Referéndum: el día siguiente
Oscar A. Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
Seguramente lo mejor es comenzar por recordar los números más importantes, para entonces sí ingresar al análisis a cargo del politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum. No se alcanzó ayer el porcentaje de adhesiones necesarias para convocar a un referéndum sobre la Ley de Marco Regulatorio del Sistema Eléctrico, pero de todos modos habrá una segunda y definitiva oportunidad el 17 de julio, cuando se cumpla un año de la promulgación de la ley.

La cantidad de adhesiones válidas, según el Ministerio del Interior ayer, asciende a 359.396, sin computar los votos observados. Considerando solamente las papeletas válidas, se alcanza a 15,01% del padrón. Hay datos comparativos de todos los departamentos, y lo que hoy destacan los medios es aquellos donde el índice fue más alto: Montevideo lidera el ranking, con 18,67%, Paysandú le sigue con 16,38%, Río Negro está tercero con 16,17%, y Soriano 16,03%. En el otro extremo de la lista, el último lugar del ranking lo ocupa Rivera, con sólo 3,77%. Pero todos estos porcentajes se refieren a papeletas validadas, y allí viene la primera precisión que convendría hacer, ¿verdad, Oscar?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Hay que presumir que los votos observados tienen la misma proporción de papeletas que los votos abiertos, porque el número de votos en blanco y anulados es muy bajo, no llega al 0,5%, lo que daría algo más de 361.000 votos, 15,08%, de los cuales en Montevideo18,74% y el promedio del interior 12,10%.

EC: - Esos son los números, y una primera forma de analizarlos es realizar una comparación con la consulta de 1992, la primera vez que se utilizó este proceso derivado de la reglamentación legal del recurso de referéndum, luego de la experiencia de la Ley de Caducidad.

OAB: - En 1992 hubo varias peculiaridades. La primera fue que en aquel momento había dos impugnaciones simultáneas, lo que generó un mecanismo de propaganda que uno no sabe si no fue positivo para los impulsores del referéndum. Creo que lo que le falta a estos actos es competencia. Los he definido como el que salta una valla y es él con su propio esfuerzo quien tiene que superarla, mientras los demás son espectadores: no es una carrera entre dos en que uno gana y otro pierde.

EC: - Recordemos que en aquella oportunidad existían dos impugnaciones: la papeleta blanca y la rosada.

OAB: - La papeleta blanca para la impugnación parcial de la ley, que fue lo que en definitiva ocurrió, y la rosada que impulsaba el sindicato de Pluna para la impugnación total. Con la conjunción de ambas concurrió el 20%, el 5 de julio del '92.

EC: - Otra época del año, ¿no?

OAB: - Otra época, con elementos favorables y contrarios a un referéndum respecto a ahora. Primero, se estrenaba un instituto, pese a que ahora la gente no lo recuerda y muchos preguntan: "Ah, ¿esto ya se hizo en el 92? ¿Y por qué fue?". Esta es una segunda vez, seis años después, pero desde el punto de vista de los actores políticos sí fue importante, porque las reacciones fueron otras. En aquel momento se daba tan por sentado que era de una facilidad extrema que concurriera el 25% a adherir al referéndum, que todo el mundo esperaba que fuera cerca del 50%. El entonces presidente de la República, Luis Alberto Lacalle, había convocado a su gente a que fuera a votar para que hubiera referéndum.

EC: - Es bueno recordarlo.

OAB: - Y fue el 20%, lo cual fue interpretado por los promotores del referéndum como un fracaso, y algunos sectores de sus filas dijeron: "Esto se terminó" (es verdad que eran los mismos sectores que habían dicho que no había que promoverlo), y del lado del gobierno un exitismo descomunal: no sólo dieron por consolidada la ley sino por avalada la política económica del gobierno en función del escaso nivel de concurrencia: sobre todo quedaron en la memoria las palabras del entonces director de Planeamiento, Carlos Cat, ...

EC: - Que al entender el fracaso de esa instancia dio pie a que después, rumbo a la segunda instancia del 1º de octubre, esas manifestaciones fueran utilizadas por los contrarios a la ley para llamar a la ciudadanía. Permitieron convertir el referéndum en un pronunciamiento a favor o en contra del gobierno.

