02 Dic. 2017

No se aprende en cuerpo ajeno

Oscar A. Bottinelli

El Observador

En los últimos dos años el Frente Amplio escribió un gran tratado sobre cómo no debe hacerse política […] Pero el Partido Nacional como conjunto cometió los mismos errores que el Frente Amplio y agregó algunos propios, en particular el sector al que pertenecía el intendente, que se jugó a su defensa a ultranza […] La Comisión de Ética del Partido Nacional fue la contracara del TCP del FA, altamente benévola.


El Partido Nacional llega tarde y de atrás en el Caso Bascou

En los últimos dos años el Frente Amplio escribió un gran tratado sobre cómo no debe hacerse política. Exhibió despilfarro en el manejo de los dineros públicos, uso indebido de dineros del Estado para gastos personales, uso de títulos inexistentes, defensa del uso de esos títulos inexistentes, defensa de la administración con esos despilfarros, completo olvido de su propia gente, ausencia de explicaciones a los suyos doloridos, desencantados o enojados, secretismo, ocultamiento a los propios del fallo del Tribunal de Conducta Política y el extremo de divulgarlo a sobre cerrado o en internet mediante clave de acceso. En todo, administración y estructura política, lo contrario a la transparencia. No dejó nada sin hacer mal. Y ha venido pagando, con la pérdida de uno de cada tres o cuatro votantes frenteamplistas (al menos como estado de ánimo, aunque quizás no como voto efectivo). Y la pérdida no se produce por los votantes de ultima hora, de los no comprometidos; la pérdida se produce en los que padecieron la dictadura o son hijos de los hogares que la padecieron, y padecieron ser frenteamplistas cuando serlo implicaba como mínimo serios inconvenientes. El rescate vino del Tribunal de Conducta Política, cuyas definiciones éticas fueron una lección de alto vuelo para el Frente Amplio y forzaron la renuncia del vicepresidente de la República. El Frente Amplio dejó lecciones para sí mismo y para el sistema político. Aprendió bastante en cuerpo propio. Finalmente, la renuncia de Sendic marca un antes y un después, se pone toda la culpa en esa figura y se limpia la imagen. Para los observadores de primera fila el Frente Amplio resolvió el tema con desprolijidad, pero el grueso de la gente lo que vio fue que lo obligó a renunciar. En esencia, el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio salvó al partido oficialista al derribar al vicepresidente de la República. Lo que los analistas y muchos políticos vieron es que el Caso Sendic puso la vara más alta en la medición de la conducta de los políticos y administradores.

Poco después aparece otro episodio ligado a un intendente del Partido Nacional, de Soriano, Agustín Bascou. El tema que afecta su función es que que la Intendencia de Soriano compró combustible para sus automóviles, camiones, camionetas y motos en la estación de servicio copropiedad del propio intendente. El tema no es si esa compra se hizo mediante una serie de pases, donde el dinero fue de la Intendencia a Ancap y de Ancap a la estación del intendente; de punta a punta fue del intendente funcionario al intendente empresario. La ganancia probablemente pueda haber sido no muy grande, no mucho más que los gastos de Sendic con la tarjeta corporativa. Pero como marcó el Tribunal de Conducta Política (TCP) del FA., no hay un monto a partir del cual las cosas son antiéticas, lo son con independencia del monto. En esa misma línea fue contundente el fallo sobre Bascou de la Junta de Transparencia y Ética Pública (JUTEP), que deja al intendente sin oxígeno.

Pero el Partido Nacional como conjunto cometió los mismos errores que el Frente Amplio y agregó algunos propios, en particular el sector al que pertenecía el intendente, que se jugó a su defensa a ultranza. Y en esa defensa jugó los mismos valores que se jugaron en el Frente Amplio: primero la unidad y el apoyo a los compañeros, el tema ético no es otra cosa que la conspiración de los enemigos. A diferencia del Frente Amplio, cuenta a su favor con que muy pocos medios de comunicación manejaron el tema con sonoridad. La Comisión de Ética del Partido Nacional fue la contracara del TCP del FA, altamente benévola con el indagado, hasta con un planteo minoritario de exoneración de toda culpa. Sorprendió a propios y extraños. El Directorio partidario levantó la apuesta, aunque levemente y lejos de las demandas ciudadanas, de los propios, no solo de los ajenos. Y el presidente del Directorio, por las suyas, se arriesgó y fue un poco más allá, más en consonancia con el sentir popular. Antes, el líder mayoritario – aunque es probable que se haya equivocado en los tiempos y en las formas, quizás- dio la señal de alerta, de entender que la vara está más alta en el juzgamiento que la gente hace de los políticos. Un puñado de dirigentes nacionalistas también en solitario se desmarcaron de la defensa incondicional, y fueron criticados por ello. En cambio, la fracción a la que pertenecía el intendente, al igual que hizo el FA, empezó por jugar un ping-pong con su principal adversario sobre quien tiene más culpa y a quién le cae más el sayo. El Partido Nacional casi todo impidió un juicio político en la Junta de Soriano.

Al igual que el Frente Amplio, el Partido Nacional llega tarde y de atrás. No percibió, como señaló en estos días Eduardo Bottinelli a un portal, que “… una cosa hubiera sido el caso Bascou antes de Sendic y otra luego de Sendic. Este episodio fue un parte aguas en la sensibilidad de la gente en todo lo relacionado en el manejo de los fondos públicos y la ética. Eso también permeó en la dirigencia política. Esa sería la tan mentada vara que quedó alta”.

Pero así como el FA cometió el cúmulo de errores señalados al comienzo, el PN no se quedó atrás y desencadenó en San José una sucesión de hechos de alta desprolijidad que exhiben lo que ha sido un tradicional problema suyo: que cada tanto cada fracción considera que su mayor enemigo es la otra fracción del mismo partido, en un nivel de confrontación de tintes bélicos.

Por todo ello es muy importante la defensa de la unidad partidaria, pero ahora la ciudadanía no tolera que la necesaria y reclamada unidad partidaria se desarrolle a partir de barrer la basura debajo de la alfombra. Son tiempos aquí y en el mundo en que hay niveles elevados de exigencia ética. Sin duda muchos quedaron obnubilados por el afecto, y ello es natural. Pero eso vale para la vida privada, no para la vida pública. Allí o se opta por los afectos o se opta por la responsabilidad.