Lo que usted quería saber sobre
las elecciones de abril
Oscar A.Bottinelli y Mario Cataldi - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO: Anunciábamos este espacio, en forma un poco presuntuosa, como "Todo lo que usted quería saber sobre las elecciones de abril". Ojalá podamos aclarar todo lo que los oyentes quieren saber sobre las elecciones de abril. Por lo menos, vamos a tratar de acercarnos a este propósito, que nos fijamos a partir de una serie de consultas que en las últimas semanas hemos recibido en las últimas semanas, tanto por correo electrónico como por el contestador automático, como en conversaciones informales con periodistas de este programa, y que nos han dejado la sensación bastante contundente de que hay baches de conocimiento sobre esta instancia electoral que se nos acerca y de la que nos separan dos meses.

Aprovechando que hoy es día de encuentro con Oscar Bottinelli en su espacio de La Opinión Pública, invitamos a Oscar (que, como ustedes saben, es politólogo, director de Factum, pero además Profesor Titular de Sistemas Electorales y Régimen Electoral Nacional en la Universidad de la República, Facultad e Ciencias Sociales), junto con el doctor Mario Cataldi, secretario letrado de la Corte Electoral, para que entre los dos se repartan la tarea de ir contestando interrogantes.

Antes de pasar a la primera -que ustedes ya saben cuál es porque tienen una transcripción- sería bueno quizás una introducción de unos minutos a propósito de qué es esto del 25 de abril.

OSCAR A. BOTTINELLI: Lo haré en la forma más sintética posible.
Primero: desde el punto de vista del contenido de la elección. Es una elección general en la que tiene derecho a votar la totalidad del cuerpo electoral. Es decir, todas las personas con inscripción cívica vigente y con derechos vigentes.
El voto es voluntario.
Se vota en locales "de la Corte Electoral", en locales públicos obtenidos por la Corte.
La elección es controlada por la Corte Electoral.
Se vota en circuitos o mesas correspondientes a las series y números de credencial cívica, sin ninguna distinción de partidos. Habrá una única cola para los que, por ejemplo, tienen entre el número 18.500 y el 18.850.
Hay un único cuarto secreto en cada mesa, en el cual va a haber (y ése es un tema que hablaremos más adelante) posiblemente, las hojas de votación, si es que caben. Y si no, el votante las llevará. Pero hay que señalar que el voto es secreto, no sólo por el candidato o los candidatos, sino por el partido.
No son elecciones "internas". Este es el error más grande cometido como señal a la opinión pública. Son elecciones "generales", y no se va a saber si la gente vota al Partido Nacional, al Partido Colorado, al Frente Amplio, al Nuevo Espacio o a otros partidos que pudieran presentarse.

En segundo término, la elección más importante es la elección presidencial (luego veremos lo demás). Esta es claramente la primera de tres vueltas de elección presidencial porque, como se dice jurídicamente, sus efectos son "vinculantes". De esta elección van a salir -para hablar de los partidos con representación parlamentaria- sólo cuatro candidatos para las elecciones de octubre. Yo definí en términos deportivos esta elección como los "cuartos de final" de un sistema eliminatorio en el que quedan cuatro. Luego habrá en octubre una semifinal, y una final en noviembre.
¿Cómo se elige el candidato único? Tiene una regla muy clara, pero muy novedosa en el Uruguay: la mayoría absoluta. Es decir: el que obtiene más de la mitad de los votos del partido es elegido candidato. Esta es la regla general. Si supera el 50 por ciento, es candidato. No importa cuántos votos tenga el segundo, aun cuando uno tenga 50,1 y el otro 49,9 por ciento. Pero si el candidato más votado, el primero en el "ranking", no llegó al 50 por ciento, pero sí alcanzó un piso del 40 por ciento, allí juega una distancia, una "luz", un "spread", de 10 puntos sobre el segundo. Si logra esa diferencia, también es elegido directamente.
No en todos los casos juega esta distancia de 10 puntos, sino sólo cuando no alcanzó el 50 por ciento pero sí el 40. Entre dos candidatos puede definirse la elección, por 50,1 a 49,9. Pero si el primero no alcanzó el 50 (obtuvo el 40 o el 43 o el 49), para ser elegido directamente requiere 10 puntos de ventaja sobre el segundo. Sólo en este caso. Y si no se reúne ninguna de las dos condiciones, la elección pasa a la Convención Nacional, lo que será explicado en la contestación a las preguntas de los oyentes.
Me parece que éste es el resumen básico.

EC - ¿Algo para agregar, doctor Cataldi?

MC - No, no. Creo que Bottinelli ha sido sumamente explícito. Me parece importante haber marcado el hecho de que ningún elector queda marcado o "quemado" -como algunos han expresado- por el hecho de creer que van a ir a votar a locales partidarios. Efectivamente, las comisiones receptoras de votos y los locales habrán de ser asimilados por la Corte Electoral. Las mesas receptoras van a estar integradas por funcionarios públicos, y no habrá diferenciaciones entre los distintos partidos.

EC - Se va a parecer absolutamente a una elección nacional.

MC - Será exactamente igual.

