13 Nov. 2015

El divorcio del presidente con la sociedad y con su partido

Oscar A. Bottinelli – diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

Lo que se observa es un presidente aislado, muy aislado, ensimismado, con un entorno presidencial de amigos, donde no hay figuras políticas, un gabinete con dos líderes sectoriales de siete corrientes del oficialismo […] El Frente tiene que sentarse para barajar y dar de vuelta. Tiene que ser un gobierno en el que el Frente Amplio se sienta representado. Las grandes líneas deben estar consensuadas porque cada tema no puede convertirse en un debate público. Esto requiere de un acto de madurez de la conducción política global


OAB: Es la primera vez en las últimas tres décadas, desde la restauración democrática, que un presidente de la República se encuentra con tantas dificultades cuando apenas ha llegado a los dos tercios del primer año de cinco. Lleva ocho meses de gestión de un periodo de sesenta meses.

Lo que se observa es un presidente aislado, muy aislado, ensimismado, con un entorno presidencial de amigos, donde no hay figuras políticas, un gabinete con dos líderes sectoriales de alrededor de siete corrientes del oficialismo. Disociado de la mayoría de la bancada oficialista, con poco o ningún diálogo con la oposición, y con un vicepresidente que comienza a ser golpeado por la oposición a raíz de su larga gestión al frente de Ancap.

FV: ¿Y cuáles son los problemas de fondo? ¿La economía, la seguridad pública, la educación?

OAB: Esos son problemas de gestión, de desarrollo de programas de gobierno. Pero el problema sustantivo es que hay un problema con el manejo del poder. Problema que empieza con la estructuración del poder.

El cuadro que emerge de las elecciones es de un Frente Amplio con alrededor de siete u ocho corrientes. Es difícil contarlas, porque de hecho el socialismo son dos corrientes. De esas corrientes hay tres o cuatro que se puede considerar que giran mucho, o se acercan mucho, a la figura de José Mujica: el Espacio 609, la 1001, los socialistas garganistas (que se denominan “removedores”) y en cierto modo la 711 de Sendic, aunque tensionado entre el papel de vicepresidente de Sendic y el aire mujiquista de su grupo político, y de él mismo.

Ni mujiquista ni vazquista, el grupo Casa Grande que sigue a Constanza Moreira, en un juego independiente. Como también está en un juego independiente la Liga Federal, cuyo referente es Darío Pérez, a la cual está asociada Congreso Frenteamplista de Víctor Semproni; la Liga Federal en su conjunto es el grupo que precisamente puso el palo a la rueda en la aprobación de algunas disposiciones presupuestales.

Vázquez puede contar con el Frente Liber Seregni que se nuclea detrás de Danilo Astori y con el ala socialista renovadora, que cuenta con las senadoras Mónica Xavier y Daisy Tourné. Pero la relación de Astori no es de seguimiento a Vázquez, ni de reconocer en Vázquez a su líder político, sino que es una asociación. Y es una asociación en que hoy la fuerza, el soporte al gobierno, lo pone el Frente Liber Seregni.

Precisamente el presupuesto se logra aprobar por una acuerdo entre el Frente Liber Seregni y el Espacio 609 (el Movimiento de Participación Popular y aliados). Es un acuerdo entre los seguidores de la anterior fórmula presidencial. Y esto se puede ver de otra manera: es un acuerdo entre las corrientes que siguen a los dos líderes más fuertes con que cuenta hoy el Frente Amplio.

En número parlamentarios, Vázquez no cuenta con entre los dos tercios y las tres cuartas partes de la bancada oficialista. Es el presidente, o mejor dicho la Presidencia, con menor apoyo parlamentario desde la restauración democrática.

FV: ¿Tú hablabas además de divorcio con la sociedad?

OAB: Efectivamente. Si bien hay que esperar un poco más para ver en dónde se estabiliza el nivel de aprobación de su gestión, es claro que está muy bajo. Y empezó muy alto. Seguramente va a estar por debajo de la mitad del punto en que empezó hace tan solo dos trimestres y poco. La velocidad de esta caída es la mayor registrada por cualquiera de los presidentes en los siete periodos habidos desde la restauración democrática. Por lo tanto, no solo importa en qué nivel está -y va a haber que esperar un poco para ver dónde realmente se estabiliza- sino que importa aún más la magnitud y la velocidad de la caída.

FV: ¿Tú hablabas de un un gabinete casi sin figuras políticas, más bien de un gabinete que constituye un entorno personal?

OAB: Lo del gabinete, entendido por quienes se sientan en el Consejo de Ministros, es importante comparado con el primer gobierno Vázquez. En esa oportunidad estaban allí el líder del Espacio 609 José Mujica, el líder socialista Reinaldo Gargano, el líder de Asamblea Uruguay Danilo Astori, la trilogía directriz de la Alianza Progresista (Nin Novoa, Rossi y Lescano), el referente de la Vertiente Artiguista Mariano Arana y la referente comunista Marina Arismendi, que hoy está en el gabinete pero a título personal, no representa a la 1001. También Rossi hoy está en el gabinete, pero a título personal, y Nin Novoa es una figura de peso, pero no es el referente de la Alianza Progresista. El único líder o referente de corriente ausente en el primer gobierno Vázquez fue Rafael Michelini, líder del Nuevo Espacio.

Hoy de esas siete u ocho corrientes solo están en el gabinete Raúl Sendic, líder de la 711, y Danilo Astori, que hoy es líder de un espacio más amplio, como el Frente Liber Seregni, que incluye entre otros a Asamblea Uruguay, el Nuevo Espacio y la Alianza Progresista. No está ni el líder ni la líder operacional del Espacio 609; ni Constanza Moreira; ni hay referentes de la 1001; ni del socialismo garganista.

Si en el Vázquez I el Consejo de Ministro exhibió la pluralidad del Frente Amplio expresado en las figuras de mayor potencia, el Vázquez II exhibe fundamentalmente un entorno de carácter personal. Esto último no es malo, si el líder, el presidente, el gobernante, es potente por sí solo y logra domeñar a los demás. Pero es un factor de debilidad en las actuales circunstancias.

FV: ¿Resumen?

OAB: El resumen es: no se puede gobernar de espaldas al Parlamento ni de espaldas a la mayoría del oficialismo, sin contactos con la oposición y fuertemente debilitado ante la sociedad.

El Frente tiene que sentarse para barajar y dar de vuelta. Tiene que ser un gobierno en el que todo el Frente Amplio se sienta representado. Las grandes líneas deben estar consensuadas porque cada tema no puede derivar en una confrontación pública. Esto requiere de un acto de madurez de la conducción política global. Y requiere de un presidente que rompa su aislamiento y se abra como mínimo hacia todo el Frente Amplio