La competencia en el Partido Nacional al día de hoy

Lacalle lidera la interna blanca,
seguido de cerca por Larrañaga

El escenario nacionalista prefigura una polarización Lacalle-Larrañaga, en tanto ningún otro candidato ha alcanzado el 10% de las preferencias blancas

Todavía falta mucho para entrar decididamente en la carrera electoral, aunque en los últimos tres meses comenzó una etapa preparatoria: lanzamiento de precandidaturas, retiro de nombres, fijación de fecha para el referendo de Ancap, comienzo de la campaña electoral para este referendo, aprobación de la ley que corre las mal llamadas elecciones internas para el 27 de junio en lugar del previsto 25 de abril. Lo que es claro particularmente en el Partido Nacional es el pleno lanzamiento de una carrera de precalentamiento, que tendrá como resultado el definir quiénes quedan finalmente como pre-candidatos y quiénes se retiran y apoyan a otros.
Apenas concluido el ciclo electoral 1999-2000, para la opinión pública quedaron dos candidatos naturales en el Partido Nacional, más un tercero con arrastre de opinión pública:

a) el último candidato presidencial nacionalista Luis Alberto Lacalle

b) el senador Jorge Larrañaga, que entre las preliminares del 25 de abril y las nacionales del 31 de octubre, pasó a ser el referente del espacio no-lacallista o no-herrerista

c) el ex-aspirante presidencial Juan Andrés Ramírez, que pese a su mutis electoral a partir de abril, conservó y conserva hasta hoy un segmento fiel en la opinión blanca

En los tres años pasados se dieron dos fenómenos adicionales. Uno, el de figuras del propio herrerismo que aparecieron como posibles alternativas a Lacalle, ya fuesen promovidos por actores políticos del herrerismo o que surgiesen espontáneamente de la opinión pública, como Luis Alberto Heber, María Julia Pou, Juan Chiruchi o Ignacio de Posadas, para citar a los que recogieron mayores adhesiones; todo esto desapareció cuando el sector definió proclamar oficialmente al ex-presidente de la República en el mes de marzo. El segundo fenómeno se dio fuera del herrero-lacallismo, donde aparecieron los nombres de Francisco Gallinal, Alberto Volonté (que se retiró para apoyar al anterior), Sergio Abreu, Arturo Heber y Ruperto Long. La candidatura de Long no es de conocimiento de la opinión pública. La de Gallinal si bien fue puesta sobre el tapete a fines del año pasado, desde entonces hasta pocas semanas atrás dio señales contradictorias de permanencia y retiro; recién en las últimas semanas su candidatura ha sido formalmente lanzada al ruedo por un conjunto de intendentes municipales y por el sector de Alberto Volonté, momento en que comenzó a oscilar entre el 7% y el 9%. Por su parte el nombre de Sergio Abreu es mencionado desde bastante tiempo atrás en círculos de elite, pero su posicionamiento público como candidato es muy reciente, lo que por ahora le significa el costo de una tardía entrada en escena y aunque registra un continuo ascenso, no superó todavía la barrera del 5%. La candidatura de Arturo Heber se mueve fundamentalmente en los niveles de los aparatos políticos y tampoco ha superado esa barrea. Finalmente, el ex-candidato presidencial Juan Andrés Ramírez, cuya candidatura es una incógnita, ha demostrado tener un estable espacio de opinión pública del entorno del 6 al 8 por ciento del voto blanco.

Lacalle y el herrerismo se han movido en los niveles de adhesión que concitaron en los diez meses previos a las pasadas elecciones preliminares. Entre abril de 1998 y abril de 1999 la adhesión al ex-presidente osciló entre un tercio y la mitad del nacionalismo. Jorge Larrañaga inició la carrera, a mediados de julio de 2000, con un 15% de las preferencias blancas. Desde entonces hasta pocos meses atrás osciló entre ese piso y un techo del 21-22%.

Insistentemente se menciona la posibilidad de una reducción del número de candidaturas. ¿Cómo se reducen? Hay una divisoria de aguas en el nacionalismo que lo es Lacalle de un lado y los demás del otro; de donde surge un movimiento para lograr un consenso tras una única candidatura no lacallista. Otro eje divisor es la posición en relación a la coalición de gobierno, donde aparecen tres posturas: una de temprana oposición al mantenimiento de la coalición, encabezada por Larrañaga; otra que hasta el final defendió la permanencia en la coalición, en la que aparecen Abreu, Gallinal y Ramírez; y una tercera tesitura que sostuvo la coalición hasta la primavera de 2002 y luego optó por el retiro, línea en que aparecen Lacalle y también Arturo Heber. (Informe de Factum Opinión Pública, especial para El Observador. Derechos reservados. www. factum.com.uy)


Próximas encuestas en El Observador: Encuesta Nacional Factum el sábado 27 de setiembre; VOTO04 el sábado 11 de octubre.


 

Publicado en diario El Observador
setiembre 13 - 2003