EC - Ahora sí, después de esta presentación de la elección de abril, vamos a las preguntas. Pondremos en el aire preguntas grabadas, o que han llegado por correo electrónico, o que nos fueron planteadas personalmente. Escuchamos primero una tomada del contestador de En Perspectiva:

"OYENTE: ¿Cuántos son los convencionales que se elige y qué potestades, qué funciones tienen?"

MC - Los convencionales que se eligen para el que se llama Organo Deliberativo Nacional son 500, y en la ley sancionada se establece que con triple número de suplentes. Como la Corte Electoral entendió que eran una enormidad los nombres que debían figurar en el papel, porque no habría dimensiones suficientes, propuso (y tiene media sanción de la Cámara en el momento actual) un proyecto que establece que son 500 convencionales con igual número de suplentes.

Esos órganos están llamados a cumplir funciones electorales. Hubo una gran discusión cuando se debatió en el Parlamento las funciones de estos órganos partidarios. En general son ésas, y se les quitó la de depositarios de la soberanía partidaria, con lo cual, en el momento actual, aunque está discutido, parecería que los órganos deliberativos departamentales y nacionales tienen como función fundamental la elección del candidato presidencial en el caso de que ninguno llegue a obtener la mayoría a la que hacía referencia Bottinelli. Y en el otro caso, para elegir el candidato o los candidatos a la Intendencia Municipal.

OB - Para complementar lo dicho por el doctor Cataldi: lo que sí puede ocurrir es que algún partido modifique su carta orgánica (por lo menos hay proyectos de reforma de la carta orgánica en discusión) e introduzca por decisión del partido que la convención que va a gobernar el partido por cinco años y que va a elegir a su autoridad ejecutiva resulte de esta elección de abril. Pero esto ya no sería producto de la ley general, sino de la decisión interna de un partido.

Entonces, respecto a esta Convención Nacional, puede llegar a haber dos tipos de elección. Una, la de los partidos que se van a ajustar -es el caso inequívoco del Encuentro Progresista - Frente Amplio- al mínimo de la ley. En este caso, la Convención va a tener sólo la función electoral, que en la Convención Nacional prácticamente es la elección complementaria del candidato a Presidente en caso de que no sea elegido directamente, y eventualmente la elección o la confirmación del Vicepresidente.

En las Convenciones Departamentales después veremos el procedimiento para la elección de candidatos a intendente. En otros partidos, si se aprueban las modificaciones de su carta orgánica, ésta podría llegar a ser la elección de la Convención que gobierne el partido por el quinquenio.

EC - Un oyente plantea esta pregunta: "Un candidato a convencional, ¿puede presentarse apoyando a varios candidatos presidenciales?"

MC - La Corte precisó ese punto en la reglamentación, habida cuenta de que si no se obtienen las mayorías directas y la Convención Nacional pasa a ser órgano elector, parecería contradictorio que una misma persona figurara apoyando a distintos candidatos presidenciales porque, en ese caso, el mandato del elector no estaría claramente determinado. Entonces: una persona puede aparecer en multiplicidad de hojas de votación integrando las listas de candidatos que apoyen al mismo precandidato presidencial, no a distintos precandidatos.

EC - Esta otra pregunta es un poco más larga. La voy a leer textualmente porque creo que por la forma en que está planteada aporta mucha información sobre el tipo de dudas que hay entre los oyentes. Dice así:

"Represento a un grupo de amigos que tenemos una inmensa duda. Existen versiones de que en las elecciones internas debe haber un porcentaje a superar entre los votos del primer candidato y el segundo. Si nuestros datos son ciertos, debería haber un 10 por ciento entre ambos. Si ese porcentaje no se superara, nuestra información indica que el candidato sería elegido posteriormente por los convencionales de cada partido. Difícilmente en los partidos blanco y Colorado exista tal diferencia entre los dos candidatos más votados. Por lo tanto, podría pasar que el segundo en la votación sea luego el candidato por el partido.

"Nuestra pregunta es: ¿esto es realmente así? Si esto es realmente así, ¿el pueblo está enterado de esto? ¿Por qué se está convocando a una votación donde el pueblo supone que el primero en cada partido va a ser el candidato?".

OB - En la introducción que realicé contesté la parte conceptual de la mecánica electoral. Luego hay una segunda consideración, que me gustaría analizar.

No son "versiones". Surge del texto constitucional inequívocamente, en la disposición transitoria correspondiente, las normas de elección del candidato. Como dije al principio: primero hay que obtener mayoría absoluta. Si se obtiene la mayoría absoluta, no importa la distancia que lo separe del segundo. Basta un voto de diferencia. Suponiendo que hubieran sido sólo dos los candidatos, si un partido tiene 100 mil votos y uno de los candidatos logra 50.001 votos contra 49.999, gana el primero. Si ninguno obtiene la mayoría absoluta pero sí tiene el 40%, requiere un 10 por ciento de distancia.

Ahora bien: el tema tiene un aspecto jurídico y un aspecto político. Si no hay elegido, se va a la Convención. Y la Convención puede elegir al segundo, o puede elegir al tercero. La Convención elige el candidato. Pero lo que dice este grupo de oyentes es algo que hemos comprobado a nivel de estudios de opinión, incluso algunos más antiguos. Analizamos mucho el tema en este programa aun antes de la reforma constitucional.

