¿Qué votarían hoy los uruguayos?
Anticipo de los escenarios de octubre
La competencia cuatripartita, con un candidato por partido
Oscar A. Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

OSCAR A. BOTTINELLI - Esto trabajo fue hecho en un tramo de la Encuesta Nacional, del 17 al 25 de octubre, sobre 896 casos (el margen de error entonces es un poco más amplio, con un máximo posible de 3,3%). Lo que se buscó fue visualizar el segundo tramo de este proceso. Mañana vamos a estar a cinco meses exactos del primer turno de los tres en que se van a desarrollar estas elecciones, este primer turno al que se le ha llamado "internas" en esta peculiar denominación que se les ha dado; un segundo turno llamado primera vuelta presidencial, en octubre de 1999, y luego la segunda vuelta o balotaje de noviembre. Pero todo comienza el 25 de abril, en esto que hemos dicho jocosamente que son "cuartos de final", en que van a quedar cuatro candidatos, lo que supone un escenario inédito en el país: competirán cuatro partidos, tres de ellos con alta probabilidad de obtener la Presidencia de la República, y un cuarto partido oscilando entre una mayor o menor representación parlamentaria, pero cada uno de ellos con un único candidato. Hemos dicho varias veces que este escenario inédito es quizá uno de los acontecimientos más revolucionarios que tiene la reforma constitucional, ya que no existe la posibilidad de que uno diga "A mí este candidato no me gusta y no me preocupa; sé que el voto va para él pero yo voto a otro". Era lo que pasaba cuando alguien votaba al general Aguerrondo sabiendo que el voto iba para Ferreira Aldunate, o votaba a Batlle sabiendo que el voto iba para Sanguinetti. Y alguno podía decir: "Yo no quiero que mi voto vaya para Fulano, así que voto a otro partido". Ahora no existe la posibilidad de que alguien vote a uno sabiendo que indirectamente lo está haciendo por otro: votará al candidato cuyo nombre y foto estará en la hoja de votación, y esto cambiará muchísimo la cultura política, la forma de hacer política, y en el caso de que el candidato sea lo más lejano para él, somete a la gente a una tensión muy grande entre su opción partidaria y el candidato, sobre todo si el individuo tiene una pertenencia partidaria. "Yo soy blanco pero a Fulano no lo votaría nunca. ¿Qué hago?". O "Yo soy colorado, …" o "Soy frenteamplista, pero no votaría nunca a Mengano".

Es un escenario inédito esa tensión entre sentirse de un partido y querer votarlo, pero tener un candidato que no le gusta. Es cierto que los términos no son tan dramáticos, porque el balotaje admite que alguien diga: "Me trago el sapo y lo voto, porque en el balotaje de noviembre puedo no votarlo; en definitiva mi partido compite en octubre y en noviembre compite esta persona sola". Pero son cambios de razonamiento electoral con una historia muy larga de más de tres cuartos de siglo jugando con lógicas distintas. Esto va a producir cambios importantes.

El segundo hecho cuando hacemos este escenario que es jugar con cuatro posibles cuartetos de candidatos es que, si decimos que los candidatos pueden ser Batlle, Ramírez, Vázquez, Michelini, o Lacalle, Hierro, Vázquez, Michelini, es que muchas veces se visualiza de forma muy contundente: "Ganó Ramírez, Lacalle quedó afuera", por ejemplo, cuando en realidad no hay un knock out: el candidato a Presidente va a ser uno, pero el otro sector también va a estar presente, y de manera muy importante en el Senado.

EC - Y en la fórmula presidencial, con el candidato a la Vicepresidencia.

OAB - Y muy probablemente en la fórmula presidencial, según como se dé la interna. No olvidemos que el Partido Colorado tiene una muy larga tradición de acuerdo partidario en la historia, y cuando le ha fallado esa tradición ha sufrido situaciones dramáticas. De modo que es muy altamente probable -salvo que haya cambios significativos en las cifras, que hoy no se ven- que lleve una fórmula combinada. Uno de los sectores ganará la candidatura a la Presidencia y el otro la llevará a la Vice. Y además, todos los sectores -desde los que hoy están compitiendo sin posibilidades de ganar, como Vaillant o Millor, a los que están en primera línea como el Foro y la Lista 15- van a tener su opción al Senado y van a estar todas las figuras. Por lo tanto, no es tan knock out. Lo mismo en el Partido Nacional, más allá de que su situación interna es de mayor polarización o de mayor intolerancia entre sus partes o algunas de ellas.

