Plantas de celulosa

Apoyo a plantas de celulosa crece al 80% de los uruguayos

La oposición es de solo el 8%. En diciembre pasado el apoyo se situaba en 62% y la negativa en el 11%. Se duplicó el porcentaje de quienes creen que las plantas contaminan poco o nada

Las plantas de celulosa son positivas y la contaminación va a ser poca o ninguna. Así piensan los uruguayos en forma categórica luego de varios meses de bloqueo de los principales puentes sobre el río Uruguay, o más exactamente bloqueado casi continuamente el paso por el puente Fray Bentos-Puerto Unzué y bloqueado alternativamente el paso por el puente Paysandú-Colón. De fin del año pasado a hoy se incrementó sustancialmente el apoyo de la opinión pública uruguaya a la construcción de las plantas de celulosa en los alrededores de Fray Bentos, pero además subió espectacularmente la percepción de que las plantas van a causar poca o nula contaminación.

Estos datos corresponden a la Encuesta Nacional Factum cerrada el miércoles pasado (8 de junio), vísperas del comienzo de las audiencias en La Haya de la Corte Internacional de Justicia. Se encuestó tanto centros urbanos como zonas rurales, en una muestra representativa de los 19 departamentos del país, y se indagó en base a dos preguntas clave:

Una: “¿Le parece que es positivo o negativo para el país que se instalen las plantas de celulosa en Fray Bentos, las papeleras?”

Dos: “¿Le parece que una papelera, una planta de celulosa, puede contaminar? ¿Mucho o poco?”

Las mismas preguntas fueron realizadas en tres oportunidades anteriores, en los meses de diciembre de los años 2003, 2004 y 2005. El apoyo a la construcción de las plantas de celulosa siempre fue claramente positiva, en torno a seis personas de cada diez (oscilación entre el 56% y el 62%) y ahora pega un salto a ocho personas de cada diez (80% exactos). La visión negativa de las plantas estuvo inicialmente en la séptima parte de la población y ahora cayó a ser de una persona cada doce (8%.) Pero lo que es interesante es como el corte de los puentes incrementó el interés en el tema: la ausencia de opinión siempre estuvo situado en la sexta parte de la población, es decir, en una persona cada seis, y ahora bajó radicalmente al 5%, es decir, a una persona de cada veinte.

En cuanto a los efectos contaminantes de las plantas, se pasó de una visión de leve predominio de la visión negativa (mucha o bastante contaminación) a una visión abrumadoramente positiva (poca o nula contaminación). A fines del año pasado el 31% tenía una visión negativa contra el 26% de visión positiva. Hoy la visión negativa bajó al 21% (diez puntos de caída) y la visión positiva subió al 59% (treinta y tres puntos).

¿Qué ocurrió de diciembre a hoy para producirse esos cambios? En primer lugar que el tema estuvo casi seis meses al tope de la agenda informativa, se debatió extensamente y la población oyó día tras días opiniones sobre las plantas de celulosa y sus riesgos contaminantes, juicios vertidos dentro del país más bien en una sola dirección, es decir, a favor de los emprendimientos. En segundo lugar lo que se puede denominar el efecto “nacionalismo”. El tema pasó a jugarse en el terreno de la confrontación binacional, todos los partidos políticos cerraron filas detrás del gobierno, el gobierno expresó no una posición partidista sino la del país en su conjunto; se construyó con bastante facilidad la sinonimia lealtad al país es igual a apoyo a las plantas de celulosa y apoyar las plantas es sentir que no contaminan. En resumen, como gritan en los estadios: “el que está en contra es argentino” (Informe de Instituto Factum, especial para El Observador. Derechos reservados. digital@factum.edu.uy)
 

Publicado en diario El Observador
junio 14 - 2006