30 Set. 2016

Cuando se debilitan las bases de la credibilidad en la democracia

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

Caída de la confianza en el Parlamento y los Partidos Políticos, caída de confianza en los Sindicatos, caída en el apoyo a la democracia. Esto es lo preocupante […] El voto en blanco, más el voto anulado, más los que dicen que “no votan a ninguno” es lo que compone el voto refractario. Y eso llega al 18% del total […] es una actitud refractaria, de rechazo, de lejanía de todos los partidos políticos. Y eso es otro síntoma de debilitamiento de la fe en la democracia, de credibilidad en la democracia.


OAB: El pasado viernes divulgamos el Ranking de Confianza en Instituciones correspondiente al año 2016. Dicho sea de paso, tuvo una gran repercusión. Ahora es necesario profundizar en el análisis, porque de dichos datos surge un tema preocupante: hay un debilitamiento de las bases de credibilidad en la democracia.

Previamente conviene recordar los datos, que están expresados en puntos del Indice Factum de Imagen, que es una escala que va del 0 al 100. Pero ahora vamos a hacer un agregado a la información de la semana pasada: al lado de cada institución y su respectivo puntaje, vamos a mencionar la calificación que le damos, en una escala que va de Nula o Pésima hasta Óptima.

FV:

Bancos65 puntosMuy Buena
Policía52 puntosBuena
Fuerzas Armadas40 puntosRegular
Iglesia Católica38 puntosAlgo Baja
Justicia/Poder Judicial35 puntosAlgo Baja
Empresarios31 puntosAlgo Baja
Parlamento26 puntosBaja
Sindicatos25 puntosBaja
y 9ºPartidos Políticos22 puntosBaja

OAB: Primero que todo, es que el promedio de las 9 instituciones en el ranking 2016 da 37 puntos. Y el promedio del ranking del año anterior, del 2015, también fue de 37 puntos. Es decir, no hubo ninguna variación de un año al otro. Y 37 puntos es un puntaje que significa una calificación “Algo Baja”. Entonces, este primer comentario analítico estamos hablando que el juicio de los uruguayos sobre este conjunto de instituciones es bajo.

Lo otro es que los Bancos siguen siendo la institución de mayor puntaje con una calificación de Muy Buena. Y al respecto dos comentarios: el primero es que para el grueso de los uruguayos al hablar de “Bancos” les surge en la cabeza el Banco República, que es el organismos público mejor calificado en la actualidad. Lo segundo es que en otros estudios de Factum aparece con claridad que el Banco República cuenta con mejor imagen que cualquiera de los bancos privados. Ahora bien, la segunda institución en el ranking es la Policía, que obtiene una calificación de Bueno. Se puede decir que para estar tan arriba en el ranking, la calificación no es tan alta. Esa calificación es más o menos estable para la Policía a lo largo de las décadas, un poco más arriba, un poco más abajo. El año pasado estaba en 44 puntos y ahora en 52. Mejoró. Pero siempre en el medio del Indice.

Las Fuerzas Armadas son la tercera institución, pero su puntaje es de tan solo 40 puntos y su calificación de Regular. Es decir, la tercera institución en el ranking no tiene una calificación buena, sino apenas regular.

La Iglesia Católica es la cuarta en el ranking, pero con un puntaje de 38 puntos. Ya su calificación es de Algo Baja.

Entonces, lo que hay que evitar es confundir estar bien posicionado en el ranking con tener buen puntaje o buena calificación. El problema es que salvo los Bancos y la Policía, las demás instituciones no tienen ni puntajes altos ni buenas calificaciones.

FV: Tú titulabas este espacio “Cuando se debilitan las bases de la credibilidad en la democracia” ¿A qué te refieres?

OAB: Me refiero por un lado que todas las instituciones mencionadas son importantes, pero las más importantes desde el punto de vista de la democracia son las que están en el fondo de la tabla: Parlamento, Sindicatos, Partidos Políticos. Tiene el Parlamento 26 puntos, los Sindicatos 25 y los Partidos Políticos 22. Todos la misma calificación: Baja, nitidamenete baja. Y si se quiere ser menos diplomático, tienen una imagen mala, claramente mala. Y esto es malo para la democracia. No quiere decir que haya riesgo de nada, sino que no es bueno para un país democrático, con cultura y convivencia democrática, que la gente deje de tener plena confianza en la democracia.

