20 Oct. 2013

De candidaturas vicepresidenciales

Oscar A. Bottinelli

El Observador

Los criterios ha tener en cuenta para la selección del candidato a vicepresidente de la República no es unívoco y responde a varios modelos. El mayor problema en Uruguay para establecer patrones es que en este país la candidatura vicepresidencial si bien no es nueva, no tiene una larga experiencia.


Los criterios ha tener en cuenta para la selección del candidato a vicepresidente de la República no es unívoco y responde a varios modelos. El mayor problema en Uruguay para establecer patrones es que en este país la candidatura vicepresidencial si bien no es nueva, no tiene una larga experiencia: 13 veces se eligió vicepresidente de la República en tres periodos (5 de 1934 a 1950; 2 en 1996 y 71; 6 a partir de la restauración democrática). Pero además, en 10 de las 13 oportunidades la elección se hizo por el sistema del Doble Voto Simultáneo, en general con más de un candidato por cada uno de los lemas con probabilidades reales de disputa del cargo, o al menos de obtención del segundo lugar.

Es más fácil ver los patrones existentes en los Estados Unidos de América, donde desde 1789 a la fecha han sido elegidos 45 vicepresidentes, de los cuales 43 en forma separada de la elección presidencial1. El criterio más utilizado por tres de los cuatro partidos que han ocupado el cargo (Demócrata-Republicano, Demócrata y Republicano) ha sido el de la compensación: si el candidato presidencial es liberal, el vice es conservador (Kennedy-Johnson); si uno es del sur, el otro es del norte (Johnson-Humphrey); si uno es un novel político o un outsider, el otro es un veterano en las lides de Washington o al menos con experiencia comprobable (Obama-Biden); si uno es mayor, el otro es joven (Eisenhower-Nixon). Sin embargo, opuesto al concepto de equilibrio electoral se ha dado el de complementariedad, donde no hay diferenciación fuerte no en lo ideológico, ni en lo geográfico, ni en los antecedentes (Clinton-Gore). Y un tercer patrón es el que ante un candidato presidencial omnipotente, lo acompañe un candidato vicepresidencial que no haga sombra y que ponga un colchón entre el presidente y los líderes legislativos que con su peso propio puedan limitarle el poder (el caso de Harry Truman con Franklin Roosevelt).

En las últimas 3 elecciones, de los 3 principales partidos hubo 8 fórmulas presidenciales (8 y no 9, porque Vázquez-Nin Novoa repitió). Se observan cuatro modelos:

Uno. El más empleado, el de la compensación de corrientes internas: Batlle-Hierro López (PC, 1999), Lacalle-Abreu (PN, 1999), Mujica-Astori (FA, 2009), Lacalle-Larrañaga (PN, 2009)

Dos. Ante un candidato presidencial dominante, alguien que compense perfiles, como Larrañaga-Abreu (2004). El hecho de que Larrañaga duplicase a Lacalle en las elecciones internas, fue determinante para considerar innecesaria la búsqueda del equilibrio interno.

Tres. También ante un candidato presidencial dominante, alguien que sea funcional al presidente y ponga un colchón entre el presidente y los líderes sectoriales (Vázquez-Nin Novoa, FA, 1999 y 2004), o que cumpla una función de perfil complementario (Bordaberry-De León, PC, 2009)

Cuatro. Tras un presidenciable de consenso, la disputa electoral por la vicepresidencia, es decir, otorgada al sector más votado detrás de esa candidatura común (Stirling-Viera, PC, 2004).

¿Cómo viene el tema hacia las elecciones del año que viene? La situación es diferente en cada uno de los tres partidos. En el Partido Nacional -salvo que se repitiese el resultado electoral de 2004 en que uno duplica al otro- parece ir camino a una fórmula de equilibrio, en que el candidato vicepresidencial resulte ser el segundo en la disputa interna, o si no es la persona que obtuvo el segundo lugar, una figura que represente a la corriente política que obtiene ese segundo puesto.

En el Partido Colorado todo está abierto. Si Bordaberry vuelve a ser dominante y obtener más de los dos tercios de los votos internos (como en junio de 2009) se volverá al esquema de 2009, y si la relación Vamos Uruguay-Batllistas de Ley resulta ser la de octubre de 2009 (un 6:4), se volvería al esquema de equilibrio que el partido empleó en 1999.

El tema más complicado está en el Frente Amplio. No se prevé ninguna competencia interna cerrada, ya que dado los apoyos y los espacios de opinión pública, es muy difícil imaginar a un Tabaré Vázquez con menos del 90% del voto interno. Pero lo primero de todo es definir cuál es el rol interno de Tabaré Vázquez, por esa definición va de la mano de la otra definición: del nombre del candidato vicepresidencial.

Si se considera que Vázquez está por encima de las partes, como un punto común a todos (y así fue en 1999 y 2004), la candidatura vicepresidencial puede ofrecer dos modelos: Una, la de un candidato que sea funcional al ejercicio del gobierno por parte de Vázquez (y allí aparece con fuerza el nombre de Mónica Xavier). Dos, que se use el criterio colorado de 2004, y las corrientes compitan por la vicepresidencia, la cual resulte en favor de la corriente más votada (por ahora, nadie ha planteado este criterio dentro del FA).

En cambio, hay otra óptica, planteada por claridad por el mujiquismo. En el Frente Amplio hay dos grandes alas, cada una de ellas expresada por un presidente de la República: Tabaré Vázquez y José Mujica. En 2009 esas dos alas se expresaron en las precandidaturas de Danilo Astori y Mujica y la fórmula presidencial fue el equilibrio de esas dos alas: Mujica-Astori. Ahora no se discute la candidatura presidencial del referente de un ala, Tabaré Vázquez, de donde el candidato vicepresidencial debe corresponder al mujiquismo (de donde el candidato debe ser Lucía Topolansky, y si no, Ivonne Passada). Ese es el razonamiento del mujiquismo. Cuando de la definición del criterio depende el nombre, la discusión sobre el criterio deja de ser abstracta y pasa a ser concreta. Como en el FA se ve como un hecho la candidatura Vázquez, la disputa vicepresidencial adquiere una relevancia similar a la disputa presidencial en los otros partidos


1 Los dos primeros, John Adamas y Thomas Jefferson, fueron elegidos por obtener el segundo lugar en la elección presidencial. Además de las 45 vicepresidentes elegidos, hubo dos más no elegidos sino designados por un método extraordinario: Gerald Ford y Nelson Rockefeller.