En el Uruguay se aplicó lo que se llama la "mayoría simple" como norma a lo largo de toda la vida electoral moderna: el que tiene más cantidad de votos es elegido. Existe la idea de que lo natural es que si uno salió primero, independientemente de la cantidad de votos, ganó; que hay un ganador natural indiscutible; que si en una carrera uno llegó primero a la meta, después no se puede decir que no, que luego tiene que correr de vuelta. Esto es una de las reglas "naturales" que la gente entiende que existen. Pero estamos en un cambio de reglas de juego. Y el cambio de reglas de juego lleva a lo que uno llama cambios de "cultura", cambios para ir entendiendo que las lógicas de decisión son otras.

Diré algo desde un ángulo politológico (no tiene nada que ver lo jurídico, ni tiene nada que ver el doctor Cataldi con la representación que inviste en este juicio que voy a emitir): creo que la inauguración del sistema que se dará con esta elección, en principio los partidos tienen un margen muy estrecho en las Convenciones para no elegir al más votado. Porque puede darse la interpretación de que "ganó en la liga el que perdió en la cancha", idea que está muy extendida en la población. Podrá haber explicaciones muy plausibles y muy fundamentadas, que permitan que una mayoría de convencionales vote al segundo y pueda explicarlo bien y convencer a la gente. Pero no será automático, algo que todo el mundo entienda de primera. Y, dicho muy groseramente, pero de manera muy entendible, que recogimos con esta frase en algunos estudios, la gente dice: "Al primero lo 'cocinaron'". Subyace la idea de que tiene un derecho natural por haber sido primero.

Entonces, en esto se diferencia la regla jurídica de lo que es una cultura política de muchas décadas según la cual el primero, independientemente de la cantidad de votos, ganaba por haber sido primero. Esta es una limitante que va a tener la Convención, porque más allá de lo jurídico, siempre un órgano institucional está limitado por las culturas políticas y las culturas sociales.

EC - Doctor Cataldi, ¿quiere agregar algo?

MC -Sin perjuicio de lo que son las consideraciones de carácter político que hace Bottinelli en su calidad de politólogo, yo creo que la pregunta en concreto del oyente es muy claramente afirmable. Efectivamente, las Convenciones podrían elegir al que no ha sido el primero. Las consideraciones muy exactas que ha expresado Bottinelli no niegan el hecho de que, efectivamente, podría darse esa circunstancia. Podría ser muy cuestionable desde el punto de vista de la opinión pública, pero la posibilidad existe y no hay ninguna limitación ni ninguna prohibición al respecto.

OB - Y no sólo podría elegir al segundo. Podría elegir al tercero. Porque luego está el balotaje, y se habla de los dos más votados. Pero la Convención no está limitada, y no sólo está ante la posibilidad legal de no elegir al primero sino al segundo: puede elegir al tercero o al cuarto. La discusión se da entre los que sostienen que sólo se debe elegir a los que han sido precandidatos, y algunos que sostienen la tesis de que la Convención puede elegir a cualquiera.

EC - O sea: en caso de que no se produzca la proclamación automática, también cabría la posibilidad de que en la Convención se terminara eligiendo a un candidato presidencial que no "corrió".

OB - Eso entra en una discusión jurídica muy profunda, pero, a priori, la lógica del sistema lleva a que la Convención elija entre los precandidatos. Pero quiero destacar que han aparecido voces, ha habido algún artículo periodístico que ha afirmado la otra tesis. Por lo cual uno no descartaría que, llegado el caso, pudiera plantearse esta discusión en la Convención de algún partido.

EC - Volvemos a las preguntas del contestador automático:

OYENTE: "¿Qué plazo tienen los convencionales nacionales para designar a los candidatos únicos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, en caso de que los apartados A) y B) del artículo 1° no lo decidan en primera instancia?"

EC - ¿Doctor Cataldi?

MC - La pregunta encuentra respuesta en la ley 17.063, que fue sancionada en diciembre del año pasado. En uno de sus artículos se consagra que, antes del 31 de julio del año en que se celebren las elecciones, los partidos políticos tienen que registrar ante la Corte Electoral la fórmula presidencial. Quiere decir que antes de esa fecha las Convenciones van a tener que haber cumplido con su misión.

En lo que respecta al candidato a la Vicepresidencia, éste tiene que ser elegido por la Convención Nacional -por el "Organo Deliberativo Nacional", como dice la ley- en votación nominal y pública de los convencionales. Quiere decir que son actos con todas las garantías y sobre los cuales tiene participación directa la Corte Electoral.

EC - ¿Y con qué mayoría?

MC - Mayoría absoluta. Lo establece la propia ley. Mayoría absoluta de sus integrantes.

Esto plantea, a su vez, a la Corte Electoral, lo siguiente: hemos reglamentado hasta este momento todo lo que tiene relación con la elección interna, con la forma en que se elige a los candidatos, las hojas de votación, sus dimensiones, los sistemas de suplencia, la integración de las comisiones receptoras, cómo se integra la Convención Nacional, la Convención Departamental; hemos reglamentado todos los múltiples aspectos de organización de la elección interna. Pero nos falta una segunda parte que todavía no hemos hecho, que es muy delicada, y es la que tiene relación con la intervención directa que, conforme al propio texto legal, se le otorga a la Corte Electoral para intervenir en las reuniones de los órganos partidarios y ser juez de alzada en las decisiones que esos órganos adopten. Toda esa parte aún no está reglada. La vamos a determinar en los próximos días, pero es un aspecto que sin duda reviste particular importancia por todo lo que está en juego.

