Si hoy hubiera elecciones

La izquierda baja al 48%; los blancos segundos con 18%

Es clave la definición de las candidaturas tradicionales. Por ahora Lacalle y Sanguinetti lideran cómodamente en sus partidos, escoltados por Larrañaga y Atchugarry.

Curiosamente, en los mismos momentos en que se produce el arrollador envión del SI a la derogación de la Ley de Ancap, la intención de voto al Encuentro Progresista-Frente Amplio (incluida la asociación del Nuevo Espacio) registra el mínimo nivel alcanzado en el último año y medio: 47% en octubre y 48% al cierre de noviembre. Por otro lado se produce el mayor despegue del Partido Nacional sobre el Partido Colorado desde 1991: cuatro puntos porcentuales y medio. La suma de ambos partidos tradicionales, más el voto oculto, más los partidos menores (básicamente el Partido Independiente) sitúa a este conjunto en el 35%
Para asociar estos números con los del referendum, es necesario hacer unas cuantas precisiones. Los porcentajes difundidos por la Corte Electoral sólo cuentan los votos válidos, como si los votantes anulados no existiesen. Pero si interesa ver el panorama hacia las elecciones nacionales, no es menor tomar en cuenta a esa cantidad que se mantuvo al margen de ambos bloques políticos (en blanco, anulados y también los que se quedaron en su casa). No es fácil calcular el total del electorado real, es decir, el conjunto de personas habilitadas para votar que residen en el país. Es posible que fuese el 90% del padrón electoral. De ser así, de tomar como total a los votantes residentes en el país, los porcentajes son: voto por SI, algo más del 55% del electorado real; NO, algo menos del 32%; en blanco, 2%; anulados, 4% y no votantes, 7%. Si se suman los en blanco, anulados y no votantes, el total de personas que no adhirieron a ninguna opción totaliza el 13% del electorado residente en el país.

La comparación de la encuesta de noviembre con los datos finales del referendum, arroja: el SI obtiene 7 puntos más que el Frente Amplio; el NO obtiene 3 puntos menos que el bloque de partidos que lo apoyó. Los residentes refractarios (anulados, en blanco, no votantes) son 4 puntos menos que los indefinidos. El NO estuvo por debajo del nivel actual del bloque de partidos que lo apoyó; y el SI estuvo por encima del respaldo político que tuvo. Este es un dato fundamental para observar el comportamiento electoral futuro ¿Los partidos tradicionales pueden perder a esos no votantes del NO? ¿El EP-FA puede captar a los no frenteamplistas que votaron por SI? ¿Qué pasa con esa gente que no quiso seguir a ninguno?

Los refractarios son clave: 13% en el referendum, 8 y medio por ciento en la encuesta actual de intención de voto. ¿Votan todos a algún partido político o se mantienen en actitud refractaria, de pagar la multa, votar en blanco o hacerlo anulado? Porque si ese 8 y medio por ciento sigue en la tesitura de votar en blanco o no votar a ninguno, el 48% del EP-FA (sin captar nada más) le sobra para obtener mayoría absoluta en ambas cámaras (las bancas se distribuyen sobre los votos válidos, que en una elección son exclusivamente los emitidos a favor de un partido).

En los últimos tres años hay dos periodos nítidos. Uno que dura hasta casi mediados de 2002, de fuerte paridad entre la izquierda y los partidos tradicionales. Y luego, a partir de la devaluación y la crisis bancaria, viene un despegue del EP-FA y una fuerte caída de los partidos tradicionales. Como resumen del año y medio, el EP-FA consolidó una ganancia reducida, de apenas 3 puntos porcentuales sobre la media del periodo julio 2000-mayo 2002. En cambio resultó formidable la caída del Partido Colorado, que hoy está en la mitad del electorado que concitaba en el 2000. El Partido Nacional parece algo atípico: tuvo su formidable caída en el proceso electoral de 1999 y nuevamente entre las elecciones parlamentarias y el comienzo de este ciclo de encuestas; pero desde mediados de 2000 hasta la primavera de este año, no tuvo variaciones significativas, ni para bien ni para mal; y en medio de un referendum adverso, en lugar de caer, crece y se distancia de su ocasional socio.

Pero para ver el comportamiento hacia fines del año próximo, faltan datos fundamentales: cuál va a ser la fórmula presidencial del Partido Nacional y cuál la del Partido Colorado. En el nacionalismo hay un cuadro muy estable desde hace tres años y medio: nítido liderazgo de Lacalle, seguido bastante de cerca por Larrañaga y muy distanciados los demás contendientes. En el Partido Colorado también es claro y constante el liderazgo de Sanguinetti y ahora aparece un nuevo desafiante, Alejandro Atchugarry, que ocupa con claridad el segundo lugar, distanciado del líder pero también de los terceros

 

Publicado en diario El Observador
diciembre 20 - 2003