Gestión de Arana recibe un juicio de muy bueno

Sin embargo a lo largo de este segundo mandato casi imperceptiblemente ha ido bajando su puntaje y está once puntos por debajo del momento en que terminó su primer periodo

Casi un año de estrenado su segundo mandato y a siete años pasados desde su instalación en el Palacio Municipal de Montevideo, Mariano Arana logra un juicio de la población en el borde superior de la calificación de Muy Bueno y 69 puntos en una escala de 0 a 100. Sin embargo, desde que reasumió la conducción comunal ha tenido un goteo descendente. Si se divide su segunda gestión en tres tramos iguales de siete meses cada uno, en el primer tramo promedia 72 puntos; en el segundo, 71 y en este tercer tramo que concluyó en marzo su media es de 69 puntos. Nada para alarmarse, pero si para indicar una tendencia descendente, apenas perceptible pero real.
Está claramente por debajo de los 80 puntos y la calificación de excelente con que culminó su primer periodo, el 14 de febrero del 2000, pero también fuertemente por encima de los 49 puntos con que tocó piso en diciembre de 1996, única vez que el juicio de la población montevideana estuvo por debajo de bueno, en un nivel neutro.

En relación a un año atrás ha caído tanto entre los frenteamplistas como entre los blancos y se ha mantenido entre los colorados, los nuevoespacistas y los independientes. Otro cambio significativo es que ha mejorado en los dos extremos socioeconómicos, en el nivel alto y en el nivel propiamente bajo, y en cambio ha descendido en los dos estratos intermedios, el nivel propiamente medio y el nivel semibajo.

El juicio de la población montevideana sobre su jefe municipal presenta aristas de carácter personal y afectivo, ya que el juicio global de la gestión municipal, analizado rubro por rubro, está sensiblemente por debajo de la del intendente. En otras palabras, el juicio sobre el desempeño efectivo medido en términos de estado de calles y veredas, limpieza, recolección de residuos, alumbrado, saneamiento, parques y paseos, descentralización, promedialmente está bastante por debajo del juicio que se emite sobre la figura del intendente. Ello supone que Mariano Arana despierta una simpatía y confiabilidad personales que están por encima de los resultados concretos de su gestión. Algo parecido le ocurría al presidente Jorge Batlle, especialmente cuando el juicio sobre su presidencia estaba más alto que al presente; pero aún ahora, en que la población del país califica como regular su desempeño, este juicio está por encima de la valoración promedio de las distintas políticas, tema a tema.

Para la opinión pública la Intendencia de Montevideo es una gestión unipersonal, cuasi solitaria. Sólo ve una persona en los medios de comunicación, el intendente, que habla sobre todos los temas, desde el boleto a las policlínicas. Ello, que desde el punto de vista político tiene el inconveniente que arroja mucha sombra sobre su gabinete e impide a la gente ver la existencia de otras figuras, parece ser un activo desde el punto de vista de los juicios de la opinión pública. La simpatía hacia Arana y la unipersonalización de la Intendencia se traducen en juicios altamente positivos para la gestión municipal globalmente considerada. Para los montevideanos lo mejor de Arana es que mejoró la ciudad, el estado de parques, plazas y paseos, así como la limpieza; lo peor, los impuestos, el cepo y el guinche.

En el futuro inmediato se hace difícil una caída fuerte, aunque es probable que continúe este goteo descendente. Pero hay un piso muy elevado bastante cerca. El Encuentro Progresista-Frente Amplio obtiene el apoyo de más de la mitad de los residentes capitalinos y es un electorado muy fiel a sus principales representantes políticos. Las dificultades financieras de la Intendencia, los recortes en las inversiones y algunas actitudes agresivas (el guinche de vehículos, el tema de los automóviles matriculados en el interior) no parecen afectar demasiado a una población, más preocupada por las señales negativas en materias que compete resolver al gobierno nacional.

Publicado en diario El Observador
abril 28 - 2002