La disputa por la Intendencia de la capital

EMILIANO COTELO:
Hoy comienza un nuevo ciclo de Factum aquí En Perspectiva, un ciclo de cinco semanas en el que iremos conociendo las encuestas de intención de voto hacia las elecciones municipales en los principales departamentos del país.

Estos sondeos corresponden a relevamientos de alcance departamental realizados por Factum y que estará analizando en nuestro programa el director de esa consultora, Oscar A. Bottinelli.

Como primero de estos espacios dedicados a las municipales, hoy el título es: “La disputa por la Intendencia de la capital”.

***

Oscar, vamos a hacer algunas aclaraciones sobre estas encuestas departamentales.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Primero, las encuestas departamentales se diferencian de la nacional en que uno tiene que tomar cada departamento como el objeto de estudio, mientras que en las nacionales uno toma al país en su conjunto. Esto determina que hay que hacer mucha más cantidad de casos departamento por departamento, pero a su vez esa cantidad de casos es menor que en una encuesta nacional, en la que normalmente se hacen casi 900 casos, mientras que en un departamento se hacen entre 300 y 400 casos. Por lo tanto trabajamos con márgenes de error un poco mayores.

Lo otro es, más que el tema en sí de las encuestas, el tema de las elecciones. Es la segunda experiencia que tenemos en el país de elecciones departamentales separadas de las nacionales. Normalmente se hacían simultáneamente con las elecciones nacionales y no sólo eran simultáneas en el tiempo sino que el voto estaba vinculado, no se podía elegir partidos diferentes en lo nacional y en lo departamental.

Esto creó escenarios distintos. En el caso de Montevideo, que es lo que vamos a abordar hoy, en general hay una fuerte reproducción del escenario nacional.

EC - ¿Qué quiere decir eso?

OAB - Que la gente no piensa en la Intendencia, como sí se piensa en el interior, en términos completamente separados de la decisión política global. En el interior la Intendencia para empezar está ahí, en la plaza, los intendentes se ven por la calle, la obra es muy visible y es bastante claro qué es lo que tiene que ver con la Intendencia y qué con el gobierno nacional, hay una fuerte diferenciación de roles para la gente. Ya se demostró en la elección de 2000 que en muchos departamentos fue muy fácilmente separable el voto nacional del departamental.

En Montevideo la experiencia de 2000 fue que hubo pequeñas variaciones entre la elección nacional y la departamental, pero en líneas generales se siguió el esquema de la elección habida el 31 de octubre anterior.

EC - ¿El tema está instalado en la cabeza de la gente?

OAB - Acá también hagamos una diferenciación: en el interior –la gente que está escuchando en el interior lo vive y la gente de Montevideo que viaja lo habrá visto– hay una tremenda propaganda, sobre todo a nivel de vía pública, una cartelería extraordinaria y también movilización política, actos; mientras que en Montevideo el tema no está en la cabeza de la gente. Lo ven los encuestadores en lo que demora la gente en contestar las preguntas, es como que se le está yendo con un problema sorpresa. Además nosotros hacemos –esto es lo mismo en Montevideo y el interior– varios abordajes a las preguntas, y no lo hacemos en particular ahora sino siempre, uno no pregunta por el voto una sola vez, ya lo hemos explicado un montón de veces. Al empezar la encuesta en forma abierta, no se le da ninguna guía de respuesta al encuestado, se le pregunta: “¿Qué piensa votar en las elecciones municipales del 8 de mayo?”; en otro momento se pregunta por las preferencias y rechazos entre los candidatos, en el caso de Montevideo entre Ricardo Ehrlich, Pedro Bordaberry y Javier García –está también Francisco Gross, del Partido Independiente–; después se hace un análisis candidato por candidato, cuánto ranquea de muy bueno a muy malo. Finalmente se hacen las preguntas clásicas: “Imagine que haya elecciones de intendente el próximo domingo; ¿a qué partido y a qué candidato votaría?”.

EC - ¿Por qué explicabas todo esto?

OAB - Lo explico porque normalmente todo esto da resultados muy parecidos y permite ver algunos niveles de contradicción y de indecisión –el año pasado cuando presentábamos las encuestas nacionales decíamos “el voto seguro es tanto, queda tal nivel de voto inclinado a fulano pero dudoso”–, pero ahora tenemos variaciones fenomenales entre todas las preguntas, lo que quiere decir una cosa muy simple: esto no está en la cabeza de la gente, que va respondiendo mucho al compás de la pregunta.

Lo segundo es que es muy alto el porcentaje de gente que no está en condiciones de señalar qué atributos le gustan de cada uno de los tres candidatos, lo cual quiere decir que los ve como personas muy lejanas. El más conocido, por lejos, es Pedro Bordaberry; Ehrlich es algo conocido, sobre todo por la forma como fue elegido y el momento –en medio de cierto silencio político su candidatura creó mucha noticia–; y Javier García aparece como el que tiene más dificultades para ser conocido.

Esto no nos deja un número único como para decir “fulano está en tanto por ciento de votos”.

EC - Entonces tú vas a dar las cifras de la intención de voto con un cierto margen.

