Hacia las elecciones internas de abril del '99
Oscar A. Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
Entre los cambios introducidos por la última reforma constitucional se encuentran las elecciones internas obligatorias para todos los partidos, simultáneas y de concurrencia voluntaria para los votantes. Estos comicios se realizarán dentro de poco más de un año, en abril de 1999.
¿Qué pasa con estas elecciones internas?

OSCAR A. BOTTINELLI:
La reforma constitucional introdujo muchos cambios en el sistema electoral. Y uno de ellos, el más importante, tiene que ver con la elección presidencial. Son cambios de dos tipos: uno es el balotaje, el hecho de que el presidente no es elegido por cualquier porcentaje de votos sino que tiene que tener más de la mitad, la mayoría absoluta de los votos, lo que obliga, en el esquema habitual uruguayo, a realizar una vuelta adicional, a lo que se le llama normalmente balotaje. La otra modificación sustancial es la candidatura única por partido, obligatoria, que es una novedad en Uruguay y que se resolvió a través de la realización de las -a nuestro juicio mal llamadas- elecciones internas.

En primer lugar, esto obliga a tres elecciones para elegir el presidente. Va a haber una en abril del 99, otra en octubre y otra en noviembre. En abril son las mal llamadas elecciones internas. Cuando se habla de elecciones internas hemos podido comprobar que la gente imagina elecciones al interior de cada partido, como las que tuvo el Frente Amplio el 28 de setiembre pasado, en que en los comités de base había mesas de votación y la gente iba, firmaba un papel de simpatía, de afiliación, y votaba. O como las que tuvo por ejemplo el 28 de mayo de 1989 no todo el Partido Colorado pero sí la mayoría de él, que fue el llamado Batllismo Unido, que también en circuitos previamente ubicados por el Partido Colorado la gente iba a elegir el candidato presidencial entre Batlle y Tarigo y firmaba lo que se llamó la fe batllista, el declararse que adhería al Partido Colorado y al Batllismo. Muchos piensan o imaginan que cuando se habla de elecciones internas simultáneas es que el mismo día va a haber una elección dentro de locales nuevoespacistas, otra dentro de los locales blancos, otra dentro de locales colorados y otra dentro de los locales frenteamplistas.

El tema es que el escenario es otro y cuesta que la gente lo visualice tal cual es: son elecciones generales, del mismo tipo que las que ha habido siempre cada cuatro o cinco años y de las que va a haber en octubre. Cambia el para qué son las elecciones, el qué es lo que se elige, pero la mecánica es la misma: mesas, constituidas por la Corte y las juntas electorales, en los lugares de siempre -escuelas, liceos, parroquias, hospitales, lugares públicos, clubes- y un conjunto de 300 o 350 ciudadanos que figuran en el circuito de cada mesa donde todos van a un cuarto secreto y allí van a votar listas coloradas, blancas, frenteamplistas, del Nuevo Espacio o de los otros partidos que hubiere. La mecánica es igual que en cualquier elección. Se puede elegir solamente hojas de votación de uno solo de los partidos. Se elige candidato único a presidente de partido. La persona en el mismo momento elige dentro de qué partido vota y ahí elige candidato a presidente y miembros de la Convención nacional y departamental.

En los hechos y desde el punto de vista político, en la medida en que vota todo el mundo, que vota por un solo partido, se traduce -aunque no haya cargos en disputa entre ellos- en una competencia entre partidos. Va a haber un "ranking", quién salió primero, quién salió segundo y quién tercero. Esto le cambia mucho la naturaleza a esta elección.

En segundo lugar, es el primero de tres turnos que van a tener las elecciones presidenciales y que son lo que se llama vinculantes: para elegir presidente primero hay que participar en abril, el que no participe no puede seguir en la carrera. Ahí quedan cuatro candidatos significativos, uno por cada uno de los cuatro partidos. En octubre hay un segundo turno, del que van a quedar los dos más votados, y en noviembre entre esos dos se elige el presidente de la República.

De hecho, hay también un primero de los dos turnos de la elección parlamentaria porque en la elección de convencionales miden fuerzas las distintas agrupaciones y va a ser determinante para confeccionar las listas hacia octubre. También es el primero de dos turnos de las elecciones municipales, dado que la Convención departamental es la que elige el o los dos candidatos a intendente de cada uno de los partidos.

