08 Jun. 2014

De aritmética electoral pura y dura

Oscar A. Bottinelli

El Observador

Los números electorales son complicados, tanto o más que los balances de las empresas. Y los porcentajes son mucho más enigmáticos. Hay una creencia generalizada, o se opera como si existiese esa creencia, de que un porcentaje expresa un valor estable, firme. Hay confusión de lo relativo que es hablar de puntos porcentuales. [...] Así que un traje que valga mil es caro si es en euros (sin duda, de alguna marca famosa en un comercio de alta gama), algo menos costoso si es en dólares (de alguna marca un poco menos famosa) y muy barato si es en pesos (uno diría que un traje chino).


Los números electorales son complicados, tanto o más que los balances de las empresas. Y los porcentajes son mucho más enigmáticos. Hay una creencia generalizada, o se opera como si existiese esa creencia, de que un porcentaje expresa un valor estable, firme. Hay confusión de lo relativo que es hablar de puntos porcentuales. Por las dudas, conviene empezar por el principio. Por algo que no sean porcentajes ni votos. Si alguien dice: este traje me costó una luca (lenguaje vulgar por la cantidad de mil), la pregunta que nadie omitiría sería: ¿una luca de qué? Porque una cosa son mil pesos, otra cosa mil dólares (algo así como 23 mil pesos) y otra mayor mil euros (más de 30 mil pesos). Así que un traje que valga mil es caro si es en euros (sin duda, de alguna marca famosa en un comercio de alta gama), algo menos costoso si es en dólares (de alguna marca un poco menos famosa) y muy barato si es en pesos (uno diría que un traje chino).

Más o menos lo mismo pasa con los porcentajes. Un 10% quiere decir algo siempre y cuando refiramos a qué universo se refiere, cuál es la base. No es lo mismo tomar como base el electorado total (2.668.775 personas), los votantes del Frente Amplio en las pasadas elecciones nacionales (1.105.262), el total de votantes en las elecciones voluntarias del domingo pasado (parece que 989.710), que el total de votantes el domingo pasado al Partido Nacional (408.963 más los votos observados, que probablemente lleve esa cifra a poco más de 415 mil votos). Así que 10% del electorado son unos 267 mil personas; 10% de los votantes frenteamplistas de octubre de 2009 son poco más de 110 mil; 10% de los votantes del domingo son casi 99 mil personas y 10% al interior del Partido Nacional, el domingo, poco más de 41 mil. La diferencia es de un traje de alta gama a la de un traje chino

Conviene entonces ver los resultados del domingo, a la luz de un elemento objetivo de comparación, claro y facilmente visualizable. Tomar base 100=total del electorado. Es decir, expresar los porcentajes sobre el total de habilitados para votar. Entonces, los resultados del domingo por partido, fueron:

NO VOTANTES63.4
P. Nacional15.4
Frente Amplio11.2
Partido Colorado5.2
Otros Partidos0.5
En blanco/anulado 1.2
Solo departamental3.1

Y si se desea ver cómo se comportaron los candidatos, los resultados del domingo fueron:

Vázquez9.2
Lacalle Pou8.4
Larrañaga7
Bordaberry3.8
Constanza Moreira2
Amorin1.3
Otros0.6
En blanco + anulado1.2
Solo voto departamental3.1
NO VOTO63.4

Como se puede observar, el partido más votado el domingo pasado, el Partido Nacional, apenas supera la séptima parte del país: recogió la adhesión de 1 de cada 7 personas. El segundo partido, el Frente Amplio, recoge la adhesión de la novena parte del país, lo votó 1 de cada 9. El tercer partido, el Partido Colorado, fue votado por la vigésima parte del país, por 1 de cada 20. Y casi dos tercios del país no votó, y este es un dato extraordinariamente fuerte. En cuanto a candidatos, el más votado recoge el apoyo de 1 de cada 11 ciudadanos. El ganador en el Partido Nacional logra el apoyo de 1 de cada 12 ciudadanos y el segundo el de 1 de cada 14. Por su parte, el ganador en el Partido Colorado obtiene el apoyo de 1 de cada 26 ciudadanos. Todo esto son datos muy fuertes.

Las cifras son microscópicas. Es una pequeña parte del electorado nacional la que ha decidido. La ventaja de Lacalle Pou sobre Larrañaga fue de menos del uno y medio por ciento (1,4). Pero es significativo un hecho: esa distancia es la mitad de la que en junio de 2009 llevó a Lacalle Herrera a ganar a Larrañaga: 2,8 puntos porcentuales (10,9 contra 8,1). Conviene ver unos cuantos resultados más del domingo 1° de junio, para despejar algunas ilusiones ópticas y otros productos de marketing político y operativos comunicacionales:

· El Partido Nacional en su conjunto va a obtener alrededor de 76 mil votos menos que en junio de 2004.

·El Frente Amplio va a terminar perdiendo en relación a las anteriores “elecciones internas” unos 138 mil votos

· El Partido Colorado va a crecer tan solo 12 mil votos en relación a cinco años atrás

· Luis Lacalle Pou logra 55 mil votos menos que Luis Alberto Lacalle Herrera

· Jorge Larrañaga decrece 21 mil votos

· Pedro Bordaberry aumenta sus votos en 11 mil

· Tabaré Vázquez en calidad de candidato hegemónico logra solo 18 mil votos más que Mujica en ardua disputa con Astori

· La corriente Vázquez-Sendic (“lista 711”) y la corriente Vázquez-Astori (Frente Liber Seregni) obtienen similar caudal electoral.

· Hay consenso entre frenteamplistas, no frenteamplistas, periodistas y analistas que Tabaré Vázquez algún que otro voto tiene. Nadie sostiene que carece absolutamente de votos y que los logrados por su candidatura son pura y exclusivamente la suma de los votos de y solo de Astori, Sendic, MPP, socialistas y otros grupos. A la inversa, muchos consideran que hay un caudal enorme de votos hacia Vázquez, que se expresan por medio de dichas listas encabezadas por Astori, Sendic, Lucía Topolansky, Daniel Martínez y otros.

· Si entonces a Sendic y a Astori se les detraen los votos propios de u originarios hacia Tabaré Vázquez, en forma clara y desnivelada la corriente frenteamplista más votada es la que expresa Constanza Moreira.

· Ninguna corriente del Frente Amplio por sí sola alcanza el cociente para un senador

·Finalmente, el dato más duro de todos. La votación del domingo pasado es el peor resultado electoral del Frente Amplio en toda su historia, por debajo de la votación de su estreno en 1971. Menos votos absolutos. Pero el electorado creció un 50%. Entonces, en términos proporcionales, en esta elección el Frente Amplio estuvo un tercio por debajo que en 1971. Logró tan solo los dos tercios de su base fundacional. Puede argumentarse que esta elección es de voto voluntario y en 1971 se estrenó el voto obligatorio. Nadie puede argumentar eso con conocimiento de causa. En 1971 nadie votó al Frente porque el voto fuese obligatorio, porque los votantes frenteamplistas de aquella época era gente de adhesión firme y dura, y no era nada cómodo para nadie decir que era frenteamplista. En cambio, ahora es muy cómodo: es el gobierno, es la mitad del país, es o ha sido la mayoría del país. Y esa minoría militante de 1971 fue una vez y media mas grande que lo convocado el domingo por lo que ha sido la mayoría del país.