Un tema que impacta en la gente: la introducción de la energía nuclear

Oscar A. Bottinelli 
Versión no corregida por el expositor

EMILIANO COTELO:
Ha comenzado un debate estratégico para el Uruguay, sobre un tema de fondo y de largo plazo, que es a su vez uno de los cuatro temas sobre los cuales consensuaron posiciones los partidos políticos: la energía. En este debate aparece, impulsado desde varios frentes, el escenario de terminar recurriendo a la energía nuclear

¿Qué piensan los uruguayos, en general, del tema energético? ¿Qué fuente de energía prefieren? Y en particular ¿qué visión tienen de la energía nuclear? El tema fue motivo de una profunda investigación de Factum, la cual es presentada en exclusividad aquí En Perspectiva por el politólogo Oscar Bottinelli.


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EC - ¿Por dónde empezamos?

OSCAR A. BOTTINELLI:
El debate sobre las fuentes de energía apareció en los últimos años en forma intermitente, generalmente asociada a alguna discusión puntual, como el biocombustible, la energía eólica, la energía nuclear, la ampliación de la planta de Ancap –que derivó nada menos que en un referéndum– o la instalación de una planta regasificadora que está ahora en llamado a licitación. Los biocombustibles –o sea, la experiencia de ALUR en Bella Unión– fueron un tema fuerte en la reciente campaña electoral. Es decir que estamos hablando no sólo de un tema estratégico sino de un tema que ha llegado a momentos calientes, como estar presente en la campaña electoral o haber generado por sí todo un referente.

En este Gobierno la discusión ya comienza a darse en forma sostenida y fuerte. Entonces, Factum realizó una encuesta en profundidad que cubrió el segundo y tercer trimestre del año, con un total de 968 casos.

EC – ¿Qué temas abarcó esa encuesta?

OAB – Dos grandes temas. Uno, cuál es la fuente de energía preferida por los uruguayos. El otro, a partir de que en estudios anteriores ya veíamos lo delicado del tema, qué piensan los uruguayos de la energía nuclear, qué temores tienen.

EC – Comencemos por el primer tema: ¿qué energía prefieren los uruguayos?

OAB – La pregunta base dice así: “La electricidad se genera a partir de diferentes fuentes o combustible ¿cuál fuente considera usted preferible?”. Acá encontramos, en una primera respuesta, que tres de cada cuatro personas prefieren lo que se puede llamar las nuevas fuentes de energía: la eólica y la solar. Aclaremos que el uso del viento y del sol como fuentes de energía es lo más viejo que usó la humanidad, pero se le llaman nuevas porque es reciente el uso a escala masiva, como por ejemplo para generar electricidad en grandes cantidades. Entonces, tres de cada cuatro personas prefieren la energía solar o del viento, y el resto, la cuarta parte, se dispersa entre todas las demás fuentes posibles. Acá la opinión de los uruguayos es categórica.

Y para profundizar en el tema le pedimos que la gente dijera cuáles son las tres fuentes que considera preferibles, dado que en general no se apuesta a una sola fuente de energía. Los datos aquí son más matizados pero bastante claros. Atención: como se piden tres respuestas, el total da mucho más que 100.

EC – Los datos son los siguientes:

Solar o eólica 85%.
Gas 48%.
Leña o carbón de leña 31%.
Petróleo 24%.
Nuclear 13%.
Carbón 10%.
No sabe/no contesta 3%.

OAB – La lista no incluye la energía hidráulica, que es la energía dominante en Uruguay, pues ya queda muy poco para avanzar en ello y la discusión se centra en las fuentes en las que hay que avanzar, en fuentes complementarias de la energía hidráulica. Tampoco se incluyen fuentes como la biomasa o los biocombustibles, que requerirían de explicaciones muy pormenorizados en el estado actual del debate.

Otra aclaración: 3% son los que no contestan ninguna opción, es decir, hay algunos que contestan una, dos o tres.

De todo esto surgen con mucha claridad tres conclusiones. La primera es que la energía nuclear y el carbón, que son dos fuentes de las que se ha hablado mucho últimamente, obtienen cada una niveles muy bajos de adhesión. Sólo el 13% prefiere la energía nuclear como una de las tres fuentes a utilizarse y sólo el 10% prefiere al carbón como una de las tres fuentes. Es decir, por ahí no va la cosa para los uruguayos.

Segunda, sin duda los uruguayos se inclinan por las energías más limpias como la solar o eólica, que es la preferencia del 85%. Pero en segundo lugar por el gas, considerado más limpio y menos contaminante que otras fuentes.

Y fuera del sol, el viento y el gas, lo que podemos llamar la escala intermedia, se va a lo más tradicional, que es la leña, y recién después al petróleo.