La diferencia fundamental con las demás elecciones -y ahí está la incógnita- está en el carácter voluntario de la concurrencia, cuánta gente va a concurrir a estas elecciones.

Acá hay otra exploración de encuesta: ya no se trata sólo de explorar qué vota la gente, por qué partido se inclina, por qué candidato, sino si va a concurrir. Es una novedad. Esta es una primera exploración realizada a lo largo del tercer trimestre del año pasado. Ahora se está haciendo en el primer trimestre del 98 una segunda medición.

La primera medición, hecha igual que la intención de voto, en todo el país, tanto urbano como rural, a personas en condiciones de votar en las próximas elecciones, nos da el resultado con la pregunta que tú vas a anunciar.

E.C. - "En abril de 1999 se van a realizar elecciones internas simultáneas de todos los partidos para elegir el candidato único a la Presidencia de la República y las convenciones partidarias. El voto va a ser voluntario. ¿Usted piensa votar en esas elecciones o no?". Esa era concretamente la pregunta de la encuesta de Factum.

Contesta que va a votar con seguridad el 46%; que probablemente vaya a votar un 17%; que probablemente no vaya a votar un 9% y que seguramente no va a votar un 15%; por último, no sabe un 13%.

Si agrupamos las respuestas, resulta que piensa ir a votar en forma segura o probable el 63% de los ciudadanos, no piensa ir a votar en forma segura o probable el 24% y no sabe si va a ir o no el 13%.

O.A.B. - Primero, cuando falta más de un año para estas elecciones hay una concurrencia estimada básica del 63%. Es probable que ésta aumente a medida que se acerquen las elecciones. Y sobre todo -una cosa que todavía la gente no visualiza- dentro de un año, en febrero, marzo y abril del 99 vamos a estar en un clima de campaña electoral donde va a haber un objetivo común de todos los partidos, que es convocar a que la gente vaya a votar. No sólo van a salir a buscar que lo vote a cada uno, sino que todos concurran. Cuando esto está tan lejos, el "no" seguro está en el 15% y hay un 9% de "no" probable. Esto nos da que en todo el país hoy piensa concurrir el 63%, el 60% en Montevideo y el 65% en el interior.

¿Qué pasa entre los votantes de los partidos? Un poco más firmes son los frenteamplistas, 76%; colorados 66%; blancos 65%; nuevoespacistas 61%. El porcentaje baja entre las personas que no están definidas por ningún partido. Sólo el 28% hoy piensa ir a votar, y cerca de la mitad hoy no piensa ir a votar. Si observamos esto, que la diferencia no es tan grande entre los votantes de todos los partidos, uno diría que la proporción de votos entre los partidos no va a diferir en forma sustancial si la elección es obligatoria o si es voluntaria.

Esto va a haber que medirlo, porque por primera vez desde 1966 en Uruguay tenemos un régimen de elección de carácter voluntario y no obligatorio, lo que nos cambia un poco las formas de medir. Justamente, uno de los problemas que hay en Estados Unidos para una elección es medir no solamente a quién vota la gente sino si va a ir a votar. Es el problema que se tiene también en los actos de adhesión a un referéndum como el que vamos a tener el próximo 8 de marzo.

FICHA TECNICA

Preguntas: En abril del 99 se van a realizar elecciones internas simultáneas de todos los partidos, para elegir el candidato único a la Presidencia de la República y las convenciones partidarias. El voto a ser voluntario. ¿Vd. piensa votar en esas elecciones o no?
TODO EL PAIS [urbano y rural] - Personas de 15 años en adelante - 908 casos
Relevamiento de datos: 3° trimestre 1997
Asumiendo los criterios de un muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (dos sigmas), para el total de la muestra y para la hipótesis más desfavorable (p.q=50) el margen de error en más o en menos sería del 3.3%
Ponderación completa - Porcentajes en el sentido de la columna - Base: total de encuestados
Vea la
ficha técnica completa, elaborada de acuerdo al
ICC/ESOMAR International Code of Marketing and Social Research Practice

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio La Opinión Pública
febrero 3 - 1998