OB - Cataldi hizo una afirmación que es muy importante remarcar. Las Convenciones partidarias, en tanto actúen como órganos electorales u órganos con funciones electorales -como dicen la Constitución y la ley- tienen un funcionamiento controlable en sus procedimientos por la Corte Electoral. Quiere decir que hay una garantía exterior de ese funcionamiento. Y si algún grupo entiende que la Convención no respetó determinados procedimientos en la elección del candidato a Presidente o a Vicepresidente, si bien falta la reglamentación de los procedimientos, surge con claridad que la Corte Electoral es juez de alzada...

MC - ... en última instancia.

OB - Sí, sí. Igual que en cualquier tipo de elección. Esta es una novedad muy importante en nuestro sistema electoral, ya que aquí tenemos que participa el cuerpo electoral, y luego hay una segunda parte de esa elección, que es complementada, en segundo grado, por un órgano elegido en esa elección, que es esa Convención, y todo eso -incluyendo la Convención- tiene el control, la garantía y el juicio final de la Corte Electoral.

EC - Seguimos escuchando preguntas de los oyentes.

OYENTE: "Quisiera saber si se puede votar al lema. Yo, personalmente, quiero votar al Frente Amplio, pero no a ningún sector interno dentro del Frente Amplio. Pero no sé si eso se puede hacer y cómo se haría."

EC - ¿Doctor Cataldi?

MC - Me parece que la oyente tiene un error conceptual en lo que refiere la naturaleza de la elección interna. La elección interna tiene por objeto la nominación del candidato presidencial del partido; y en segunda instancia, y simultáneamente, la nómina de las personas destinadas a integrar la Convención Nacional de ese partido político. No tiene sentido el voto al lema, porque no se están marcando votos de un lema contra otro lema. Son elecciones relacionadas con la estructura interna de cada partido político.

Esto ni siquiera lo hemos planteado en la reglamentación porque partimos precisamente de esta base. Creo que Bottinelli y los oyentes lo van a entender perfectamente: cada precandidato presidencial dentro de cada partido opera como lema. Como lema que aglutina a otros. Y en base a ese lema, que podrá ser Luis Hierro López o Jorge Batlle dentro del Partido Colorado; o Luis Alberto Lacalle o Juan Andrés Ramírez dentro del Partido Nacional, hacia ellos convergen los votos de los electores, y aglutinan integrantes a una Convención Nacional. No tiene sentido el llamado "voto al lema".

EC - Sin embargo, esa discusión ha empezado a aparecer.

OB - Yo creo que sería bueno que hubiera un pronunciamiento de la Corte. Es muy técnica la discusión y puede ser confusa para el oyente. Efectivamente, cada candidato opera de lema. Lo que llamamos "lema" es lo que en cada partido opera de circunscripción. Existe el derecho al voto en blanco en cada circunscripción. El llamado "voto al lema" sería el derecho a votar en blanco dentro de la circunscripción. En el caso de la oyente, votaría en la circunscripción "Frente Amplio" en blanco. Y el voto en blanco puede operar en contra de que alguien obtenga la mayoría absoluta, como también opera en octubre, cuando también se requiere la mayoría absoluta de los votantes.

Es un tema en el cual puede haber posturas de conveniencia: si considero que es conveniente que esto ocurra o no es un tema atendible. Y hay discusiones de fondo. Pero lo que no comparto con el doctor Cataldi es que considere muy obvia una línea interpretativa. Pienso que puede haber dos. No estoy seguro que la línea que yo sostengo sea del todo práctica, pero creo que es un tema que tiene que ser resuelto inequívocamente antes de la elección. Porque podría llegar a darse que alguien esté apenitas por encima o por debajo del 50 por ciento de los votos del partido, y lo que marque el total de votos a los partidos sea un puñado de votos al lema.

Es deseable que esta discusión no ocurra posteriormente a las proclamaciones, sino que esté definida antes por la Corte, cualquiera sea la decisión de la Corte. Aun cuando considere que ese voto es nulo. Pero más vale que lo que dé lugar a polémica esté resuelto antes.

MC - La propia Corte lo ha decidido así en la reglamentación. Aclaro una cosa: el constituyente estableció dos disposiciones, dos letras, en el texto constitucional; la ley se limitó a establecer a través de diez artículos, y todo quedó librado a la reglamentación que hiciera la Corte Electoral. Estos puntos fueron discutidos, y la Corte ha estimado, a través de la reglamentación, el concepto que acabo de exponer: los votos que se van a tomar en cuenta a los efectos de la distribución posterior de los cargos son aquellos emitidos hacia los Organos Deliberativos Nacionales y hacia los Organos Deliberativos Departamentales de los partidos.

