Si hoy hubiera elecciones

Tanto Lacalle como Larrañaga aventajan
a Stirling en el inicio

El EP-FA obtiene el 53% contra el 32% de los partidos tradicionales en conjunto. Al personalizarse la competencia, la izquierda, con Vázquez, baja al 49% y los candidatos tradicionales suben al 33%-35%

Con el comienzo del año lectivo se produjo una sorpresiva y fuerte simplificación del escenario político. De los tres principales partidos, dos tienen virtualmente definida su candidatura presidencial, mientras que el Partido Nacional quedó como el único con una disputa real, la que además se presenta polarizada, simplificada y de resultado incierto.
En la competencia entre partidos el Encuentro Progresista-Frente Amplio (con el Nuevo Espacio incorporado) supera en tres puntos la mayoría absoluta, lo que le aseguraría no sólo la victoria en primera vuelta sino una holgada mayoría parlamentaria. Sin embargo, al pasar a ser un duelo cuyos contendientes tienen todos nombre y cara, se producen algunas leves modificaciones. Aunque el nacionalismo no tenga definido el candidato presidencial, no existen dudas que será o el ex-presidente Lacalle o el senador Larrañaga. Por tanto, la única incógnita de aquí a junio es cuál de dos tercetos competirán el 31 de octubre: si Lacalle-Stirling-Vázquez o Larrañaga-Stirling-Vázquez. Vistos los resultados de cada uno de los dos escenarios y comparado con las preferencias iniciales por partido, surge que al personalizarse la disputa Tabaré Vázquez obtiene cuatro puntos menos que los que inicialmente se inclinan por el EP-FA, lo cual no es dramático, ya que aunque no captase un solo indeciso y se registrase el promedial 3% de votos en blanco y anulado, igual obtendría mayoría absoluta y vencería en el balotaje.

En la disputa por el segundo lugar, si hoy hubiera elecciones el Partido Nacional aparece victorioso, aunque más cómodamente con Larrañaga que con Lacalle. En la puja Lacalle-Sitirling, el ex-presidente conserva íntegro el electorado nacionalista, mientras que el saliente ministro del Interior gana de tres puntos provenientes de indecisos y frenteamplistas. En cambio, en la confrontación Larrañaga-Stirling, el senador nacionalista incorpora dos puntos al electorado de su partido, que así alcanza el 20%, mientras que Stirling no logra retener el electorado básico colorado y pierde un punto, con lo que la distancia entre ambos partidos tradicionales pasa de 4 puntos (medida la adhesión a partidos) a 7 puntos (medida la adhesión a candidatos).

En el momento en que las dirigencias coloradas definían la candidatura común, el electorado colorado expresaba en forma inequívoca su preferencia por el ex-presidente Sanguinetti, quien registraba el 59% de la intención de voto presidencial en el Partido Colorado. El nuevo candidato Guillermo Stirling alcanzaba el 22%, los demás sumados un 9% y no se definía el 10%.

El Partido Nacional por su parte confirmó estos días la polarización binaria de la disputa presidencial entre Lacalle y Larrañaga, un escenario que apareció perfilado sin lugar a dudas a mediados del año pasado. Los terceros candidatos no sólo no quebraron la barrera del 10% sino que en el verano sufrieron una importante caída, paralela al fuerte crecimiento del ex-intendente de Paysandú. El cambio significativo operado en el verano es que se pasa de un claro predominio de Lacalle a un virtual empate. Con el retiro de Gallinal, Ramírez y Long se abre la incógnita de qué porcentaje vuelcan hacia Larrañaga (a quien dieron su apoyo) y qué volumen alcanzan los que optan por Lacalle. En estos casos en general no hay un traslado automático de la totalidad de la adhesión, pero sí de una fuerte mayoría; siempre hay un segmento importante aunque minoritario para el cual el orden de prioridades (su árbol de decisión) es diferente al del candidato.

 

Publicado en diario El Observador
marzo 13 - 2004