03 Jun. 2016

La arquitectura política del área tradicional y el partido que no es partido ni tiene nombre

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

La arquitectura del sistema político uruguayo no ofrece dudas desde el centro hacia la izquierda. En cambio, hay grandes dudas de cuál será esa arquitectura desde el centro hacia la derecha […] esa área cuenta en la actualidad con tres grandes pilares, de distinto tamaño: uno es el Partido Nacional, otro es el Partido Colorado y un tercero es el grupo que se está formando en torno al líder político emergente Edgardo Novick.?


OAB: Medio país, grosso modo, casi medio país, es el Frente Amplio. El otro casi medio país es lo que llamamos el área tradicional, basado en los partidos tradicionales y lo que emerge de ellos. Lo que queda fuera de la suma de esas dos casi mitades son el Partido Independiente, Unidad Popular, el Partido Ecologista y el Partido de los Trabajadores, ubicados todos entre el centro y la izquierda.

La arquitectura del sistema político uruguayo no ofrece dudas desde el centro hacia la izquierda. En cambio, hay grandes dudas de cuál será esa arquitectura desde el centro hacia la derecha, es decir, el área que surge de los dos partidos tradicionales y los desprendimientos que emerge de esos partidos.

Ahora bien, esa área cuenta en la actualidad con tres grandes pilares, de distinto tamaño: uno es el Partido Nacional, otro es el Partido Colorado y un tercero es el grupo que se está formando en torno al líder político emergente Edgardo Novick.

FV: ¿Y qué pasa con este grupo en torno a Novick?

OAB: Bueno, es lo que llamamos el partido sin partido y sin nombre. Novick surge en medio de una experiencia atípica como lo fue el llamado Partido de la Concertación, que no es un partido sino una alianza de los dos partidos tradicionales al solo efecto de las elecciones departamentales y locales, y exclusivamente en el departamento de Montevideo. En medio de esa alianza apareció Edgardo Novick, un hombre de origen colorado que en 1999 fuera el jefe de campaña de Jorge Batlle, que arrasó en el área tradicional y duplicó a los candidatos oficiales del Partido Nacional y del Partido Colorado, sumados.

De allí comenzó a sonar el nombre de Novick hacia una proyección nacional. Comenzó a recorrer el país y obtener la adhesión de dirigentes locales. Y se fue presentando como el candidato del Partido de la Concertación.

El Partido de la Concertación tiene autoridades que son personas pública y notoriamente vinculadas al Partido Nacional y al Partido Colorado. Y estas autoridades han comunicado a la Corte Electoral que no se va a presentar en las próximas elecciones nacionales y que han retirado a Novick el uso del lema. Por lo tanto, Novick no puede usar ni representa al Partido de la Concertación.

El tema es que es un grupo político con representación parlamentaria. Cuenta con un senador (Daniel Bianchi) y un diputado (Guillermo Facello), ambos elegidos por el Partido Colorado y dentro del mismo por el sector de Vamos Uruguay que conduce Pedro Bordaberry.

Ha obtenido adhesión de dirigentes de todo el país, provenientes básicamente del Partido Colorado, pero está en conversaciones con al menos dos dirigentes departamentales importantes del Partido Nacional. Sea como sea, con mucha o poca fuerza, lo cierto es que es un actor político que está dentro del área tradicional y por fuera de los dos partidos tradicionales.

FV: ¿Y cómo va a terminar esta historia?

OAB: A mi me quedó grabada la lección de un profesor que enseñaba que primero hay que poner en el pizarrón todas las opciones posibles, les gustase a uno o no le gustasen, y con muchas o pocas probabilidades. Anotar todas las alternativas. Y luego evaluar una por una.

Entonces, con ese criterio, veamos las cinco alternativas con que cuenta el área tradicional a partir de la existencia de estos tres pilares de distinto peso y tamaño: el Partido Nacional, el Partido Colorado y el protopartido de Novick. No se toman en cuenta otras combinaciones en que pudiese entrar el Partido Independiente, como por ejemplo la construcción de un espacio socialdemócrata, tema para otro análisis.