En el caso de las hojas nacionales (me estoy refiriendo a las que tienen un precandidato presidencial y una lista al Organo Deliberativo Nacional) es eso lo que se computa. Porque en definitiva, reitero, estamos eligiendo electores en segundo grado. Y nos parece, en nuestro concepto, que no tiene razón de ser, en una elección que tiene este objeto, el voto al lema. Esa es nuestra opinión. Yo respeto lo que dice Bottinelli, pero...

EC - Por lo visto, y queda de manifiesto en esta pregunta, hay ciudadanos que pueden sentirse molestos con el hecho de que en su partido esté planteada una carrera por la candidatura presidencial, o no compartir ninguna de las opciones, pero sí querer manifestar su adhesión a ese partido.

OB - Pero ese no es un problema sólo de molestia. Es un problema de decir: "Tanto me da. Los dos o los tres me parecen bien. Yo quiero manifestar mi adhesión".

EC - La pregunta es si hay espacio para ese pronunciamiento.

MC - No creo que esté ni siquiera pensada la posibilidad -reitero, en una elección interna- de votar al partido sin votar candidatos. Es un concepto.

OB - Yo creo que acá hay una lógica jurídica y una lógica política. La lógica jurídica refiere a los efectos jurídicos de la elección presidencial (más allá de que yo señalo que no es neutro): si se computan o no los votos en blanco dentro de una circunscripción, que en este caso sería el voto al lema. Y que no está en la reglamentación, pues habla de distribución de cargos y no habla del cumplimiento de las condiciones para la elección del candidato a Presidente.

Pero hay una lógica política, que es a lo que apunta la consulta. La elección tiene un resultado, además de los jurídicos, que es el "ranking" dentro de los partidos. Y a esto apunta este tipo de voto. Va más allá de lo jurídico. El tema es que la Corte Electoral no reglamenta "rankings"...

MC - Yo comprendo y respeto esas razones, que son absolutamente de carácter político. Pero nosotros estamos para organizar técnicamente una elección.

OB - Yo no me estoy jugando técnicamente por la línea de decir "debe haber voto al lema", pero es opinable que podía existir. Pero por la forma en que está reglamentando la Corte, el voto en blanco no va a existir. Vamos a dejarlo claro.

EC - Por lo menos, por ahora no existe posibilidad de votar al lema en las elecciones de abril.

Este podría ser un buen momento para contestar la pregunta, que también tenemos pendiente, de cuántas hojas de votación se ponen en el sobre el 25 de abril.

MC - Naturalmente, se ha establecido que hay dos hojas de votación. Incluso, son de diferente tamaño para que sean claramente diferenciables. Por un lado, la hoja que contiene el lema, el precandidato presidencial y la lista de los candidatos para integrar el Organo Deliberativo Nacional. Y por otro lado, una hoja más pequeña que contiene la lista de candidatos a integrar el Organo Deliberativo Departamental.

Ambas hojas van a tener un número encerrado en un círculo. Le hemos agregado, por primera vez, que debajo del redondel con el número vaya impreso el nombre del departamento, para facilitar el escrutinio.

EC - Cabe la posibilidad de que un ciudadano ponga una de las dos.

MC - Cabe la posibilidad del llamado "voto en blanco parcial". Es decir: que se vote únicamente la lista de candidatos nacionales y en blanco para lo departamental, o viceversa. Caben múltiples combinaciones de hojas de votación sobre estas bases.

EC - Pero por supuesto que no cabe la posibilidad de poner una hoja -la de cargos nacionales- de un partido, y otra hoja para la Convención Departamental de otro partido.

MC - Esa es una de las hipótesis que se ha previsto expresamente en la reglamentación como causa la anulación de todo el voto. Como lo causa también el hecho de introducir simultáneamente con una hoja de votación otra perteneciente a otro departamento, o acompañada de elementos extraños. O agregar nombres manuscritos, testaduras, tachaduras. Todo ese tipo de cosas traen aparejada la anulación del voto.

OB - Yo voy a tomar pie en lo que dice Cataldi, que es el tema del departamento. Y, más que nada, es un consejo a votantes.

Cada vez se está tornando más peligroso, en la medida en que hay, por ejemplo, un número muy elevado de habitantes de la Costa de Oro con credencial de Montevideo; de gente de lugares fronterizos (un lugar histórico en que ha habido problemas de anulación de votos ha sido, por ejemplo, Cardona - Florencio Sánchez).

Mucho cuidado: que la hoja de votación -las listas, en el lenguaje popular- que elijan correspondan al departamento donde tienen la credencial, y no a donde viven. Quien va por la avenida Giannattasio -la avenida Italia, como comúnmente se le llama- verá una confusión fenomenal de propaganda en las columnas. Hay propaganda de Montevideo y propaganda de Canelones. A veces el mismo número de hoja de votación corresponde a un candidato presidencial en Montevideo y a otro distinto en Canelones. Que el votante tenga mucho cuidado, porque causa la nulidad de su voto si en un circuito de Montevideo pone hojas de Canelones o viceversa. Y esto ocurre en muchas zonas fronterizas. O el que vive en Montevideo pero vota en el interior, lleva una hoja de Montevideo y vota con ella en el interior. Eso es causa de nulidad. Y han sido crecientes en las últimas elecciones las anulaciones por esta causa, sobre todo en la elección pasada, en los votos de la Ciudad de la Costa y Montevideo.

