La competencia interna en el Frente Amplio
y el Encuentro Progresista
Abril de 1997
Oscar A. Bottinelli

EMILIANO COTELO:
Hace dos semanas, en el espacio de La Opinión Pública de los martes, difundimos las cifras sobre qué votarían los uruguayos hoy. Quedó entonces delineada la competencia entre los distintos partidos políticos y también la competencia interna, dentro de los partidos.

Hoy, en el espacio de los jueves, de Análisis Político, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, analiza la situación interna en el Frente Amplio y el Encuentro Progresista, tanto a nivel de competencia presidencial como entre los sectores.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Los que siguen habitualmente este programa recordarán que nosotros insistimos con mucha fuerza -incluso en el período previo, en la elección del 94- en una diferencia que hay entre la competencia interna del Frente Amplio y de los otros dos grandes partidos. En el Frente Amplio todavía la competencia a nivel presidencial y la competencia entre los sectores no están unidas en una misma verticalidad.

En el Partido Nacional, por ejemplo, la competencia entre Lacalle, Volonté y Ramírez expresa a su vez la competencia entre el Herrerismo, Manos a la Obra y Desafío Nacional. En cambio, en el Frente hay como una autonomización entre el plano presidencial y el plano de los sectores, que cada vez es menor y tiende a ir convergiendo en que hay toda un área de sectores que de una u otra manera pueden definirse como inequívocamente seguidores de Tabaré Vázquez o apoyadores de su candidatura presidencial. Y por otro lado está el área de Danilo Astori, que marca estilos, maneras, pensamientos diferentes a los de Tabaré Vázquez.

La competencia presidencial -que ya tiene a esta altura por lo menos seis o siete años de medición continua- está marcando en el momento actual una situación prácticamente de definición. El 69% de las personas que hoy votarían al Frente Amplio-Encuentro Progresista se inclinan por Tabaré Vázquez, mientras que por Danilo Astori se inclina el 14%. Es una relación de prácticamente cinco a uno.

Desde que Factum empezó a medir -uno puede decir que por ahí comenzó el lanzamiento de esta competencia, a fines de 1990- se puede decir en primer lugar que hay una constante: siempre, sin ninguna excepción, Vázquez estuvo por encima de Astori. Normalmente -sobre todo a principios del 94, cuando se definió la candidatura-, la relación estuvo entre uno y medio a uno y dos a uno. O -dicho en términos más futbolísticos- tres a dos y cuatro a dos. En términos de porcentajes, en algún momento fue 49 a 30, 46 a 32. Y cuando se distanciaban más, 57 a 26. Esta fue prácticamente la constante casi hasta mediados del 95.

Cuando pasó la elección, se retomó la competencia presidencial; las cifras se repitieron. Hubo una gran excepción, que fue el referendum de la Ley de Empresas Públicas en diciembre del 92. Todos recordarán que en ese momento hubo una gran ausencia de Vázquez, fue un tema en el que no tuvo protagonismo, tuvo apenas una salida televisiva en el canal oficial. Y Astori -no nos olvidemos que hasta principios del 94 no era visualizado como un líder sectorial, sino como un candidato común de todo el Frente- en ese tema fue el que tuvo el papel protagónico, y la figura más representativa de toda la oposición a la Ley de Empresas Públicas. En ese momento se dio casi un empate de 43% (Vázquez) y 41% (Astori). Fue un momento excepcional que nunca se repitió.

Pero luego tenemos que desde mediados del año 95 en adelante la distancia Vázquez-Astori nunca es menor que ese tres a dos. A principios de julio del 96, dio 49 a 31, y ahí empieza un distanciamiento que ya en agosto del año pasado, cuando Vázquez irrumpe nuevamente después de una especie de silencio en la escena política, ya la distancia es de 57 a 17. Y llega al tope a fin de año, cuando se acerca al cinco a uno, que se mantiene en la actualidad.

Desde el punto de vista de la competencia presidencial en el Frente, si no hay cambios verdaderamente profundos el tema debe considerarse definido. Obviamente, siempre hay lugar a que pueda haber cambios significativos. Si no hay ningún cambio, si sigue esta realidad política, en el Frente Amplio la situación parecería que no presenta ningún tipo de incógnita.

E.C. - ¿Qué pasa con la competencia entre los sectores?