EC – Resulta claro que hay una inclinación por lo que contamine menos. Pero ¿qué prefiere la gente, menor precio o menor contaminación?

OAB – Acá se dio lo que nosotros muchas veces hemos llamado un dilema de hierro: “Si para producir la electricidad que consume en su casa usted tiene que elegir entre estas dos fuentes de energía y no tiene más remedio que elegir, ¿cuál fuente de energía prefiere?”.

EC – Las respuestas son:

La que sea más barata, aunque contamine, 9%.
La que contamine menos, aunque sea más cara, 88%.
No se pronuncia 3%.

OAB – Acá hay una cosa bastante clara. Primero, el dilema de hierro implica que se ponen extremos, porque si no siempre se va a optar por “que sea la más barata y la que no contamine”. Entonces hay que poner los extremos, esa es la forma del planteo de estos temas.

En teoría –después llegará el momento del aterrizaje de los problemas, cuando sean más inminentes– los uruguayos se inclinan decididamente por lo más ecológico y no por lo más económico. Acá podemos hacer referencia a estudios que hicimos cuando comenzó el tema en la planta de celulosa, en medio de la crisis, y ahí veíamos que lo ecológico bajaba en función de lo que produjera más económicamente. Quizás ahora, que se vive un momento de prosperidad económica en el país, es donde la gente puede dejar lo económico más de lado y preocuparse por lo ecológico.

Ahora veamos qué piensan de la energía nuclear. Cabe recordar que rige una ley que prohíbe la generación y el uso de energía nuclear. La energía nuclear hoy queda limitada a muy pocas cosas, que no es generación de energía para uso industrial, doméstico, etcétera. Por tanto, para introducir la generación en base a energía nuclear es necesario derogar dicha ley, es decir, dictar una ley que derogue la ley anterior. Toda nueva ley, en este caso la que permitiría la energía nuclear, puede ser llevada a referéndum. Por tanto, instalar la energía nuclear no es un tema solo de dirigencias políticas, sino que depende del nivel de activismo que genere el tema –eso no está medido– y puede desembocar en un pronunciamiento popular de tipo referendario.

La primera pregunta directa sobre energía nuclear es: “Actualmente se discute en el país la conveniencia o no de generar electricidad a partir de la energía nuclear, ¿usted está de acuerdo o en desacuerdo con que se instalen en Uruguay centrales nucleares?”.

EC – Las respuestas son:

De acuerdo 24%.
Ni de acuerdo ni en desacuerdo 5%.
En desacuerdo 58%.
No opina 13%.

OAB – Como se puede ver, el rechazo a la energía nuclear es categórico, muy fuerte, es mucho más de 2 a 1. Pero conviene ver, más allá del acuerdo o desacuerdo con la instalación de centrales nucleares, que en la última pregunta se pide que se opte por una frase, que da el siguiente resultado: el 56% considera que las centrales nucleares son un peligro para la salud y para la vida; el 29% considera que las centrales nucleares ahora son seguras y no presentan riesgos; no opina el 15%. Estos porcentajes son parecidos a los anteriores, el porcentaje de los que están de acuerdo con instalar centrales nucleares más o menos coincide con el de los que consideran que son seguras y no presentan riesgos; los que están en contra consideran que son un peligro para la salud y para la vida.

EC – ¿Cuáles serían las conclusiones?

OAB – La gente quiere apostar a la menor contaminación posible. El decir que algo es más barato no es argumento para introducir algo que se considere peligroso o contaminante. Esto es contundente.

Lo otro es que la energía nuclear provoca rechazo y miedo; casi 6 de cada 10 personas rechaza la energía nuclear y le teme, considera que es un peligro para la salud y la vida.

Entonces, el sistema político debería estar muy convencido de la conveniencia de construir centrales nucleares para salir a convencer a la gente de manera decidida, tiene que estar con esa decisión si quiere que exista alguna mínima probabilidad de aceptación de la energía nuclear. Si no, se expone a un fuerte rechazo. Directamente tiene que salir todo un sistema político que esté convencido –si es que lo está– a cambiar los conceptos previos que existen, bastantes hondos, en la gente.

Esto que presentamos hoy se correlaciona muy fuertemente con respuestas bastante similares obtenidas en estudios que hemos hecho hace tres años y hace cinco años. Es decir, no es una cosa puntual ni momentánea de la gente.


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EC – Con el espacio “La Opinión Pública” y la última encuesta de Factum del año nos reencontraremos el próximo mes, el viernes 3 de diciembre. Pero antes, dentro de dos semanas, el viernes 19 de noviembre, en Espectador.com se publicará el análisis político mensual del politólogo Oscar Bottinelli, director general de Factum.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio La Opinión Pública
noviembre 5 - 2010