Por lo tanto, lo que estamos observando es un estudio en que lo que importa más allá de las cifras que vamos a ver, es cómo está repercutiendo al día de hoy, en la situación política presente, la posibilidad de que un partido retenga o pierda buena parte de su electorado con un candidato único.

Son varios escenarios, de los cuales hoy vamos a presentar sólo cuatro, tomando en cuenta los dos candidatos del Partido Colorado y los dos del Partido Nacional que según las encuestas hoy están compitiendo con mayores posibilidades por la candidatura presidencial: la polarización Batlle - Hierro en el Partido Colorado, y la polarización Lacalle - Ramírez en el Partido Nacional. En cuanto al Encuentro Progresista - Frente Amplio, la candidatura de Tabaré Vázquez hoy supera holgadamente todas las barreras: supera ampliamente el 50%, y tiene no 10 sino 50 puntos de distancia con el segundo, Danilo Astori, con lo cual hoy no es razonable manejar otra hipótesis. Y en el caso del Nuevo Espacio sólo hay un candidato inscripto y no parece que vaya a haber más que uno. De modo que tanto Vázquez como Michelini aparecen invariados en los juegos que vamos a presentar.

EC - Para empezar, veremos dos escenarios en que el candidato del Partido Nacional es Juan Andrés Ramírez. En el primero de ellos, la competencia sería con Batlle, y el resultado sería:
Ramírez, 20%
Batlle, 21%
Michelini, 13%
Vázquez, 31%
No opina, 15%.

El segundo escenario con Ramírez como candidato blanco, ahora frente a Luis Hierro López:
Ramírez, 21%
Hierro, 25%
Michelini, 11%
Vázquez, 29%
No opina, 13%.

OAB - El primer escenario tiene algunas peculiaridades. En primer lugar, Vázquez (lo vamos a ver después) logra un porcentaje muy alto del voto frenteamplista, pero inicialmente no lo retiene todo. Es un dato importante que el No Opina se mueve en torno al 15 - 17%, en algún caso baja al 13%, sensiblemente superior al que se da en la intención de voto. Inicialmente hay una retracción de un montón de gente, lo cual ya rebaja la retención de todos los candidatos; pero lo interesante es que Vázquez, el candidato dominante en su partido, no logra retener inicialmente a todo el partido, lo que supone que retener a ese partido de abril a octubre ya le significa todo un esfuerzo de campaña electoral. Lógicamente, acá no está presente que quien pueda perder ante Vázquez también va a estar hacia octubre en la opción senaturial, advertencia que siempre hay que tener presente.

Lo segundo es que el Partido Colorado ofrece, a través de cualquiera de los dos candidatos, un nivel muy alto de retención. En cualquiera de los dos casos Hierro aparece no sólo reteniendo sino captando algo fuera del Partido Colorado. Batlle y Hierro retienen de manera casi igual, no es una diferencia significativa: da la impresión de que el Partido Colorado tiene muy pocas dificultades en mantener a su electorado, gane quien gane. Sea Batlle o sea Hierro, van a recomponer rápidamente la base electoral que tiene hoy.

Mientras tanto Ramírez, que aparece muy bien posicionado, no logra la retención de todo el Partido Nacional en ninguna de las hipótesis colorada. Logra retener alrededor de un 80% de los votos nacionalistas, pero puede estimarse en un 20% la pérdida. Lo significativo es que todas las pérdidas que se produzcan (un poquito del Partido Colorado, un poquito del Frente Amplio, un poco más en el Partido Nacional) aparecen yendo en parte a la indefinición, y la mayoría hacia el Nuevo Espacio, que aparece como un circulito con fronteras con los tres partidos de máxima competitividad, recibiendo la disconformidad de los tres. Las cifras que aparecen en estos escenarios son muy elevadas para el Nuevos Espacio (12, 13%), cuando su intención de voto primaria al último cierre fue de 5%. Eso no implica que el Nuevo Espacio tiene un 5 y si cambia el escenario pasa al 13, pero sí se puede decir que el rango de captación que tiene el Nuevo Espacio es extraordinariamente amplio, tanto como puede serlo una relación casi de tres a uno. Cómo jueguen estas tetralogías y cómo juegue el propio Nuevo Espacio determinará que pueda competir por un senador a estar peleando casi por un tercero. Pero tiene una situación muy peculiar que completamos después de ver el segundo juego de cuartetas.

EC - En la hipótesis de que Lacalle es el candidato presidencial blanco, los escenarios serían con la candidatura colorada de Jorge Batlle o la Hierro, y los resultados los siguientes:
Lacalle, 12%


Batlle, 23%
Michelini, 15%
Vázquez, 33%
No opina, 17%.