O.A.B. - Para ser más exactos, del Frente Amplio y el Encuentro Progresista. Primero, repitamos las cifras que dimos hace ya un par de semanas: Espacio 90, 26% -ahí está el Partido Socialista, Pita y otra gente independiente-; en segundo lugar la Vertiente, con 17%; en tercer lugar está Asamblea Uruguay, con 14%; el MPP tiene 8%; la 1001 tiene el 7%; la 78 -el grupo de Nin Novoa- aparece con el 2%, y otros grupos del Frente y del Encuentro sumados son el 2%. Y no se define en el Frente -lo que es realmente importante- el 24%, la cuarta parte.

El primer tema es que acá tenemos -empecemos de abajo para arriba- un área de sectores de baja significación electoral. Seamos prudentes, las cifras hay que tomarlas con pinzas porque acá estamos trabajando con los máximos márgenes de error que puede dar una encuesta cuando estamos en cifras tan bajas dentro de un partido, pero que está marcando sectores con mucho esfuerzo para tener una visualización importante de las preferencias. Acá está el grupo de Nin Novoa y todavía con una visualización un poco menor, Confluencia Frenteamplista, Unir, el Partido Demócrata Cristiano, el Partido por la Victoria del Pueblo.

Luego hay un segundo nivel muy estable que forman por un lado Democracia Avanzada o 1001 y por el otro el MPP. Más o menos andan por 7%, 8%, 9%; en algún momento, alguno de ellos -como pasó hace muy poco con la 1001- toca el 10%.

En general, hay una constante: aparece la 1001 por encima del MPP. A veces se invierte la relación, como aparece en este último momento. Si esto es una cosa coyuntural o un cambio de tendencia, uno siempre tiene que advertir que hay que esperar.

Luego tenemos el primer espacio de competencia en que hay que situar a tres actores: el Espacio 90, la Vertiente Artiguista y Asamblea Uruguay. La Vertiente siempre está muy distanciada del primer lugar, pero siempre aparece en este bloque principal, con una oscilación bastante fuerte que puede ubicarse también en 10% u 11% como piso y lo que tiene ahora, un 17%, como techo.

Mientras, en el Espacio 90 y Asamblea Uruguay la situación es la siguiente. Asamblea Uruguay votó muy bien, sacó 40% del voto del Encuentro Progresista, les ganó al Espacio 90 y a la Vertiente sumados. Luego, a partir de las elecciones, en las mediciones aparece primero el Partido Socialista, pero muy equilibrado; luego empiezan a rotarse las posiciones entre uno y otro. A mediados del año pasado hay un envión de Asamblea Uruguay que logra retomar el lugar tradicional que había obtenido en las elecciones, y desde julio del 96 empieza un doble proceso de caída muy fuerte de Asamblea Uruguay, que se ve particularmente agudizada ante el plebiscito, y parte de esta caída la recoge el Espacio 90, que tiene una curva ascendente.

Ahora vemos que están relativamente detenidos. Es decir que Asamblea Uruguay no tiene un proceso de mayor caída, sino que más bien desde fines del año pasado inicia una levísima recuperación, mientras que el Espacio 90 sí ha seguido esta línea ascendente, ahora -por supuesto- en forma un poco más lenta.

Una de las diferencias más importantes de la elección en adelante es que la elección recogió por lo menos dos grandes áreas de votación. Por un lado, la votación de quienes preferían a Astori como candidato presidencial, que en ese momento era el 26% y hoy es el 14%. Y en segundo lugar, en la elección Asamblea Uruguay no apareció como un sector que fuera la contraposición a un liderazgo a la figura de Vázquez. Y absorbió el electorado -que estimamos del 13% o 14%- que votaba a Vázquez por un lado y a Astori por el otro. Este electorado, sin duda, ha sido una de las grandes pérdidas de Asamblea Uruguay. La otra, por supuesto, es la caída en las preferencias electorales que ha registrado Astori, particularmente en el último año.

El 28 de setiembre se producía la primera medición de fuerzas entre los sectores frenteamplistas desde las elecciones del 94, con las elecciones internas del Frente, en un universo más reducido, ya que es el voto de afiliados, aunque es a padrón abierto y que convocará a la sexta, séptima u octava parte del electorado frenteamplista. Esto es lo razonablemente esperable.

Esto implicará ante la opinión pública barajar fuerzas con una dimensión diferente a la de una encuesta. Y de ahí vendrá una competencia ya mucho más fuerte, más contundente, camino hacia el 99. El mojón de las elecciones internas de todos los partidos está en el 25 de abril.

¿Mantendrá el Frente Amplio la característica de que elección a elección cambia el sector dominante? ¿O Asamblea Uruguay está en un muy mal momento y luego retomará el liderazgo sectorial? Estas son las interrogantes que deja la competencia interna del Frente Amplio.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
Mayo 29 - 1997