Balance y perspectivas de la situación
personal de los uruguayos
Oscar A. Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

OSCAR BOTTINELLI:
Nosotros anualmente hacemos un estudio donde buscamos medir y comparar dos tipos de cosas. Por un lado, en lo que tiene que ver con la situación personal de los uruguayos, tomamos algunos indicadores que tienen alguna relación con aspectos globales de la gestión gubernativa del país o que repercuten en la situación personal, como la situación económica, el trabajo u otros aspectos que en principio están muy lejos de lo que son acciones políticas. Por ejemplo, la salud de cada uno, y un indicador muy genérico que es eso de si uno siente que vive mejor o vive peor, en lo cual pueden ir aspectos hasta de carácter emocional o de la vida de relaciones afectivas de cada uno.

Hay otra línea de estudio que vamos a presentar más adelante, que es la visión que tiene la gente del país, y luego es muy interesante comparar los indicadores sobre situación personal versus situación del país.

La situación personal a su vez se divide de dos maneras. Por un lado, cómo vive o cuál es su situación respecto a un año atrás. Este es el cierre del año 96 con respecto al 95 y qué perspectivas siente o espera tener para un año después, es decir, para este año.

El estudio se realiza con un criterio de mejor o peor y entonces se resume en un indicador que llamamos de diferencia: al mejor se le resta el peor. Es un saldo muy muy grueso, muy poco matizado, pero que permite por lo menos comparar en forma gruesa cada uno de los indicadores.

La encuesta -repetimos- se hizo a fines del año pasado o a principios de éste y refleja la situación de la gente a fines del año pasado, en todo el país, tanto urbano como rural y a personas adultas, es decir, con 18 años cumplidos en adelante.

 

EMILIANO COTELO:
Recordemos entonces que las cifras que vamos a manejar corresponden a la diferencia entre mejor y peor, es decir, entre el porcentaje de personas que consideran que les ha ido mejor menos el porcentaje de personas que consideran que les ha ido peor.

Esa diferencia vamos a ir viéndola en cada uno de los cuatro temas analizados. Esa diferencia es en salud 4%; cómo vive hoy con respecto al año pasado -8%; situación económica personal -18%, y situación de trabajo -20%.

 

O.B. - Lo que surge acá con mucha claridad es que, a diferencia de años anteriores en que había una percepción de cierta estabilidad pero con indicadores de mejoramiento (año a año la gente sentía globalmente, como conjunto del país, que estaba algo mejor que el año anterior, que vivía pero que su situación económica era más o menos igual o mejor)...

En el 96 respecto al 95 tenemos una tendencia a ver que las cosas han sucedido de manera negativa. Esto arrastra de alguna manera el indicador salud, que si bien es estable, algo positivo, no hay ninguna causa que determine que no esté mejor, como estuvo otros años. En Uruguay no ha habido grandes epidemias como para que la gente no sienta estar mejor de salud.

Acá es bastante clara la interacción, cómo un indicador, una situación repercute sobre la otra. La gente, al sentir que está viviendo peor, al sentir que su situación económica y de trabajo globalmente ha empeorado, también tiene un estado de ánimo que lo lleva a no sentirse tan bien de salud, o por lo menos a sentir que está igual.

En resumen, el balance de 1996 con respecto al año anterior es de un ligero retroceso en un marco general de estabilidad.

 

E.C. - Ahora corresponde hacer el balance mirando al futuro.

 

O.B. - La diferencia entre un tipo de cifras y otro es que unas son de balance con respecto a lo ocurrido, con mucha más claridad, sobre la sensación, la percepción que cada uno tiene de lo que ocurrió. Nada importa si los indicadores económicos o laborales indican que la situación mejora o empeora, sino lo que percibe la gente sobre hechos ocurridos.

Lo otro son expectativas, cómo esperan que sean las cosas. Las expectativas pueden ser lógico-racionales, estar basadas en que hay determinados indicadores que permiten suponer que a uno le va a mejorar la situación de trabajo, la económica, lo que fuera, ya sea por una situación general del país o por una particular. Si a uno cuando cierra el año le dicen "bueno, en marzo vas a tener un ascenso, un aumento, un puesto más importante", eso es una expectativa de mejoramiento. O tiene el anuncio de que lo van a despedir y es una expectativa cierta de empeoramiento.

Pero a veces las expectativas no son lógico-racionales, sí son las esperanzas o frustraciones que la gente pone en algo. Es decir, el resumen general no está implicando necesariamente un análisis racional de la gente ni una expectativa emocional, sino todo este conjunto de factores que determina que uno sienta o espere o tenga la percepción de que en un año le va a ir mejor o peor que en el año anterior.

Y vamos a ver entonces ahora en estos cuatro rubros cuáles son las expectativas de la gente.

 

E.C. - Igual que en la primera parte, las cifras que vamos a mencionar ahora son mejor menos peor, es decir, al porcentaje de personas que piensan que les va a ir mejor le restamos el porcentaje de personas que piensan que les va a ir peor. Esa diferencia es el número que viene a continuación. Se divide en cuatro rubros: salud 16%; cómo vivirá este año con respecto a un año atrás 11%; trabajo 11%; situación económica personal 10%.

 

O.B. - De estas cifras surge algo muy interesante. Primero, son todas positivas. Segundo, se emparejan las cifras de qué expectativas tiene de cómo va a vivir este año, su expectativa de trabajo y de situación económica están exactamente en los mismos porcentajes: 10, 11, 11.

Claramente, frente a un balance levemente negativo hay una expectativa ligeramente optimista para el año 97, de mejoramiento.

Es importante marcar algo que señalé antes sobre el tema salud. El balance del 96 con respecto al anterior da cuatro; la expectativa para este año es 16. A la vista no hay ningún hecho -ni de clima ni de vacunas- que determine que se espere que en Uruguay cambie tan fuertemente el estado de salud de los uruguayos como para que haya este mejoramiento.

Aquí es claro que está muy asociado el tema salud a una visión general de optimismo o de pesimismo. Cuando la visión general es de pesimismo, se tiende en forma relativa a no sentirse tan bien de salud, no quiere decir que no se sienta, es una percepción subjetiva.

Y cuando hay una expectativa favorable también se refleja esa expectativa en el tema salud. Eso es importante tenerlo en cuenta porque tiene que ver con los indicadores de opinión pública que reflejan sensaciones y percepciones de la gente.

En resumen, entonces: existe un nivel de optimismo para este año, de mejoramiento con respecto al año anterior, siempre dentro de un cuadro general de estabilidad. Las cifras están en niveles donde lo que prima es la igualdad, el seguir igual. Pero puede decirse globalmente que los uruguayos están esperanzados en un mejoramiento de su situación personal, tanto en lo general como en lo económico, en lo laboral y en la salud.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio La Opinión Pública
Abril 8 - 1997