Si el candidato colorado fuera Hierro:
Lacalle, 12%
Hierro, 27%
Michelini, 12%
Vázquez, 33%
No opina, 33%.

OAB - Hay que hacer muchas prevenciones. La primera es que nos parece que acá juega muy fuerte una visión muy excluyente, según la cual si triunfa Lacalle se retiraría del Partido Nacional un sector anti-lacallista. Ello sería muy lógico si fuera una especie de knock out parecido a la elección norteamericana, en que el candidato corre solo. El tema es que en nuestro caso, sea cual sea el escenario, triunfando Lacalle en el Partido Nacional, el conjunto de grupos que respaldan la fórmula Ramírez - Larraga, que hoy aparecen como su antítesis, que tienen prevista una expresión senaturial encabezada por Larrañaga y Carlos Julio Pereyra, van a estar presentes igual. Esa expresión podrá no retener todo lo que representa, pero hará un esfuerzo para lograrlo, porque nadie juega al suicidio político. Los escenarios siempre son menos dicotómicos de lo que aparecen expresados.

Lo segundo es que pueden darse dos lecturas. Una es qué poco retiene Lacalle, y la otra es cuánta polarización se está generando en el Partido Nacional, sobre todo desde el lado del ramirismo contra el lacallismo. Lo que se observa aquí es que el nivel de intolerancia de los electorados internos del Partido Nacional no son equivalentes. El electorado lacallista tiene una mayor tolerancia hacia la candidatura de Ramírez que el electorado ramirista hacia la candidatura de Lacalle. Esta es una primera comprobación que implica un desnivel de percepción en razón a lo que puede estar jugando en este momento la pertenencia partidaria. Otro dato es que el nivel de confrontación dentro del Partido Nacional determina que, aunque Ramírez logra una mejor chance (los lacallistas no tienen hacia Ramírez ese rechazo total de los ramiristas tienen hacia Lacalle), de todos modos hay fuertes porcentajes de no aceptación recíproca. En todas las hipótesis manejadas, ningún candidato blanco logra la retención del voto blanco que logran los colorados respecto a los colorados. El ejercicio también lo hicimos con Volonté, que hoy está tercero, y los resultados de Volonté no difieren demasiado de los de Lacalle.

Una conclusión importante respecto al Partido Nacional es que los niveles de confrontación que vive le están creando un escenario muy difícil hacia el segundo tramo del ciclo electoral: en la medida en que se manejan términos muy duros, se hace difícil que el ganador pueda administrar el resultado de una manera suficientemente cómoda como para suponer que si se impone su candidatura el 25 de abril, tenga a todo el partido detrás suyo para octubre (y eso suponiendo que efectivamente gane el 25 de abril, y no sea un trabajoso proceso de negociación en la Convención, que puede tardar hasta dos meses en dilucidar el tema). Creo que esta es una visión de este juego en que, más allá de que aparezca mejor Ramírez que Lacalle, aunque la lectura pueda permitir esta conclusión, ella no es la más importante: lo que se está vislumbrando no es tanto la mejor performance de uno sobre el otro, sino mayor intolerancia de una fracción del electorado sobre otra. Eso es lo más significativo, además de que ninguno logra un nivel de retención equivalente al que logran los candidatos colorados, y esto crea un desnivel de un partido sobre el otro hacia octubre, como elemento inicial y visto desde hoy.

Esto puede cambiar: si el Partido Colorado ingresara en un nivel de confrontación que hoy no tiene, podría cambiar la ecuación. Pero también da la impresión (mirando estas cifras y otras que hemos visto respecto a otros temas) puede cambiarla que el Partido Nacional logre salir del nivel tan fuerte de confrontación, y mejore la retención de cualquiera de sus candidatos. Puede recomponer mejor al 25 de abril la situación interna actual, aunque las cifras dan como primera aproximación algo no menor: que el partido que tiene una mayor confrontación interna es el que se posiciona peor desde abril hacia octubre (aunque por supuesto no es el único factor que juega).

EC - En estos escenarios que hemos visto dimos los porcentajes que obtendría cada uno de los candidatos presidenciales y el No Opina de cada una de las hipótesis. No hemos avanzado sobre qué candidatos irían al balotaje en cada uno de esos escenarios.

OAB - En estos escenarios, diría que como regla va a al balotaje no sólo los partidos que hoy tienen más votos sino además el que retenga más dentro de cada partido. El candidato que tenga la menor cantidad de fugas inicialmente. En este aspecto, el Partido Colorado está con mejor posicionamiento que el Partido Nacional en cualquiera de las hipótesis de balotaje.