OAB: - Exacto. No puede acusarse a la oposición de haber querido, en el año 92, salirse del tema transformándolo en un voto castigo: fue el gobierno el que dijo que había sido un voto de apoyo, y quedaba como contrapartida que los demás dijeran: "No: vamos a ver si el gobierno tiene apoyo".

Hay una segunda área de temas que tiene que ver con la ley en sí: la Ley de Empresas Públicas, que fue reduciéndose a una discusión quizá sobre lo más importante que estaba en cuestión, que fue Antel, presentó una única duda. La oposición empezó hablando de que toda Antel pasaba a una empresa privada, y el gobierno ajustó que no era tan así, lo que la oposición reconoció enseguida: pasaba a una nueva empresa con capital mayoritariamente privado y minoritariamente del Estado. Acordado eso, toda la discusión giró en torno a si está bien o no, si Antel como empresa pública era eficiente o no, incluyendo una gran controversia sobre un balance en que el Directorio de Antel consideraba que ésta era deficitaria, mientras una auditoría privada demostraba que era superavitaria. Entonces la discusión fue muy clara: no había duda sobre qué era la ley, y se estaba a favor o en contra de ella.

Paralelamente, acababa de producirse la gran oleada de privatizaciones en Argentina, particularmente una controversia muy fuerte sobre los efectos en los servicios y la transparencia en los procesos de privatización de la telefonía en Argentina. Debate muy escandaloso en la televisión argentina, que sensibilizó extremadamente al litoral uruguayo, muy tributario de las fuentes de información argentina (sobre todo en aquel momento, previo a la televisión por cable). Esto cambia mucho los contextos.

Pero para terminar la comparación con el 92, digamos esto (y vamos a manejar cifras redondas para no entreverar con los porcentajes): el 5 de julio concurrió un 20%, el 1º de octubre, segunda y última instancia, concurrió el 31%. Ahí se descubrió algo que puede haber incidido negativamente ahora: que son dos instancias. Una cosa es saberlo en teoría y otra es que la primera no es la definitiva, lo que en aquella época no era claro. Pero también hay que tener en claro que del 20% al 31%, uno tiene que aumentar lo que ya obtuvo en un 55%.

 

EC: - De todos modos alcanzaba con llegar al 25%.

 

OAB: - Alcanzaba, pero para ver cuál fue la capacidad de reacción, y esta cifra la dejamos para el análisis posterior.

Ahora, las cosas son un poco distintas. No hubo competencia, la época del año fue distinta, aunque el problema es que el análisis climático-político en este país son muy difíciles: es muy mala época el inverno, es muy mala época el verano, parece difícil encontrar cuál es la buena época en este país.

 

EC: - Además, este año jugó el factor inundaciones y lluvias.

 

OAB: - Y es posible que en Uruguay el invierno sea negativo para la concurrencia; marzo no es malo para la concurrencia, pero los meses anteriores a marzo son muy malos para la difusión, la publicidad y la actividad.

Pero, dejando esto de lado, diría que hay otra serie de elementos. Preferiría empezar por el final: qué se logró y qué pasa hacia el 17 de junio.

En el análisis previo al 8 de marzo, el jueves anterior, habíamos dicho que importaba en primer lugar lo jurídico formal: se alcanzaría o no el 25%, y por tanto habría o no referéndum. Pero para estas dos opciones los resultados verdaderos no son dos sino cuatro: la primera es esa, que se reúna el 25%, pero de lo contrario quedan tres escalones más: que se alcanzara entre el 20 y el 25%, entre 15% y 20%, o menos de 15%. Si se lograba entre 20 y 25%, era un envión muy importante para que el 17 de junio se lograra ese 25%: era un salto muy fácil de dar. Si se lograba menos de 15% uno diría que es una montaña muy difícil de remontar. Y de 15 a 20% sería una situación intermedia, en que nadie podría sentirse seguro ni de que se logra ni de que no se logra llegar al 25%.

 

EC: - Casualmente, el resultado se situó en esa franja.

 

OAB: - Usando los términos en boga en materia monetaria, uno diría que quedó "tocando el piso de la banda de flotación".