FV: Veamos las cinco opciones

OAB: La primera es, con otro nombre y otra arquitectura, la repetición de la experiencia de una gran alianza de toda el área tradicional. Ello quiere decir que bajo un mismo lema concurran el Partido Nacional, el Partido Colorado y el grupo Novick.

Si ello no es viable, y lo más probable es que esa macro alianza no se de, parece un dato fijo que el Partido Nacional actuaría por su cuenta. Es que no es nada menor que es del área tradicional el más estable. A lo largo de la historia moderna del Uruguay ha sido siempre el segundo partido, con muy pocas excepciones: cuatro veces resultó primero y una vez resultó tercero, en 1999. Desde el comienzo del Uruguay moderno en los albores del siglo XX hasta la penúltima década de ese siglo, anduvo más o menos en torno al 40%, con un pico del 50% en 1958 y un valle del 32% en 1942. Luego, a partir de 1994, promedia el orden del 30%, con un valle en 1999 del 22%. Pero tanto en una como en la otra etapa ha sido muy estable. Además es un partido que se siente con fuerzas por sí solo como para no necesitar a nadie, salvo en la instancia de un balotaje.

FV: ¿Y cuáles son las otras cuatro alternativas?

OAB: En la cuatro que restan hay un dato claro que es que el Partido Nacional va por su lado. El otro dato es que hoy por hoy hay una muy fuerte resistencia en la cúpula colorada a aceptar la eventualidad de que el Partido Colorado no concurra como tal y con su propio lema.

Entonces, a partir de allí, hay otras tres opciones:

Segunda opción. Que finalmente el grupo Novick se insertase en el Partido Colorado, alternativa buscada por muchos dirigentes y explicitamente manejada por Jorge Batlle Parece casi imposible si Novick logra incorporar a su grupo a figuras de relieve de tradición blanca.

Tercera opción. El Partido Nacional tiene una tradición de “abrir sus puertas” como se le llama. En 1958 y 1962 abrió sus puertas a Benito Nardone, Juan María Bordaberry y los colorados ruralistas. Y en 1989 abrió sus puertas a los socialcristianos encabezados por Daniel Sosa Dias y el actual secretario de comunicación de la Presidencia José Luis Veiga, que apoyaron la candidatura de Alberto Zumarán. Algunos dirigentes blancos invocan esa tradición para decir: las puertas están abiertas, si Novick quiere entrar. En realidad visto desde hoy parece una opción muy difícil.

Cuarta opción. Quizás hoy la más probable, o al menos una de las dos más probables, es que cada uno de esos tres pilares vayan por separado. De un lado el Partido Nacional, del otro el Partido Colorado y del otro el grupo de Novick con la formación de un nuevo partido.

FV: Tú hablaste de cinco opciones, menciones primero una y luego tres ¿Cuál es la quinta?

OAB: La quinta opción parte del supuesto de que el Partido Nacional es inamovible, pero que podría haber un aflojamiento en la tesitura colorada. Esa opción sería una alianza, bajo un nuevo lema, entre de un lado el grupo o partido de Novick, y del otro lado el Partido Colorado como tal. Podría ser algo parecido a cuando se fundó el Frente Amplio, en que tres partidos con trayectoria anterior y representación parlamentaria propia, se incrustaron en esa alianza, con otro lema, pero manteniendo sus respectivas identidades: Partido Demócrata Cristiano, Partido Socialista, Partido Comunista. Entonces, eso supondría que el Partido Colorado votase dentro de ese nuevo lema, con sus colores y sus tradiciones, y junto a él, como otra corriente, el protopartido de Novick.

Buena, esas son las cinco posibilidades que caben en un pizarrón. Y de ellas, las dos que podrían tener más probabilidades, son las dos últimas.

Lo cierto es que Novick se ha movido comodamente, pero también es cierto que necesita despejar incógnitas con bastante rapidez, por lo menos no más allá de este año o comienzos del próximo: ese grupo o partido ¿cómo se va a llamar? ¿y por dónde piensa ir, o con quién piensa i?r.

Estamos ante el mayor cambio en la arquitectura política del área tradicional y sería el segundo gran cambio de arquitectura política en la historia del país, tras el antecedente del surgimiento del Frente Amplio como el primer gran cambio en esa arquitectura.