OAB - Vamos a dar un margen, lo que tenemos como mínimo y como máximo seguros en el juego de las preguntas.

EC - Los números son los siguientes:

EP-FA - Ricardo Ehrlich: oscila entre 50% y 57%
PC - Pedro Bordaberry: oscila entre 14% y 19%
PN - Javier García: oscila entre 8% y 9%
Indefinidos: oscilan entre 10% y 27%

OAB - Los indefinidos van del 10 al 27 por ciento, según los números que tomemos. En realidad se puede hablar de que hay un 2 por ciento de voto en blanco o nulo –que además es un número muy constante en las elecciones, siempre terminamos viendo que hay entre un 2 y 3 por ciento entre el voto en blanco y el nulo–; 8 por ciento de indecisos puros –pregunte uno lo que pregunte no saben lo que van a hacer–; y un 17 por ciento de personas que podemos llamar entre oscilantes y contradictorias, que en una forma de preguntar dicen un partido, un nombre, en otra forma dicen que no saben, y algunos incluso en una forma de preguntar dicen un nombre y en otra dicen otro partido. No olvidemos que hay personas que dicen un partido, pero les gusta otra persona y pueden tener la tensión entre que les guste un partido y también les guste otro candidato. En realidad entre los oscilantes, contradictorios e indecisos puros tenemos que la cuarta parte del electorado de Montevideo todavía no tiene claro hacia dónde se va a orientar.

Lo que parece bastante fuerte es que en el caso del FA predomina mucho el peso partidario. Nosotros hemos hecho entre febrero y marzo tres mediciones.

EC - ¿Qué diferencias aparecen?

OAB - En el caso de Ehrlich y el FA una cosa comprobada es que su triunfo es algo fuera de toda duda, no olvidemos que en las elecciones municipales no importan los porcentajes sino el ranking, gana el primero; por las dudas hay que dejar esto claro: acá no hay balotaje.

EC - ¿Pero Ehrlich supera el 50 por ciento siempre?

OAB - Sí; en la primera medición anduvo en el 47 por ciento como piso, ahora ya está superando siempre el 50. Pero igual, la distancia sobre cualquiera de los otros dos deja su triunfo fuera de toda duda, es demasiado grande, no habiendo balotaje. Todo indica que fuera de toda duda va camino a superar el 50 por ciento.

La interrogante es en cuánto lo supera. El EP-FA en octubre obtuvo el 62,5 por ciento, entonces el tema es: ¿Ehrlich revalida ese resultado? ¿Puede llegar a superarlo en aras del envión que genera, sobre todo en Montevideo, el gobierno nacional, que ha generado una gran expectativa, porque Montevideo se ha teñido mucho de frenteamplismo y oficialismo? ¿O va a quedar debajo de ese 62,5? Y en ese caso, ¿en cuánto? Es una de las interrogantes.

EC - ¿Y con respecto a Bordaberry y Javier García?

OAB - Claramente hay una puja entre Bordaberry y Javier García por el segundo lugar. Éste es un dato no menor, puede ser simbólico, pero para el PC no es nada menor salir segundo en Montevideo, lo que le daría la idea de un partido que llegó al piso en la elección pasada, que recupera. Ésta es la otra incógnita en la elección: quién sale segundo.

A Bordaberry la medición de febrero le dio mucho más alto, el techo del abanico llegaba hasta el 26 por ciento. No hay que olvidar que en ese momento todavía era ministro [de Turismo], estábamos en plena temporada turística, estaba permanentemente en los medios, y Javier García recién estaba por aparecer, tenía el campo casi vacío. Luego tuvo una caída que lo dejó mucho más abajo que ahora; en este momento recuperó un poco y está en este nivel del 14 al 19 por ciento, pero había llegado a tener un piso de 11.

Javier García empezó mal en el sentido de que aparece como una figura muy desconocida, apareció en niveles muy bajos, fue subiendo y tiene un margen de oscilación pequeño, de 8-9 por ciento; el 9 por ciento es el nivel más alto que ha registrado en las mediciones, pero en la medida que va siendo conocido va aumentando su captación electoral.

EC - ¿Cuál fue la votación del PN en Montevideo?

OAB - El problema básico es el siguiente: en octubre el PN obtuvo el 25 por ciento y el PC el 8 por ciento. El tema es que la forma de la elección pasada no permite trasladar el voto colorado al candidato colorado, y sobre todo el voto blanco al candidato blanco, porque Larrañaga recibió mucho voto de gente que no estaba conforme con las dirigencias, candidaturas u opciones electorales coloradas, pero que además veía a Larrañaga como el opositor a Vázquez, jugó mucho en la elección pasada una especie de balotaje adelantado, “si no me gusta Vázquez, voto a Larrañaga”, y el PN tuvo mucho voto claramente colorado y mucho voto de gente que no es de izquierda, que se inclina por los partidos tradicionales pero no es definidamente blanca ni colorada. Desde ese punto de vista Javier García no tiene un partido de un 35 por ciento para captar, los que se definen blancos en Montevideo son el 9 por ciento, los que se definen colorados son otro 9 por ciento y el resto es gente que más bien se define como no de izquierda.
 

Radio El Espectador
abril 5 - 2005