Pero importan señalar que, si la proporción de gente que se incorpora de hoy al 17 de junio es la misma que se incorporó del 5 de junio de 1992 al 1º de octubre de ese año, los promotores del referéndum no llegan: si a este 15% se le incorpora un 55% se llega al 23,5%. Es decir que los impulsores del referéndum necesitan un logro mayor que el que tuvieron en 1992 en cuanto a concurrencia: necesitan crecer casi un 67%.

Esto es en cuanto a las dificultades que presenta el logro del referéndum: matemáticamente no puede afirmarse que se llegue al 25%, ni puede afirmarse lo contrario. Estamos en una situación de posiciones equilibradas.

 

EC: - Otro enfoque posible, Oscar, es qué aportaron las encuestas. En particular podríamos retrotraernos a los datos que dábamos En Perspectiva durante la última semana de febrero.

 

OAB: - Habíamos manejado como encuesta al 15 de febrero (luego hicimos un cierre al 1º de marzo, para cuya difusión no llegamos a tiempo), en que manejábamos lo siguiente: había un primer nivel de personas que manifestaban total seguridad de concurrir, que sumaban ocho por ciento, otro nivel de alta probabilidad de concurrir, pese a que al 15 de febrero no estaban decididas plenamente o tenían bajo nivel de información, que sumaban otro ocho por ciento. Es decir que había un nivel de alta probabilidad del 16%, y efectivamente esto fue lo que prácticamente ocurrió: fue algo más de un 15%. Y habíamos detectado un nivel que llamábamos de media probabilidad, que eran personas con predisposición a concurrir siempre que hubiera un nivel de motivación derivado de la propaganda y la movilización, que representaban otro dos por ciento, lo que arrojaba un 18%.

 

EC: - Ese era el estado de situación al 15 de febrero, y esas estadísticas están publicadas en la edición Internet desde entonces.

 

OAB: - Exacto. Y por último había un nivel potencial total de 37% que, con la encuesta del 1º de marzo, llega al 40%. Es decir que había un 40% de personas que aún no conociendo que había una convocatoria para el 8 de marzo, que no teniendo clara la ley que estaba en discusión, tenía una predisposición en contra de una ley de este tipo. Esa era el "área de captura" que tenían los impulsores del referéndum. De esa área lograron captar el 15%, es decir que se movieron dentro de lo que era de firme y alta probabilidad.

Es importante marcar que entre el 1º y el 15 de febrero, cuando se hizo la primera encuesta, ya el referéndum tenía este nivel de captación del 15 al 16% que se logró finalmente. Por lo tanto, puede sostenerse que del 15 de febrero al 8 de marzo la ganancia fue cero: se logró mantener lo ya conquistado inicialmente. Esto no es una novedad en materia político electoral. Muchas veces, tanto en elecciones como en actos de este tipo, quienes impulsan algo cuentan con una base, y la mantienen o bien porque son las mismas personas o bien porque realizan un proceso de pérdidas y ganancias equivalentes, y llegan al final al mismo nivel con que comenzaron. Ese fue por ejemplo el resultado de uno de los primeros estudios de encuestas realizados por un grupo de cientistas sociales a propósito del comportamiento del Frente Amplio en el año '71: desde que se fundó hasta las elecciones mantuvo exactamente el mismo nivel de adhesión: ni creció ni decreció. Esto implica una alta rigidez: la acción no fue más allá de una base relativamente firme, o de consolidar el sector de alta probabilidad, que era de un poquito menor firmeza, pero que estaba ahí para consolidar.

 

EC. - ¿Qué representa este 15% en relación al área potencial del impulso al referéndum?

 

OAB: - Vamos a analizarlo desde el punto de vista partidario. El Frente Amplio se sitúa, según las últimas encuestas que hemos divulgado, alrededor del 33 o 34% de todo el país. Vemos que hay cerca de un 40% de personas que hoy, sin un debate de la ley, etcétera, potencialmente podrían estar en contra de ella. Esta era el área de convocatoria para obtener el 25%.

En el '92, los grupos políticos que impulsaban el referéndum contra la Ley de Empresas Públicas (el Frente Amplio, el Polo Progresista del Partido Nacional, el Movimiento de Reafirmación Batllista) sumaban un 25% del electorado. Y con ese 25% que apoyaba a los sectores que impulsaban el referéndum, el 5 de julio llevaron el 20% de adhesiones. Es verdad que puede sostenerse que estas cifras pueden ser engañosas, porque ya había un clima de otros sectores políticos, particularmente en el litoral, que estaban de acuerdo con el referéndum, y la Cruzada 94 (si bien no integraba la Comisión) se había pronunciado a favor.