Este dato es consistente con el Latinobarómetro, que es un encuesta que se hace en toda América Latina. Respecto a Uruguay, en 2013 de apoyo a la democracia registraba una adhesión del 71%, en 2015 -año electoral y por tanto más politizado- trepó al 76%, y ahora cae abruptamente y al nivel más bajo de los últimos 21 años, al 68%.

Como dice el Informe del Latinobarómetro: “Uruguay ha sido históricamente el país de América Latina donde el apoyo a la democracia es más alto, por lo que esta caída abrupta llama doblemente la atención. En 2016 Uruguay alcanza su punto más bajo en el apoyo a la democracia en 21 años (68%)”. Y agrega que “habrá que mirar en detalle la evolución de ese país para comprender las causas de este fenómeno”

Entonces vemos: caída de la confianza en el Parlamento y los Partidos Políticos, caída de confianza en los Sindicatos, caída en el apoyo a la democracia. Esto es lo preocupante.

FV: ¿Y hay algún otro dato en ese sentido?

OAB: Sí, el de la intención de voto de Factum, correspondiente al segundo semestre de 2016, es significativo el alto porcentaje del voto refractario [http://www.factum.uy/analisis/2016/ana160729a.php]. El voto en blanco, más el voto anulado, más los que dicen que “no votan a ninguno” es lo que compone el voto refractario. Y eso llega al 18% del total. Casi una de cada cinco personas manifiesta una actitud de rechazo. Cuidado no confundir, no es lo mismo decir “no sé” o “no contesto”, que decir “no voto a ninguno”, o “voto en blanco” o “voto anulado”. El no saber o no contestar es una actitud de indefinición, además muy válida cuando faltan dos años y medio para el comienzo del ciclo electoral. Pero lo otro es una actitud refractaria, de rechazo, de lejanía de todos los partidos políticos. Y eso es otro síntoma de debilitamiento de la fe en la democracia, de credibilidad en la democracia.

Repito, no se trata de que la democracia esté amenazada, sino de que los ciudadanos no están entusiasmados con la democracia, están apáticos o descreídos.

FV: ¿Algo más?

OAB: Algunas aclaraciones.

Primero. Este es un estudio que se hace luego de una formidable investigación metodológica y de permanentes ajustes metodológicos. Estudio que lleva más de dos décadas.

Segundo. ¿Qué son lo que llamamos “instituciones”, como nombre abreviado? Lo dijimos el viernes pasado: Por instituciones a los efectos de este estudio entendemos las instituciones o las actividades de carácter colectivo, no personalizadas en su cúpula y que hacen a los juegos de poder. La Presidencia de la República, cualquier Intendencia, son instituciones personalizadas; cuando se las juzga se ve un nombre y una cara. En cambio éstas son colectivas, van más allá de sus titulares, tienen historia institucional. Estas instituciones pueden ser estatales o sociales. La medición comprende al Parlamento, la Justicia, la Policía y las Fuerzas Armadas como instituciones estatales; a los bancos como actividad que puede ser pública o privada; y a los políticos, los sindicatos, los empresarios y la Iglesia Católica como actividades o entidades sociales o no propiamente estatales.

Tercero. Por separado se estudian las instituciones educativas y culturales, las escuelas, los liceos, las universidades, el Sodre, instituciones públicas y privadas. También por separado se estudian lo que denominamos organismos públicos, que son las empresas del Estado, los entes autónomos y los servicios descentralizados no educativos ni culturales, los servicios desconcentrados. Y también por separado se estudian algunos servicios públicos prestados por empresas privadas.

Lo cuarto es que además de las instituciones y organismos mencionados anteriormente, cada tanto se estudian otras instituciones, como otro tipo de iglesias, cooperativas, organizaciones masónicas. El problema con estas otras instituciones es que el nivel de conocimiento de la gente sobre ellas es muy bajo, y por tanto los estudios no aportan demasiada información. Pero cada tanto se hacen.

Entonces, estas nueve instituciones tienen la peculiaridad de ser instituciones que componen la trama de poder, no ser personalizadas, no entrar en la categoría de organismos públicos ni de instituciones educativas o culturales. Esa es la razón de su elección.