EC - ¿Qué conclusiones sacas respecto al alto porcentaje de No Opina, que está en 13, 15, 16, 17%?

OAB - Atención: no estoy diciendo que al balotaje van Fulano y Mengano. Lo que estoy diciendo es quiénes están en mejor posición. Par la captación de los No Opina aparece en mejor posición quien inicialmente retiene más cantidad en su propio partido, y a partir de ahí tienen que salir todos a competir con los demás.

Creo que este es un trabajo que por supuesto hay que tomar con pinzas, y vamos a ver cuál es su interés. En primer lugar, interesa ver que hoy el elector no se está planteando el mantenimiento automático del voto de abril hacia octubre, sino que va a influir mucho qué candidato presidencial resulta. En segundo lugar, que en esa retención o pérdida de votos juega muchísimo el nivel de tolerancia o intolerancia con que se planteen las campañas electorales. Cuando en un partido todos los candidatos plantean que cualquier otro es totalmente aceptable, el partido en su conjunto tiene una alta retención; cuando se genera intolerancia, ésta se traslada al electorado (o puede ser al revés: intolerancia que siente el electorado y que los candidatos recogen, no establezco causa y efecto) y cuando llega el momento del resultado final haya problemas de retención.. Se puede decir que el que endurece se beneficia, porque el que endurece le hace perder retención al otro y él no la pierde. Bueno: hoy sí, y hay que ver si esto no termina teniendo un efecto boomerang: es muy difícil preverlo; hay muchos factores que juegan y, en principio a todos les interesa primero ganar en abril y después cómo recomponer. En tercer lugar, hay un cuarto actor que es el Nuevo Espacio, que tiene una actitud de expectativa razonable de que su piso sea el que se manifiesta hoy, pero su techo puede ser muchísimo más alto, depende del escenario que resulte el 25 de abril. Es un actor cuyo papel más importante, a diferencia de los otros, no está en abril ni en noviembre, sino octubre. Esta es otra cosa curiosa del nuevo sistema, porque cada uno de los partidos tiene momentos distintos en que el escenario es más importante.

Como conclusión final, esto está revelando (más allá de lo limitado que es, sobre todo que no se percibe la existencia de listas al Senado, que absorberán mucho las diferencias y las intolerancias) que la regla es que de aquí a abril hay una competencia en la que el ganador tiene que ponerse a todo el partido detrás, lo que lleva a que los niveles de dureza que pueda haber en la campaña interna perjudiquen al partido, y la máxima tolerancia que haya beneficia al partido para arrancar hacia octubre. Esto lo habíamos comentado al aprobarse la reforma: lo difícil que tiene este proceso es que los candidatos tienen que plantear sus diferencias internas, sus distintas visiones de aquí a abril, pero de tal manera que le permitan ponerse a todo el partido detrás, y que si los niveles de confrontación pasan de determinados límites se hace difícil lograrlo. Hoy se está viendo que el Partido Colorado tiene inicialmente una posición más cómoda que el Partido Nacional en este aspecto, y obviamente el Encuentro Progresista tiene la más cómoda de todas. Pero también acá la advertencia: no hay el automatismo de que el Frente retenga per se todo su electorado después de abril, sino que también deberá hacer un esfuerzo para lograrla.

FICHA TECNICA

Preguntas: En octubre de 1999 por primera vez la elección de presidente se va a realizar con un candidato único por partido. Va a haber pues cuatro candidatos, uno por cada uno de los cuatro partidos. Imagine que los candidatos sean [...] ¿por cuál se inclinaría a votar?
Los seis juegos de opciones explorados fueron: a) Batlle, Ramírez, Tabaré Vázquez y Michelini; b) Hierro, Ramírez, Tabaré Vázquez y Michelini; c) Batlle, Lacalle, Tabaré Vázquez y Michelini; d) Hierro, Lacalle, Tabaré Vázquez y Michelini; e) Batlle, Volonté, Tabaré Vázquez y Michelini; y f) Hierro, Volonté, Tabaré Vázquez y Michelini
TODO EL PAIS [urbano y rural] - Personas de 17 años en adelante - 896 casos
Relevamiento de datos: octubre 17 a 25 de 1998
Asumiendo los criterios de un muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (dos sigmas), para el total de la muestra y para la hipótesis más desfavorable (p.q=50) el margen de error en más o en menos sería del 3.3%
Ponderación completa - Porcentajes en el sentido de la columna - Base: total de encuestados
Vea la
ficha técnica completa, elaborada de acuerdo al
ICC/ESOMAR International Code of Marketing and Social Research Practice

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio La Opinión Pública
noviembre 24 - 1998