Pero hoy el Frente Amplio por sí solo tiene un nivel muy superior a ese: 33 a 34%. Si analizamos sólo al Frente Amplio, de cada 10 frenteamplistas ayer sólo fueron a votar cuatro, lo que habla de que los partidarios del referéndum no fueron más allá de los sectores más cercanos de la militancia.

 

EC: - ¿Por qué dices que de cada 10 frenteamplistas sólo fueron a votar cuatro? ¿Estás dando por bueno que ese 15 a 16% sólo fueron frenteamplistas?

 

OAB: - No digo eso, pero las encuestas nos daban, y lo habíamos difundido aquí, que era muy pequeño el porcentaje de colorados, blancos, nuevoespacistas y personas sin definición partidaria predispuestos a votar (aunque la gente sin definición partidaria no es que esté a favor o en contra de la ley sino que es la que está más lejos de toda participación política, e independientemente de lo que ocurriera, aunque fuera una votación con competencia, desde el momento en que el voto no era obligatorio hubiera tenido una escasa participación). En cambio, entre los frenteamplistas era donde había una mayor predisposición a concurrir o, dicho al revés, era muy residual el número de quienes estaban a favor de la ley. Entonces, de este 15%, proyectando las otras cifras, se podría decir que el 13, casi el 14%, son frenteamplistas.

 

EC: - ¿Cómo hay que leer eso? El diputado Mujica fue muy tajante ayer en sus comentarios; dijo "A llorar al cuartito", "Como Frente Amplio no llegamos a nuestra propia gente, no fuimos capaces de sacudir a nuestros propios militantes para esclarecer, para motivar, para poner en marcha el esfuerzo de todos".

 

OAB: - El frenteamplismo está constituido por distintos escalones, como ya lo analizamos en la elección interna del 28 de setiembre. Hay un escalón de unas 40 mil personas que uno llamaría "el círculo de hierro", altamente militante; hay otro sector que llega a los 140 mil, que fue el que votó el 28 de setiembre; y en aquel momento habíamos manejado una cifra parecida a esta, de entre 250 mil y 300 mil personas, que estaban en una periferia de relativa información; y luego escalones cada vez más distantes, llegando a los que ni siquiera se definen como frenteamplistas -no tienen una pertenencia, una adhesión permanente- pero votan al Frente Amplio, y luego las que tampoco saben si lo votan, pero tienen una simpatía, lo votaron en una elección anterior y capaz que lo vuelven a votar.

Evidentemente, la convocatoria estuvo muy lejos de llegar a la gente más distante, a la que está lejos de la información, de la militancia. Yo diría que no captó los sectores que se mueven en el plano de la opinión pública, y que no llegan a través de los canales militantes, esos contactos que puede tener un dirigente o un militante más en el mano a mano, en la pequeña reunión, y que se guían por los grandes medios de comunicación. El tema es que los grandes medios de comunicación llegan a la gente mediante figuras de alta representatividad cuantitativa, líderes de primera línea.

Y acá hay también un tema enrabado, que es el protagonismo sindical y el protagonismo partidario en acontecimientos políticos y electorales. La relación entre la estructura partidaria y la estructura sindical es un viejo problema de la izquierda. No es un tema de relacionamiento fluido ni donde todo el mundo tenga la misma concepción ni se resuelva siempre de la misma manera. Un aspecto es el poder de convocatoria de los sindicatos en la acción gremial (paros y huelgas generales, parciales, por sector, por rama, su imagen, su prestigio, a cuánto llegan sus afiliados... ese es todo un tema aparte). Otro aspecto es la convocatoria desde el punto de vista político electoral en actividades de protagonismo o impulso desde el llamado ángulo social, que es básicamente sindical.

