Los pueblos chicos son los más seguros del país

La percepción sobre la seguridad pública es negativa
y algo peor que en 2000

Los más insatisfechos con el nivel de delincuencia son los habitantes de Montevideo, las mujeres, el estrato socioeconómico medio y las personas de más de 30 años. Los frenteamplistas son los más críticos ante la situación de inseguridad y los colorados los más tolerantes. Aunque en todo el país se percibe que la seguridad pública es mala, hay una fuerte diferencia entre una percepción abrumadoramente negativa en la capital y otra más tolerante en el interior
 

Es muy difícil decir cuál es la realidad. En principio hay distintos ángulos para ver el problema y eso lleva a que la gente se forme juicios también diferentes. Quizás ello explique la fuerte diferencia de percepción que hay entre el Ministerio del Interior por un lado y la gente por otro. Mientras desde el Ministerio se anuncia la disminución de los delitos, lo que supone como contrapartida un incremento de la seguridad, la opinión pública percibe que la seguridad pública en el último año no mejoró y hasta empeoró levemente. Con más exactitud, la visión popular es que la seguridad está muy mal, mejoró sustancialmente entre 1998 y el 2000, y que ese mejoramiento se estancó y en algo decreció.

Pero también hay diferencias dentro de esa propia opinión pública, pero a partir de una coincidencia general: todos los niveles socioeconómicos, tramos de edad, grupos educativos, sexos, áreas de residencia y filiaciones partidarias concuerdan en considerar que la situación de la seguridad pública, la protección de la población frente a los robos y la delincuencia común, es negativa. Las diferencias pueden responder a dos tipos de causas. Una que la situación real sea diferente y otra es que, frente a situaciones similares, la sensación resulte distinta y los temores sean mayores o menores.

Los montevideanos ven la situación frente a la delincuencia y los robos como muy mala, mientras que la gente del interior la ve apenas mala. Sin duda esa diferencia no es subjetiva sino que corresponde a un hecho fuera de toda duda: en Montevideo hay mayor nivel de robos y de violencia que en el interior.


Niveles de seguridad

Para ser más exactos, hay una serie de escalones. En un primer escalón de inseguridad está Montevideo, buena parte del área metropolitana capitalina y el gran Maldonado. En un segundo escalón están las grandes concentraciones urbanas del interior. En un tercer escalón las capitales de menor porte y las ciudades no capitales. Finalmente están los pueblos chicos como las zonas más seguras. Respecto a las áreas rurales hay distintas percepciones y es posible que la situación sea diferente según la zona del país.

Otra diferencia importante se advierte según el nivel socioeconómico, donde aparecen cambios en el último año. Los niveles alto, semibajo y bajo tienen la misma percepción, cuando hace un año el nivel bajo sentía menor inseguridad que los otros dos. Y creció fuertemente la inseguridad en el nivel medio. Es probable que la diferencia de sensación entre los distintos niveles socioeconómicos tampoco sea subjetiva y responda a la exposición al riesgo de cada uno y a los recursos con que cuenta para protegerse. Hay mayor riesgo de robo si se viaja en ómnibus que si se utiliza auto propio. Aunque en un hogar de nivel alto haya cosas más tentadoras para se robadas, es donde hay mayores defensas físicas y donde se contrata mayor vigilancia.

Un hogar semibajo está situado muy cerca de las zonas marginales, con pocas defensas físicas y escasos o nulos recursos para contratar vigilancia, y por ello tiende a una mayor inseguridad, aunque tenga menos valores para tentar a los ladrones.

El nivel medio aparece como el más inseguro; es que la cantidad de cosas robables que tiene son generalmente tentadoras pero no posee el nivel de defensas físicas y recursos del nivel alto.

En cambio, que los hombres se sientan más inseguros que las mujeres es subjetivo, o está relacionado con hábitos y comportamientos diferentes.

Lo mismo vale en materia de edades, donde la gente de 30 años en adelante percibe mayor inseguridad que los veinteañeros y menores.

Lo que sí es abiertamente subjetiva es la diferencia por razones políticas, que lleva a los colorados a ver la seguridad como regular, a los blancos como algo mala y a los frenteamplistas como francamente mala
 

Publicado en diario El Observador
agosto 5  - 2001