15 Abr. 2017

El enojo por las bancas perdidas

Oscar A. Bottinelli 1

El Observador

De 1921 a hoy, 38 legisladores abandonaron su partido pero no la banca […] otros 2 abandonaron su partido y renunciaron a la banca […] El Frente Amplio, el Partido Nacional, el PGP y el del Nuevo Espacio ganaron y perdieron bancas […] El Partido Colorado es perdedor neto de bancas […] De los 38, 27 realizaron el cambio de partido en los doce meses anteriores a las elecciones nacionales y 11 lo hicieron en el correr de la Legislatura.


De 1921 a hoy, 38 legisladores abandonaron su partido pero no la banca

El Frente Amplio perdió una banca en la Cámara de Representantes y con ello la mayoría parlamentaria en dicho cuerpo, tal cual le ocurriera al Partido Nacional hace 56 años, al Partido Colorado en la Legislatura previa y de nuevo en una Legislatura de por medio hacia adelante. Cada vez que a algún partido partido se le va un Legislador, con la banca en la valija, aparece la discusión sobre a quién pertenece el sillón. Para que el análisis no se enrede y termine en una discusión de palabras, conviene centrar el tema: el partido es aquel por el cual una persona es elegida para un cargo determinado, lo que en derecho electoral se denomina “lema”; cambio de partido es cuando una persona abandona el lema por el cual fue elegido para declararse independiente o adherir a otro lema, preexistente o nuevo. Y caben tres respuestas: la jurídica, la politológica y la consuetudinaria.

Desde el punta de vista jurídico la doctrina es unánime y constante a lo largo de un siglo: los cuerpos legislativos se conforman con personas elegidas en tanto tales, las cuales solo pueden ser removidas por delito, incapacidad física o mental que le impida obrar libre y reflexivamente, o por inconductas graves. No hay pérdida del cargo por cambio de partido.

Desde el punto de vista politológico el tema es más complicado. Primero que todo hay que ver si se trata de democracias de partido o algún otro tipo de democracia o de régimen. En una democracia de partido va de suyo que los electores eligen partidos y a través de los partidos eligen personas. Ese es el axioma del sistema electoral uruguayo: la gente vota primero por un partido y luego, en una sucesión de carácter lógico y no cronológico, por un conjunto de personas en las listas de candidatos. Ello se expresa con claridad en la “expresión de voluntad del voto”, que necesariamente debe ir en toda hoja de votación, y cuya formulación perfecta debe decir: “Voto por el lema XXX y por la siguiente lista de candidatos”. Entonces, en una democracia basada en partidos el elector vota en primer término por un partido, de donde la banca corresponde al partido. Pero al no ser así jurídicamente, ello puede devenir en una obligación ética pero no en una obligación jurídica.

La costumbre va por el camino opuesto. En un siglo han cambiado de lema 40 legisladores: 9 senadores y 31 diputados2. De esos 40, no renunciaron 38 y solo 2 abandonaron la banca: Emilio Frugoni en 1921 y Tabaré Caputi en 1989. Por tanto, hubo 38 casos en que el lema perdió la banca que obtuvo en las elecciones precedentes. Como se refirió en un estudio anterior, este tema requiere definiciones metodológicas de larga explicación. Conviene aclarar que no se computa como cambio de partido cuando un lema decide incorporarse a otro lema, como los casos del Partido Nacional Independiente al Partido Nacional en 1954, el Partido Comunista al Frente Izquierda de Liberación (Fidel) en 1962, el Partido Socialista a la Unión Popular también en 1962, el Fidel al lema Partido Demócrata Cristiano (PDC) -políticamente Frente Amplio- en 1971, el Partido por el Gobierno del Pueblo al lema Partido Colorado en 1994, y el Partido del Nuevo Espacio al lema Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva Mayoría en 2004. Aunque es más controversial metodologicamente, tampoco se incluye como cambio de partido cuando el PDC -coaligado con el PGP en 1989- pasa en 1994 al lema Frente Amplio-Encuentro Progresista.

En este largo proceso cuasi centenario que comienza en 1921, registran ganancias y pérdidas cuatro lemas:

El Frente Amplio (incluido el Frente Amplio-Encuentro Progresista y el Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva Mayoría) gana 8 bancas (3 senadores y 5 diputados) y pierde 13 bancas (3 senadores y 10 diputados). Tiene un saldo en contra de 5 bancas

El Partido Nacional gana 6 bancas (2 senadores y 4 diputados) y pierde 5 bancas (1 senador y 4 diputados). Saldo a favor de 1 banca

El Partido por el Gobierno del Pueblo gana 11 bancas (2 senadores y 9 diputados) y pierde 3 (todos diputados). Saldo a favor de 8 bancas

El Partido del Nuevo Espacio gana 2 bancas (ambos diputados) y pierde 3 (todos diputados). Saldo negativo de 1 banca.

A su vez hay 5 lemas que son ganadores netos: Frente Izquierda de Liberación, 1 banca de diputado; Unión Popular, 1 banca de diputado; Movimiento Cívico Cristiano/Unión Radical Cristiana, 2 bancas (1 senador y 1 diputado); Partido Independiente, 3 bancas de diputado; y Partido de la Gente 3 bancas (1 senador y 2 diputados).

A la inversa, hay 3 lemas que son perdedores netos, no ganan ninguna banca y solo pierden. Son: el Partido Colorado (al no incluirse el pasaje íntegro del PGP), pierde 7 (3 senadores y 4 diputados); el Partido Nacional Independiente, 5 bancas (1 senador y 4 diputados); y el Partido Demócrata Cristiano, 2 bancas (1 senador y 1 diputado)

Finalmente hay un ganador desconocido de 1 banca, cuyo nombre se sabrá cuando el último disidente anuncie oficialmente en qué puerto desembarca.

De los 38 parlamentarios que abandonaron el lema por el cual fueron electos y conservaron la banca, 27 realizaron el cambio de partido en los doce meses anteriores a las elecciones nacionales y 11 lo hicieron en el correr de la Legislatura.

La no coincidencia entre la visión jurídica y la politológica responde a que la primera toma en cuenta los elementos formales de la elección y la segunda los elementos sustantivos. Para que ambas visiones coincidieren, manteniendo el concepto de democracia de partido y de elección partidizada sería mediante la introducción de la revocación del cargo, por parte del partido, cuando el electo lo abandonare. Esto puede ser muy controversial e inclusive asustar a muchos por el enorme poder que se le otorgaría a las autoridades partidarias, es decir, a las dirigencias y cuadros partidarios. Ese cambio en Uruguay, de considerarse conveniente, solo es factible mediante reforma constitucional.


1 Catedrático de Sistema Electoral de la Universidad de la República (Facultad de Ciencias Sociales, Instituto de Ciencia Política)

2 Ver una descripción detallada dela fenómeno en: Las bancas que se van y se vienen. El Observador, noviembre 19 de 2016 en Factum Digital