EC - Ya que nos hemos detenido en las dos hojas de votación que pueden ponerse en el sobre el 25 de abril, podríamos aclarar a los oyentes cómo es que se elige el candidato o los candidatos a intendente por cada partido. Porque el voto del 25 de abril tiene que ver con la elección del candidato presidencial, pero también tiene que ver con la elección de candidatos a intendente.

OB - Primero hagamos una consideración política o politológica. Nosotros hablamos de los efectos no jurídicos de la elección. Y un efecto no jurídico es cómo se posicionan los partidos entre sí. Otro efecto no jurídico es esta especie de ensayo general de marcación de fuerzas entre agrupaciones, sectores, sub-agrupaciones dentro de los partidos, que va a afectar a las listas de diputados, seguramente. En muchas de ellas se van a formar acuerdos teniendo en cuenta el resultado de esta elección.

Y políticamente, para la elección de intendente, sobre todo en la elección departamental, la de la Convención Departamental, va a jugar (por eso primero voy a hablar de lo político y luego de lo jurídico) como una marcación de votos, que va a permitir dejar más o menos en carrera a un candidato que a otro. Y esto va a posibilitar alianzas o acuerdos de una u otra manera. Por eso muchos de los oyentes observarán (esto es visible en el interior, no en Montevideo) que hay mucha propaganda que dice: "Fulano de Tal intendente. Número tal".

Ahora vamos a lo jurídico. A diferencia de la elección de presidente, que se puede elegir directamente, la elección de intendente no es directa. El 25 de abril no tendremos candidatos a intendente elegido en ningún partido. Lo que tenemos elegido son Convenciones Departamentales.

EC - Vamos a subrayarlo: ahora pasamos a hablar de la segunda hoja de votación, de la más chica.

OB - Primera cosa que me parece muy importante, porque lo político es muy importante: mientras la hoja nacional lleva una lista a la Convención Nacional que está vinculada al candidato a presidente, la hoja departamental no. Uno no puede votar un convencional del que no se sepa si está con Ramírez, Lacalle, Volonté o Ramos. No: el convencional nacional está con éste, con éste o con aquél. Pero el convencional departamental es aparte. No sólo la hoja departamental está separada. Está desvinculado, dentro del mismo partido...

EC - No está vinculada a un candidato a intendente.

OB - Exacto. Y ya hemos visto en el interior propaganda de candidatos a los que se les ve asociar su voto con listas de convencionales nacionales de más de un candidato presidencial. Y en una hoja se dice: "Fulano a intendente, con tal a presidente". Y en otra hoja: "Fulano a intendente, con tal otro a presidente". Hay como un cruce político de las dos elecciones, de separación de las dos elecciones dentro de los partidos. Esto es más claro dentro del Partido Nacional que dentro del Partido Colorado.

Yendo a lo jurídico. Se elige las Convenciones Departamentales. Estas Convenciones Departamentales, más adelante, después que termine este proceso nacional, después que termine octubre y la elección presidencial, se reúnen, y por mayoría eligen el candidato a intendente de cada partido.

EC - ¿Está prevista la fecha? ¿Hay un plazo?

MC - No. La fecha está determinada por la propia elección.

OB - El límite es la inscripción de las hojas de votación de la elección del 14 de mayo del 2000. El límite es la primera quincena de abril, en la medida en que hay... Yo diría que es un límite muy tope, porque a partir de ese momento hay que imprimir las hojas de votación, registrarlas en la Corte...

MC - Pero no hay plazo determinado por la ley.

EC - No hay plazo para que las Convenciones Departamentales elijan a los candidatos a intendente.

OB - Hay un plazo político. Los intendentes que están en el cargo, en la medida en que tienen que renunciar si quieren ser reelectos, es probable que fuercen a las Convenciones a pronunciarse entre enero y la primera quincena de febrero. Porque ellos van a tener que renunciar para ser candidatos, y esta circunstancia los obliga a tener definida su candidatura en un plazo anterior al registro de las hojas de votación.

Además, es probable que este tema se juegue políticamente entre la definición del candidato a presidente y antes de la asunción del nuevo gobierno. Que ese va a ser el período político más factible para... Pero, ¿para qué vamos a estar haciendo especulaciones?

Desde el punto de vista formal, entonces, cada partido elige por mayoría su candidato a intendente. En principio, hay un primer candidato. Luego, si el segundo candidato en la votación de esa Convención Departamental... Respetamos que es una Convención por partido y por departamento. Entonces, cada una elige un candidato. Si el segundo candidato obtiene el 30 por ciento de los votos de la Convención como piso, también es candidato. Y el partido puede presentarse con dos candidatos.

Acá tenemos, entonces, una gran innovación. No tenemos candidato único a intendente, obligatoriamente, como la hay para Presidente. Pero, por primera vez, hay una limitación del número de candidatos. No hay posibilidad de más de dos candidatos por partido a la Intendencia Municipal, lo que es un cambio muy grande, sobre todo con la inflación de candidaturas, que fue creciente en el país...

MC - ¡En la última elección...!

