24 Jun. 2017

Algunos temas de necesario debate

Oscar A. Bottinelli

El Observador

Nuevos derechos, tributación, políticas sociales y laborales, educación […] muchas de las firmezas y de las dudas en la intención de voto … obedecen a posicionamientos de fondo sobre un conjunto de temas […] Hay un riesgo muy grande que en los próximos dos años la discusión quede centrada o en los errores y defectos de cada cuál … o en la capacidad gerencial de cada uno […] de nada valen grandes propósitos o buenas ideas, si no hay expertise para llevarlas adelante […] pero la capacidad de gestión poco sirve si no se sabe a dónde se quiere ir ni qué se quiere hacer.


Nuevos derechos, tributación, políticas sociales y laborales, educación

En la actualidad, los actores políticos y los comunicadores presentan la competencia política esencialmente como una carrera, donde el elemento central del relato es cuán adelante o cuan atrás va cada corredor. De ahí que el elemento central sean las encuestas o las percepciones propias o ajenas, que las encuestas se discutan en función de cuán cerca o cuán lejos den a cada quién respeecto a sus propias percepciones, y muchas veces sin atender a que se está en presencia de un proceso electoral extraño en que todas las inferencias de intención de voto están llenas de condicionantes; quizás es uno de los momentos en que cada porcentaje debe ir acompañado de un conjunto de “if”, de diseño del escenario en que ese porcentaje resulta válido.

Pero muchas de las firmezas y de las dudas en la intención de voto, o en las preferencias, o en las simpatías, obedecen a posicionamientos de fondo sobre un conjunto de temas. Para el grueso de la gente no es de total claridad la postura de partidos, sectores y líderes en relación a un conjunto de temas de singular entidad. Precisamente se nota como una necesidad de debate, de debate entre los actores políticos y de confrontación de comunicadores con políticos. Hay un riesgo muy grande que en los próximos dos años la discusión quede centrada o en los errores y defectos de cada cuál, de cada partido, sector o persona, o en la capacidad gerencial de cada uno. Sin duda no es nada menor -y se demuestra de manera sistemática- que de nada valen grandes propósitos o buenas ideas, si no hay expertise para llevarlas adelante, si no hay capacidad de aterrizaje. Pero la capacidad de gestión, el expertise gerencial, poco sirven si no se sabe a dónde se quiere ir ni qué se quiere hacer. Al gobernar toda decisión tiene un trasfondo ideológico, una definición previa sobre principios y valores, su inscripción en una Weltanshauung, en una cosmovisión.

El inventario puede ser muy extenso, pero parece claro que hay cinco grandes áreas que aparecen como las más controversiales o las de más necesaria definición para la ciudadanía: la nueva agenda de derechos, la política tributaria, las políticas sociales, la política laboral y la reforma educativa.

La nueva agenda de derechos, vasta, compleja, tiene cuatro grandes temas de máxima controversia: el aborto, el matrimonio homosexual, la adopción de hijos por parejas homosexuales y la legalización de la marihuana. Dos aclaraciones: se puede estar en favor del matrimonio homosexual y no de la adopción, por lo que son definiciones diferentes. El matrimonio igualitario en tanto igualdad de los miembros de la pareja no está en la discusión, sino el permitir matrimonios del mismo sexo. Ya en 2014 dos candidatos presidenciales adelantaron su voto favorable a la derogación de la ley del aborto, de replantearse el tema a nivel legislativo. Ahora aparece algún legislador y algún intendente con la propuesta de desandar toda la nueva agenda de derechos.

La política tributaria, en sentido amplio, tiene como eje central y simbólico el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y como anexo -desde el punta de vista político- la facturación electrónica, los controles e inspecciones de la Dirección General Impositiva y del Banco de Previsión Social, gravámenes como el IRAE y el IVA ventas. La primera parte afecta a las capas medias en sentido amplio (desde asalariados de nivel medio o medio bajo) y la segunda parte afecta, además del IRPF, en una segunda afectación, a las capas medio altas: asalariados de ingresos medio altos a altos, profesionales liberales, trabajadores por cuenta propia, pequeños y medianos emprendedores.

Sobre las políticas sociales se controvierte la existencia de las mismas, o sus resultados, o cuánto y en qué dimensión hay o no hay contrapartida de lo beneficiarios, cuál es la utilidad real de las mismas. Es un discusión que parte de la aceptación general de la necesidad de políticas del Estado hacia las personas más indefensas económica y socialmente, pero a partir de ese consenso básico surgen diferencias enormes.

Sobre la política laboral no hay una discusión franca y abierta que la cuestione en el ámbito político, pero en el ámbito social, específicamente en determinados sectores empresarios, se habla cada vez más fuerte de la necesidad de una flexibilización o baja de las regulaciones laborales, consideradas causantes de desempleo o frenantes del empleo. A ello se agrega, desde sectores empresariales pero también desde buena parte de la oposición tradicional, el cuestionamiento al fuerte papel político del sindicalismo y su vinculación con el actual gobierno o con la actual fuerza política gobernante.

Finalmente queda el tema educativo. No aparecen con claridad los proyectos ni las propuestas alternativas, sino que el debate transcurre con muchos sobreentendidos y múltiples consensos que ocultan grandes disensos. Pero cuando se rasca más a fondo, hay una línea divisoria fuerte en quienes apuestan al esquema tradicional de conducción centralizada estatal y quienes apuestan a una mayor participación privada en la gestión, o una mayor descentralización o autogestión de colectivos de padres o de sponsors privados. Entre un lado y otro de la línea divisoria hay muchas facetas mixtas, ya que no se trata de un proyecto o lo opuesto al mismo, sino de la existencia de muchos matices. Sin embargo, la discusión actual pasa más bien por el monto de los recursos destinados a la educación pública y a la participación de dineros públicos en la educación privada (fundamentalmente por la deducción de impuestos en las donaciones o la propuesta de deducción de las cuotas de los colegios en el IRPF).

Hay mucha tela para cortar, mucho para debatir, mucho para que partidos, sectores y candidatos clarifiquen. Y esto es más importante y decisivo que el posicionamiento puntual en cada vuelta de la carrera.