LA MAYORIA DE LOS URUGUAYOS TIENE UN BUEN CONCEPTO DE SUS UNIVERSIDADES

En estos días se ha producido una polémica muy fuerte en torno a la Universidad de la República, sobre si va a recibir US$ 9 millones o US$ 20 millones adicionales en el Presupuesto. Y como fondo aparece una vieja controversia entre la universidad estatal y las universidades privadas. Uruguay tuvo el original sistema de una institución superior única, monopólica, estatal y laica, desde su doble fundación durante la guerra grande, con los dobles fundadores Manuel Oribe y Joaquín Suárez hasta las postrimerías de 1984, un siglo y medio, largo. Entonces apareció la Universidad Católica del Uruguay Dámaso Antonio Larrañaga (Ucudal), que rompe el monopolio universitario de la mano de su antecesor, el Instituto de Filosofía, Ciencias y Letras que adquirió fuerte prestigio académico en los años del gobierno de facto. El monopolio dio paso al duopolio, hasta que en el pasado lustro, ya sobre los fines del siglo, el Poder Ejecutivo instituyó un minucioso régimen de reconocimiento de universidades, instituciones universitarios e institutos terciarios. Y así pasó a la categoría de universidad el Instituto ORT, y unos años más tarde surgieron la Universidad de Montevideo y la Universidad de la Empresa.

En materia universitaria en los cuatro años transcurridos entre la primavera de 1996 y la primavera del 2000 mucha agua ha pasado bajo los puentes: las universidades reconocidas pasaron de tres a cinco, pero el conocimiento de la población sobre todas ellas creció, y también creció el juicio de la gente sobre esas instituciones. Es verdad que se enmarca en un raro período del país, en que la gente tiene juicios pesimistas sobre el momento presente, pero extraordinariamente elevados sobre las empresas públicas y sobre sus universidades. Aparece una veta de optimismo o autosuficiencia de los uruguayos.

En cinco años la Universidad estatal pasó de ser la tercera entre tres, en un final de bandera verde, a encabezar nítidamente las posiciones en una tabla que va desde el Muy Bueno Sobresaliente al Bueno. Para la gente no hay universidades siquiera regulares o aceptables. Pero, además, aumentó el conocimiento de las instituciones superiores, si por conocimiento se entiende la capacidad del público de emitir un juicio en algún sentido, bueno, malo o neutro. Mientras en 1996 más de la mitad de los uruguayos no podía opinar de la Ucudal o de la ORT, hoy más de la mitad se considera capaz de emitir un juicios sobre las neonatas universidades de Montevideo y de la Empresa (a los encuestados se aclara que la Universidad de Montevideo es una institución privada, que nada tiene que ver con la Universidad de la República, y más de la mitad reconoce la diferencia).

No hay juicios negativos sobre las universidades uruguayas: la más conocida de todas, la oficial, es mal vista por el 6% de la población y las menos conocidas tienen un rechazo del 1% al 2%. Y el puntaje creció sensiblemente: la Universidad de la República pasó de 53 a 74, la Ucudal de 57 a 66 y la ORT de 54 a 66. Pero las dos nacientes obtienen puntajes similares a los que cuatro años antes obtenían las tres instituciones más conocidas: 53 puntos para la Universidad de Montevideo y 50 puntos para la Universidad de la Empresa.

La Universidad estatal predomina entre todos los grandes tramos de edad, niveles socioeconómicos y actitudes religiosas. Entre las universidades privadas la Ucudal lidera los niveles socioeconómicos alto y bajo, y la ORT el nivel medio. Como puede parecer obvio la Ucudal primerea entre todos los tipos de católicos, y la ORT entre todas las categorías de no católicos (pertenecientes a religiones diferentes a la Iglesia Católica Romana, creyentes sin religión, no creyentes). Y mientras la Ucudal supera a la ORT entre los adultos medios y los mayores, se invierten las posiciones entre los jóvenes y adultos jóvenes, es decir, entre las personas de 15 a 30 años, donde por no demasiada diferencia predomina la ORT.

La competencia en los juicios públicos entre la Universidad de Montevideo y la Universidad de la Empresa es muy estrecha, pero ambas, recién nacidas, logran apoyaturas que cuatro años antes lograban las más consagradas Ucudal y ORT. Es destacable que en el interior las universidades privadas mejoran su imagen y decae algo la de la estatal.

Publicado en diario El Observador
noviembre 19  - 2000