OB - En la última elección, uno de los ejemplos máximos fue el departamento de Canelones. Pero ahora el tope es de dos candidatos. Y, además, desde el punto de vista de pronóstico político, esto lleva a que sea probable que en algunos lados los partidos concurran con candidato único.

EC - Un oyente pregunta sobre qué sentido tiene que en esta primera vuelta del 25 de abril el voto sea voluntario, cuando forma parte de un proceso en que las demás instancias el voto es obligatorio, y si realmente es así.

OB - El sentido de este programa que estamos haciendo hoy no es el de analizar la conveniencia o la inconveniencia de las disposiciones de la ley, si el sistema es bueno o malo, sino cómo se aplican tales disposiciones. Se busca un sentido explicativo de funcionamiento y de consecuencias. La discusión de si está bien o mal que una elección sea de voto voluntario y la otra de voto obligatorio, o si está bien que el voto sea obligatorio o voluntario, son esas cuestiones que corresponde discutir cuando se analiza un proyecto de ley o una reforma constitucional. No es el momento. Incluso, puede haber un régimen distinto.

Lo que importa, entonces, es qué ocurre. Es interesante el planteo del tema, pero corresponde cuando uno va a discutir una reforma.

No hay ninguna duda que el 25 de abril el voto es absolutamente voluntario. Concurre el que quiera o el que se sienta motivado. Y tampoco hay ninguna duda de que el 31 de octubre, el 28 de noviembre y el 14 de mayo del año 2000 las elecciones son con voto obligatorio, tal cual fuera en 1971, 1984, 1989 y 1994. Lo importante es tener claro que la situación es ésa.

EC - Seguimos escuchando preguntas:

OYENYE: "Quisiera saber si la credencial debe estar vigente para las elecciones nacionales de octubre o ya para ahora, para esta próxima instancia de abril."

EC - Doctor Cataldi, esto usted puede contestarlo con absoluta precisión.

MC - Siempre para votar hay que tener la credencial vigente. Lo que pasa es que para estas elecciones internas hemos establecido un cierre ficto, y dispusimos que pueden votar en ella los ciudadanos que tengan 18 años cumplidos a la fecha de la elección, es decir al 25 de abril, siempre que los expedientes hubiesen estado habilitados al 31 de enero. Establecimos un cierre ficto de padrón para el 31 de enero. ¿Qué quiere decir esto? Que si cumplieron con todas las tramitaciones internas destinadas a evitar que una persona tenga dos credenciales o que se inscriba con los datos de otro, o que tenga algún tipo de deficiencia, ése es el tiempo mínimo que tenemos. En las elecciones nacionales el cierre se hace con seis o siete meses de anticipación. Ahora, como teníamos que seguir con la inscripción, continuamos de esa forma.

EC - Dos precisiones: el joven que se anote hoy, en abril no vota.

MC - No, no. Naturalmente.

EC - Y de los que empezaron el trámite a fines del año pasado, ¿cómo saben si votan o si no votan?

MC - E n el momento actual el trámite está demorando dos meses o meses y medio, por deficiencias que tenemos en el proceso de informatización. Por eso decidimos que estaban habilitados aquellos cuyos expedientes hubiesen sido aceptados y distribuidos. "Aceptados" quiere decir que la Corte da el aval. Y se distribuyen las distintas piezas entre los registros que componen el Registro Cívico Nacional, al 31 de enero.

EC - ¿Y los jóvenes habilitados saben que ellos lo están?

MC - Es imposible hacer una notificación personal. Los interesados deberían interesarse. Pero no tienen la credencial y no van a figurar en el padrón de habilitados para votar.

EC - Pero el joven que empezó el trámite a fines del año pasado, ¿cómo sabe si está dentro de los habilitados?

MC - Tiene que concurrir a las dependencias electorales.

OB - La pregunta dice "tener credencial vigente", y me gustaría dilucidar un equívoco. Lo que hay que tener es la inscripción vigente. Muchas veces la gente cree que no tiene la credencial vigente porque la extravió, o porque la foto está vieja. "Credencial vigente" quiere decir que la inscripción está vigente.

Si uno perdió la credencial (y se puede decir que en casa de herrero, cuchillo de palo, porque en 1994 me pasó que fui a votar y no encontré mi credencial...), uno va al circuito y dice que su número y su serie es tal -mi caso es AZA 18513-, verifican, ahí está lo que uno llamaría muy groseramente una especie de duplicado de la credencial, que es la hoja electoral, y vota igual. O sea que "credencial vigente" no quiere decir que la encuentre en el cajón. Esa distinción me parece importante, porque hay un poco de confusión con el tema.

EC - Otra pregunta

OYENTE: "El otro día, en una discusión juvenil entre chicos de entre 18 y 20 años,o sea habilitados para votar, insistían en que podían votar a todos los candidatos. Es decir que iban a elegir a candidatos de partidos y que en su sobre iban a poner uno por cada partido político. Quisiera, por favor, aclarar este punto."

MC - Cada persona vota con un sobre, y va a haber el mismo procedimiento que en una elección nacional. Va a ir al circuito que le corresponda, van a verificar que está en la nómina de los habilitados para votar; van a verificar que está la hoja electoral. Luego le van a pedir que tome un sobre, con el que irá al cuarto secreto, y ahí deposita el voto de su preferencia. Pero si se ha depositado hojas de votación correspondientes a distintos candidatos de diferentes partidos, ese voto se va a anular.

