Cae el NO, el SÍ estable y aumentan los indecisos

A medida que se intensifica la campaña electoral, el NO pierde votos que pasan a ser indecisos. El SÍ mantiene el mismo nivel de adhesión que siete meses atrás

Cuando faltaban dos semanas para el referéndum sobre la Ley de Empresas Públicas, hace once años, el nivel de indefinidos se encontraba en torno al 12% (contando indecisos, votantes en blanco y anulados); hoy es mucho más del doble. Pero no es esa la única diferencia. En 1992 el voto por SÍ no hizo otra cosa que subir, mientras ahora exhibe una imperturbable regularidad, indiferente al otoño, el invierno y la primavera. En la década pasada el NO comenzó relativamente alto y cayó aceleradamente; ahora se desliza hacia abajo con suavidad y constancia. Y no menos importante, en ese par de semanas previos no había confusión alguna: estaba fuera de dudas para todos, el sentido del SÍ como oposición a la ley y el del NO como apoyo a la norma. Tampoco entonces se le ocurrió a nadie el doble juego publicitario de mezclar el SÍ-NO con el juego de colores. Que confunde, confunde. Quince días atrás el 50% no sabía para qué lado va el celeste y para cuál el rosado; el conocimiento de la gente mejoró, pero no tanto: los que no saben distinguir los colores son el 35%. Y hay un 6% que confunde su sentido y cree que el rosado es para el NO y el celeste para el SÍ; pero es menos que el 10% que se registraba en la primera semana de noviembre. Todo esto lleva a la conclusión que es de esperar una estampida final de definiciones, seguramente durante la veda publicitaria, el mismo día, en la cola de votación y hasta en el mismo cuarto secreto.
Importa pues mucho quiénes son esos indefinidos. Un ángulo de análisis es el político-partidario, cuáles son las adhesiones partidarias de los indefinidos, entendido como adhesiones a qué partido político votaría si hubiese elecciones el próximo domingo. El 28% de indefinidos se desagrega en:

Independientes y de otros partidos, 9%

Frenteamplistas, 8%

Blancos, 7%

Colorados, 4%

Otro tema es cómo se comporta la gente en relación a su partido:

de cada 6 frenteamplistas, votan 4 por el SÍ (de acuerdo a su partido), 1 por el NO (al revés) y 1 está indefinido

de cada 5 blancos, votan 2 por el NO (sigue al partido), 1 por el SÍ (al revés) y 2 indefinidos

de cada 4 colorados, votan 2 por el NO (igual que su partido), algo más de 1 por el SÍ (al revés) y algo menos de 1 está indefinido.

En grandes números, los que votan cruzado en relación a su partido se compensan entre sí: los colorados y blancos sumados que votan por el SÍ son más o menos la misma cantidad que los frenteamplistas que votan por el NO.

Si los indefinidos siguen la misma tendencia que los ya definidos, el NO tiene para agregar 11 puntos porcentuales y el SÍ tiene ocho puntos porcentuales, lo que le aseguraría la mayoría absoluta. Y todavía quedaría un 9% sin tomar decisión.

El más alto nivel de indecisos se da en los niveles socioeconómicos semibajo y bajo. También hay más indefinidos en el interior que en Montevideo


 

Referéndum ANCAP
noviembre 22 -2003