hacia los colorados o la izquierda, o indefinidos, que se volcaron hacia el nacionalismo); no se fagocitaron el uno al otro, lo cual es una novedad en la política nacional.

Tercero, porque el Partido Nacional si hubiera elecciones ahora obtendría el doble de votos que hace un año, incrementaría el caudal de 1999 en algo más de un tercio y estaría en el nivel de 1994, cuando por apenas 1.1 punto porcentual se le escapó la posibilidad de retener la titularidad del Poder Ejecutivo.

Cuarto, porque si Lacalle perdiese, lo haría habiendo aumentado las preferencias electorales hacia su persona nada menos que en una vez y media. Por sí solo aparece con mayor fuerza que la 15 y que el Foro Batllista, lo que lo dejaría como el segundo líder en fuerza política en el campo de los partidos tradicionales.

Quinto, porque si Larrañaga ganase, lo haría porque logró sostener desde pasadas las elecciones anteriores hasta fines del año pasado la calidad de único desafiante posible de Lacalle. Logró evitar el "Larrañaga se cae" vaticinado por muchos hasta bastante avanzada la primavera pasada. A la inversa, se mantuvo, logró que casi todos los otros aspirantes a la candidatura se retirasen en su favor (Gallinal, Ramírez, Abreu y Long) y se transformó en una ola de opinión

Dentro del Partido Nacional, la tendencia de los últimos tres meses (y las primeras pistas de la última encuesta en proceso) apuntan a una diferencia significativa entre Larrañaga y Lacalle. En las últimas tres encuestas se sitúa en torno a los tres puntos porcentuales sobre el total del Cuerpo Electoral. En el Partido Colorado el triunfo de Stirling es un hecho, con el apoyo de la 15 y el Foro, y frente al desafío principalmente de Alberto Iglesias y en menor grado de Lombardo y Flores Silva. En el Encuentro Progresista-Frente Amplio todo apunta a una holgada victoria sectorial del Espacio 609 (Mujica), con un segundo lugar para el Espacio 90 (socialistas) y un tercer escalón disputado entre Asamblea Uruguay (Astori) y la Vertiente (Arana).

En abril de 1999 votó el 54% del padrón electoral (exactamente el 53.75%). Hasta una semana atrás la concurrencia en general se estimaba entre el 45% y el 50% de los habilitados, aunque viene creciendo el interés en participar. Es previsible que la votación se sitúe en niveles similares o apenas inferiores a 1999. Como fuere, de 2.471 mil habilitados, no concurriría al menos más de un millón de personas.

Publicado en diario El Observador
junio 24 - 2004