Desde el ángulo social hay un tema muy claro, y es que Uruguay tuvo dos instancias que rompieron todas las barreras partidarias, cuando se convocó a votar no sobre reforma jubilatoria y demás sino sobre temas que afectaban a los ya jubilados, impulsados por las organizaciones de jubilados, que comprometieron a todo el sistema político con pocas excepciones, y con un resultado arrollador. Fuera de eso, las instancias que hemos tenido, independientemente de su origen, terminen teniendo una respuesta partidaria: ya sea porque los actores políticas asumen el protagonismo, ya porque la gente que apoya esa convocatoria es la que corresponde a la misma filiación partidaria. En 1992 ocurrió esto: el protagonismo sindical se fue diluyendo en la medida en que aumentaba el protagonismo partidario; hasta que, entre el 1º de octubre y el 13 de diciembre terminó siendo una campaña electoral de competencia político partidaria, entre actores políticos, que termina teniendo como los tres grandes protagonistas finales a Danilo Astori por el Frente Amplio, Julio María Sanguinetti por el Foro Batllista, y del otro lado el presidente Lacalle.

Con el plebiscito de recursos para la enseñanza, en 1994, simultáneo con las elecciones y simultáneo con el plebiscito de los jubilados, mientras el recurso de los jubilados tuvo una votación suprapartidaria arrolladora, y el de la enseñanza tuvo una votación apenas mayor que la del Frente en el conjunto del país (con diferencias entre los departamentos: en algunos fue muy superior, y en otros no logró captar el voto del Frente). No estoy haciendo un juicio de valor sobre si esto es bueno o es malo sino comprobando lo que ocurre, y lo que ocurre es que en instancias político electorales los sectores no militantes, o los sectores no informados a través de estructuras militantes, sino el grueso de la opinión pública, se guía por los grandes referentes políticos. Y si a estos no los ve en primer nivel, si no son convocados por ellos, esa gente tiene una actitud de retracción.

EC: - Esa es una alusión ¿a quién?

OAB: - Es una alusión a que se está en una etapa parecida a la del 5 de julio, en que hay un protagonismo sindical por encima del protagonismo partidario, lo cual (contra lo que creen los impulsores) no les amplía la convocatoria sino que la reduce en cuanto a la cantidad de personas a las que llega.Y lo otro, sí: claramente, desde el punto de vista de los impulsores del referéndum, estuvo faltando el protagonismo mucho más activo de figuras de primera línea.

EC: - Concretamente, el doctor Tabaré Vázquez no participó en la campaña, tampoco el general Seregni (que se ha retirado de la presidencia del Frente Amplio pero podría haber participado)...

OAB: - Creo que en materia de convocatoria masiva, es clave el papel de Tabaré Vázquez. Es una persona con un poder de convocatoria muy amplio hacia la izquierda, hacia el frenteamplismo y aledaños, una convocatoria con fuertes dotes personalistas: hay un área a la cual llega la persona de Vázquez y no el Frente institucionalmente, lo que se deduce con mucha claridad de las encuestas.

Y quizá si bien han participado todos los dirigentes de primera línea del Frente después de Vázquez, da la impresión de que no fue un protagonismo simultáneo de todos, con lo arrollador que fue en otros momentos. No tengo claro si es un problema político, más bien me parece que es un problema organizativo, de espacios a utilizar, de recursos a emplear. Pero faltó de parte de los promotores esa especie de andanada que sitúa el tema en un primer plano.

EC: - Paralelamente, fue muy notorio el protagonismo de Asamblea Uruguay. Un papel que no había existido en el plebiscito de reforma constitucional, y que retrotrae al referéndum del 92, cuando la Ley de Empresas Públicas, cuando Asamblea Uruguay estaba ubicada en una situación complicada dentro del Frente Amplio.

OAB: - Creo que esto obedece a una estrategia de posicionamiento interno, más allá de las coincidencias que tenga con el referéndum. Pero el protagonismo en este tema marcó a una Asamblea Uruguay distinta en relación al Frente de lo que venía, buscando romper esa imagen de grupo más o menos disidente, con un perfil demasiado diferenciado del resto, y pretendiendo decir: "Ahora, todo el Frente unido tiene una sola voz, una sola manera de pensar". Y a nivel público también fue muy fuerte el posicionamiento de los dirigentes socialistas.

