La competencia en el EP-FA al día de hoy

Socialistas lideran en la izquierda,
seguidos muy de cerca por el MPP

El MPP lidera cómodo en Montevideo y ajustado en Canelones, en tanto la 90 encabeza holgadamente en el interior. La cuarta parte no se inclina por ningún sector

Una de las incógnitas relevantes de las próximas elecciones nacionales, de mayor significación para la eventualidad de un triunfo presidencial de la izquierda, es cuál es la correlación de fuerzas entre los diferentes bloques del conjunto conformado por el Encuentro Progresista-Frente Amplio más el Nuevo Espacio. La vida del Frente Amplio es una historia de cambios en el liderazgo sectorial, particularmente a partir de la restauración democrática. La “malla oro” –para usar un término ciclístico– la vistió primero la 99 (hasta su retiro del Frente), luego la 1001 (hasta la implosión del viejo Partido Comunista), fugazmente la 90 (que lideró en el periodo interelectoral y no lo consolidó en las urnas) y luego Asamblea Uruguay que a dos años de las elecciones de 1994 devolvió el liderazgo a la 90. Este bloque, el Espacio 90, cuya fuerza principal son los socialistas, mantuvo el primer lugar ininterrumpidamente, tanto en los sondeos de opinión como en las urnas, por seis años consecutivos, hasta mediados del año pasado. En el segundo semestre de 2002 pasa a liderar el MPP, aunque por escaso margen; en el primer trimestre de este año ambos competidores comparten el primer lugar, hasta que lo recupera y consolida la 90, cuya ventaja promedio desde entonces oscila en los dos puntos porcentuales.
Esa competencia ajustada en el conjunto del país es producto de escenarios muy diversos, según el territorio que se mire. La división del país en Montevideo-Interior es cómoda por lo simple pero ya no es funcional para el estudio del comportamiento sociopolítico. Más bien corresponde analizar cuatro zonas: a) Montevideo, b) Canelones; c) el Litoral-Sur, los departamentos de alta urbanización, enfrentados con Argentina y el Río de la Plata (o cercanos a la capital), que dibujan en el mapa una L; y d) los departamentos del país más tradicional, el que mantuvo el bipartidismo histórico hasta las pasadas elecciones, que lindan con Brasil o se encuentran enclavados en el centro geográfico. La "L", el Litoral-Sur, lo integran Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano, Colonia, San José, Florida y Maldonado. El Interior Tradicional lo componen Rocha, Treinta y Tres, Cerro Largo, Rivera, Artigas, Tacuarembó, Durazno, Lavalleja y Flores. En Montevideo el MPP aventaja a la 90 en una proporción de algo más de 3 a 2. En Canelones también encabeza el MPP, pero apenas dos puntos porcentuales por encima de los socialistas. En el Litoral-Sur, la 90 se impone al MPP por algo más de 4 a 2. Y en el Interior Tradicional la 90 es hegemónica mientras el MPP tiene escasa presencia.

En Montevideo y Canelones ambos electorados divergen sustancialmente. El MPP y en particular Mujica tienen su mayor fuerza en la mitad más joven y en los niveles socioeconómicos medios y altos. Mientras que los socialistas predominan claramente en la mitad de mayor edad y en los niveles socioeconómicos semibajos y bajos. La capital (en cuanto al frenteamplismo) queda dividida en dos grandes zonas: una más bien mujiquista en la costa y otra más bien socialista en la periferia.

En un segundo escalón se libra otro combate entre Asamblea Uruguay y la Vertiente. Después de una cierta paridad a lo largo del último año, comienzan a despegarse los seguidores de Astori, sobretodo por la caída de la Vertiente. Este sector ocupaba dos años atrás el segundo lugar, por delante del MPP; hacia el otoño del año pasado inició un claro proceso de caída que lo llevó al actual cuarto lugar. Asamblea Uruguay como sector político no capitaliza todo el segmento de electorado frenteamplista dispuesto a votar por Astori en una confrontación presidencial, a la inversa de lo ocurrido en 1999, en que el desempeño parlamentario del sector estuvo muy por encima de la votación presidencial de su líder. La 1001, por su parte, se encuentra en el nivel relativo más bajo registrado, producto en parte de haber perdido electorado y en parte por no haber participado en el fuerte crecimiento electoral que registra la izquierda.

Finalmente aparecen dos incógnitas fuertes. Una es Alianza Progresista, conjunto que sufre un problema de identificación por parte de la opinión pública, en particular porque Nin Novoa es visto más como un segundo de Vázquez que como líder fraccional. La otra incógnita es el Nuevo Espacio que todavía no capta hacia adentro, ni tampoco capitaliza en intención de voto las recientes incorporaciones (como la de Alcorta en Maldonado)

 

Publicado en diario El Observador
octubre 11 - 2003