Unicamente se puede admitir el voto en un lema determinado. Votará si quiere al candidato presidencial de su preferencia y al Organo Deliberativo Nacional que quiera, y también el Deliberativo Departamental, o de uno u otro. Pero no se puede hacer combinaciones de candidatos de lemas diferentes.

EC - ¿Algún agregado, Oscar?

OB - Lo que hay que entender es que esto no es una "elección interna".

EC - Se las denomina popularmente, o para simplificar, "elecciones internas"...

OB - No: la expresión la introdujeron los legisladores en la reforma constitucional, pero no es una elección interna.

Hay que entender esto. Hay una primera vuelta de una elección presidencial. Y como paso de una elección presidencial, uno tiene que elegir por un partido y por un candidato. No puede elegir por partidos contradictorios entre sí. Porque en el mismo cuarto secreto va a tener hojas del Partido Nacional, del Partido Colorado, del Encuentro Progresista - Frente Amplio y del Nuevo Espacio. Pero no se puede decir "elijo una de cada uno". En las elecciones nacionales no se dice: "A mí me gustaría que el diputado blanco de mi departamento sea Fulano, el colorado Mengano y el frenteamplista..." ¡No, no! Se vota por un partido y por un candidato. Hay que tener claro que es así.

EC - Dos preguntas finales. Una: un partido político, para poder participar de las elecciones nacionales de octubre, debe comparecer en las elecciones de abril. Está obligado a hacerlo. Para los partidos sí es obligatoria la instancia de abril.

MC - Es una instancia necesaria.

EC - ¿Pero no importa qué votación tenga en abril? Si en abril un partido recibe un solo voto o no recibe ninguno, ¿igual puede comparecer en octubre?

MC - En el caso de no recibir ningún voto, no tendría electos los órganos que ha presentado para la elección. Quiere decir que ni siquiera estaría convalidado. En el caso de recibir un voto (son hipótesis de laboratorio), estaría eligiendo a todos los órganos, al precandidato presidencial, a los Organos Deliberativos, lo que fuere. Yo creo que alcanzaría. Si no tuviera ningún voto, no estaría refrendada la elección de esos órganos. No estarían electos.

OB - Coincido con Cataldi en que no hay precandidato presidencial con cero voto. Con un voto, sí.

EC - Con un voto, alcanza.

OB - Sí. Por supuesto.

EC - La última: hasta ahora, a los efectos de contribuir a solventar los gastos de las campañas proselitistas, los partidos recibían del Estado una suma por cada voto que recogían en las urnas. En cada año electoral se votaba una ley con ese objetivo. ¿Pasará lo mismo con estas "elecciones internas"?

MC - No tiene por qué...

EC - Bueno: ya dijimos que no son "internas"...

MC - La contribución del Estado es a los efectos de la elección de autoridades nacionales. Se votan efectivamente fondos, que estaban medidos últimamente en unidades reajustables, que es la manera que se tiene de asegurar la posibilidad igualitaria de participación de partidos en las elecciones del país. Esta es otra circunstancia, y no está prevista para nada la posibilidad de la contribución del Estado.

OB - Uruguay no tiene un régimen permanente de financiamiento. Lo que tiene es una costumbre de votar una ley más o menos parecida, o igual, de una elección a otra. Pero esto implica que deba haber en cada elección una voluntad política de repetir. Es distinto si hubiera un régimen permanente que se aplicara "per se". Se ha transformado en una tradición, ya parece obvio que va a existir, y entonces la gente hace cálculos de que la ley va a ser aprobada. Pero tiene que ser aprobada. No hay financiamiento para la elección de octubre. Tiene que aprobarse todavía una ley.

Ahora, para la elección de abril lo que es bastante claro es que hay una voluntad política de que no haya una ley que establezca financiamiento. Esto ha sido bastante claro entre los dirigentes de los partidos, que no están de acuerdo, o predomina una opinión de que no haya financiamiento para esta elección.

EC - Les agradezco que hayan participado hoy en este programa, que pretendió ser un "servicio público": aclarar algunas de las muchas dudas que los oyentes pueden tener a propósito de las elecciones que van a tener lugar dentro de dos meses. Más cerca de esa fecha podremos organizar un espacio con estas característica. Por supuesto que en el fin de semana vamos a emitir la grabación de este programa. De todos modos, estamos a las órdenes de la audiencia para seguir recibiendo consultas y dudas, y agradecemos a todos los oyentes que han llamado.

MC -Creo que hay en el momento actual hay una enorme confusión en la ciudadanía. Hay personas de elevado nivel cultural, profesionales, que plantean preguntas a mi juicio insólitas. Tal vez así me resulten porque estoy todo el día en el tema, pero me dan la pauta del desconocimiento que hay en términos generales respecto a esta elección. Por eso, me parece muy loable lo que hagan los medios de comunicación en este sentido, pues creo que contribuyen a facilitar a la gente la idea de lo que van a ser, de lo que tienen que ser realmente estas elecciones "internas" -entre comillas-, porque yo participo de la idea de Bottinelli de que no son elecciones "internas".

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
febrero 23 - 1999