EC: - Nos hemos concentrado en el protagonismo sindical y partidario pero de quienes se oponían a la ley. Veamos otros sectores del espectro político: ¿al gobierno qué le pasa: cómo jugó y cómo sale con este resultado? Me refiero sobre todo al presidente Sanguinetti y sus ministros, porque Manos a la Obra tuvo una posición intermedia, dejando en libertad de acción respecto a la convocatoria a referéndum para, en todo caso, discutir después la ley misma.

OAB: - Creo que, para el gobierno, este tipo de convocatoria unilateral tiene esa lectura de la que hablábamos: al no haber competencia, compite uno solo y logra o no el resultado: el otro no pierde. Esto tiene un matiz entre la primera y la segunda vuelta, porque si en la primera vuelta no logra el 25% pierde, y si lo obtiene el triunfo es relativo: después tendrá que ir al referéndum propiamente. Desde el punto de vista del gobierno, si en la segunda vuelta no se logra el 25% gana en el sentido de decir: "Se me terminó el problema, la ley está consolidada". Y si pierde también es relativo; el problema es si considera que después será más difícil defender la ley en el referéndum. Pero en última instancia se traslada todo a la segunda parte: para el gobierno no es demasiado crucial el resultado de la primera vuelta, y no es decisorio el de la segunda. Desde ese punto de vista no cabe esperar de los gobiernos un protagonismo demasiado fuerte. Es lo mismo que la campaña de firmas contra el cepo: la Intendencia no gana ni pierde si se logran las firmas para el referéndum municipal, sino si gana o pierde cuando eventualmente se realice el referéndum.

EC: - ¿Y cómo se entiende entonces esta reacción que surge desde el gobierno, la que manifestaba más temprano el ministro Herrera, que no descartaba la posibilidad de negociar con la oposición un texto alternativo a la ley para que se suspenda todo este mecanismo de referéndum?

OAB: - Voy a ser prudente, porque entre otras cosas los aspectos técnicos de la ley no son mi especialidad, y prefiero analizar los aspectos políticos. Lo que veo es que hay un abanico de posiciones sobre la ley que no se reducen a las dos expresadas ayer: un bloque opositor y otro que defiende la ley. Entre los opositores hay por lo menos dos grandes lecturas (y creo que está mucho más matizado): que pueden expresarse por una parte en el slogan "Contra la privatización de UTE", por parte de quienes sostienen que UTE puede ser completamente enajenada, por sectores que cuestionan que se admita la generación de electricidad por los privados, que no creo que sea sostenido por todos los impugnadores, y hay quienes admiten la generación privada -con determinados límites o salvaguardias, pero los admite-. Diría que entre los opositores a la ley hay quienes coinciden más con la ley que con otros opositores.

A la inversa, del otro lado, están los que defienden la ley (presidente de la República, el ministro de Industria, la mayoría de UTE) y quienes empiezan a marcar distancia, hacia posiciones muy diferentes: consideran que es una ley demasiado estatista, que le da pocas posibilidades de competencia a UTE, que UTE es ineficiente y que Uruguay debería ir a mecanismos más fuertes de privatización... En este aspecto, uno diría que los defensores de la ley están más cerca de algunos opositores que de otros partidarios.

EC: - Pero el hecho de que desde el Poder Ejecutivo no se descarte la posibilidad de redactar un texto alternativo con la intención de suspender el proceso de referéndum ¿no implica de alguna manera reconocer un triunfo de los opositores?

OAB: - Yo hago dos lecturas. La primera, es que no sé qué destapa iniciar una negociación de este tipo, a la luz de toda esta gama de matices. No tengo dudas de que va a generar contradicciones entre los impulsores del referéndum, salvo que se abroquelen en decir "Hasta que esto no termine no hablamos". Pero no menores que esas serían las contradicciones que un planteo de estos generaría entre quienes de alguna manera defienden la ley. No olvidemos que, por ejemplo, el Herrerismo dijo que si había que defender la ley la defenderían, pero que tienen grandes discrepancias con ella, y desde posturas muy lejanas a los impulsores del referéndum. Entonces, no serían dos posiciones que se acerquen, sino que de pronto se acerca una parte de los defensores con una parte de los opositores...

EC: - Ya lo veíamos más temprano: el doctor Volonté no veía con malos ojos un camino de este tipo, en cambio el ex senador Ignacio de Posadas decía: "Es muy discutible que el ministro de Industria pueda arrogarse la representación del Parlamento, que fue el que sancionó esta ley, para salir a negociar cambios o retoques en un texto alternativo", y ya de pique manifestaba su rechazo.

OAB: - Lo otro es esto: interpreto que esta propuesta puede tener un elemento no de reconocimiento de una victoria de los opositores, sino que no da una señal de firmeza en cuanto a lo que podría significar un referéndum en sí. Podría traducirse como "No es que estemos dudosos sobre el resultado del referéndum, sino que preferimos evitar que se siga discutiendo el tema durante tan largo tiempo que pueda dificultar las inversiones, etcétera".

El referéndum tiene que realizarse entre 60 y 90 días después de cumplirse un año de la promulgación de la ley, de modo que el tema queda definitivamente clausurado entre agosto y setiembre próximos, y el gobierno puede considerar que eso es excesivo.

Creo que ante esta propuesta hay que terminar de percibir las respuestas, porque puede complicar el panorama a los impulsores del referéndum y a la coalición de gobierno.

EC: - El tiempo se nos fue, y te pido algunas consideraciones finales.

OAB: - Sin duda vamos a tener una semana muy particular a mediados de junio. El miércoles 17 se cumplirá la segunda instancia de esta convocatoria y, por ley, es feriado. El viernes 19 de junio se conmemora el natalicio, el jueves día sándwich. De aquí a esa semana se va a vivir un proceso político muy interesante, en que habrá que medir las reacciones de todos los actores con respecto al referéndum. Pero además ya empieza la actividad política normal, y no olvidemos que después de semana de turismo entramos en el tramo final del año hacia el ciclo electoral.

EC: - Sí: es un proceso de votaciones que vino a interponerse en el trabajo que los dirigentes ya tenían preparado para este año, que eran las elecciones internas.

OAB: - Sí: vamos a tener a todos los dirigentes trabajando hacia el ciclo electoral 1999-2000, por lo tanto esto va a quedar indisolublemente ligado a todo este año de campaña electoral.

EC: - El hecho de que del lado de la defensa de la ley hayan aparecido pocos voceros (el ministro de Industria, el presidente de UTE y el senador Ronald Pais, ex director de UTE), ¿pudo tener relación con esa situación de preparación para las elecciones internas? O, mirando hacia el futuro, hacia el 17 de junio: ¿aumentará el elenco de defensores de la ley?

OAB: - Creo que va a depender del nivel de protagonismo que tengan otros temas. Pienso que no va a estar ligado sólo a la ley, porque el país va a discutir muchas cosas simultáneamente. La consulta por el referéndum es el 17 de junio, y el 30 de junio vence el plazo para el envío al Parlamento del mensaje de Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal, un tema muy polémico no sólo por los reclamos del área sindical (que aquí tiene otro protagonismo) sino porque ya empiezan a aparecer señales contradictorias dentro de la coalición de gobierno respecto a la Rendición.

Además está el tema Seguridad Pública, aunque se registra mucho consenso en torno a las posiciones del ministro del Interior, y todos los temas que pueden ir apareciendo en estos meses, que no son pocos. Y todavía quedó la persistente situación ríspida que se viene dando en la enseñanza desde la implantación de la reforma educativa, pero que venía de antes.

Entonces, hay que ver cómo se posicionan los actores en función de esos temas; es muy difícil preverlo hoy. Diría que, desde el ángulo del gobierno, le permitió a algunos actores políticos, como los tres que mencionabas (el ministro de Industria, que en nuestro país tiene un bajo protagonismo, el flamante senador Pais, que venía de una gestión bastante limitada constitucionalmente, y el presidente de UTE) tener un espacio mayores a los que podían tener en otras circunstancias.

EC: - También está la otra parte: quienes no intervinieron ¿lo hicieron para preservarse de un desgaste que puede no servirles a los efectos de la competencia electoral interna?

OAB: - Creo que no, que obedeció a lo que decíamos al principio: que se desgasten los promotores del referéndum, salvo quienes -por los cargos que ocupan u ocuparon- es conveniente que asuman la defensa de la ley. Creo que es más bien parte de un posicionamiento general y no de la suma de estrategias particulares.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
marzo 9 - 1998