13 Oct. 2013

Aritmética para un bipartidismo

Oscar A. Bottinelli

El Observador

La aritmética en elecciones es algo fundamental. Y en las urnas no siempre dos más dos son cuatro, ya que depende de la naturaleza del primer dos y de la del segundo dos. Ha despuntado el análisis y el debate si blancos y colorados se encaminan o no, o si deben o no encaminarse, en términos históricos, hacia la constitución de un nuevo sujeto político común. [...] Lo importante es marcar que hoy, para los partidos tradicionales, en cuanto a aritmética, sin entrar a prospectivas de comportamientos electorales, dos más dos puede dar más que cuatro, y en 2009 hubiese dado más que cuatro.


La aritmética en elecciones es algo fundamental. Y en las urnas no siempre dos más dos son cuatro, ya que depende de la naturaleza del primer dos y de la del segundo dos. Ha despuntado el análisis y el debate si blancos y colorados se encaminan o no, o si deben o no encaminarse, en términos históricos, hacia la constitución de un nuevo sujeto político común. Y consecuentemente si Uruguay va hacia un nuevo tipo de bipartidismo que sustituya al bipartidismo fundacional de circa un siglo y media de vida1. Este debate tiene un ángulo sustantivo, como lo que significa la baja definitiva del ancestral muro divisorio y sus efectos sobre la pervivencia de sensibilidades clánicas encontradas. Tiene otro ángulo puntual, inmediato, sobre la conveniencia o inconveniencia de juntarse para aspirar a una mayor competitividad en las elecciones de gobierno departamental de Montevideo, y hay quien lo plantea sobre otros o todos los demás gobiernos departamentales. Pero hay un tercer ángulo: la aritmética de las elecciones nacionales.

Y aquí una observación que puede sorprender a más de uno. Cabe recordar que en las pasadas elecciones nacionales para la Cámara de Representantes, las de octubre de 2009, de las 99 bancas en disputa el Frente Amplio obtuvo 50, el Partido Nacional 30, el Partido Colorado 17 y el Partido Independiente 2. Si el Partido Nacional y el Partido Colorado hubiesen votado bajo un solo lema, sin que cambiase un solo voto, sin que se modificase una sola regla electoral, por el mismo método de adjudicación, el Frente Amplio habría perdido la mayoría parlamentaria. En lugar de 50 diputados hubiese obtenido 49, y los partidos tradicionales en lugar de 47 bancas (30 PN + 17 PC), como conjunto hubiesen obtenido 48 (las dos restantes, sin cambios, al Partido Independiente).

¿Cómo es esto? Para la distribución proporcional de bancas Uruguay aplica desde 1925 a nivel de elecciones estatales (nacionales, departamentales y locales) el método inventado por el matemático belga Víctor d'Hondt. Es uno de los dos métodos proporcionales más utilizados en el mundo. Técnicamente cabe definirlo como un método del divisor que sigue la serie de números naturales. Estrictamente es la comparación banca a banca de los cocientes que presenta cada agente electoral (lema, sublema, lista) en relación a los otros agentes electorales, y los cocientes son producto de dividir el total de votos de cada agente electoral entre el número de bancas ya obtenidas más uno. De allí surge que lo determinante es la relación matemática de los agentes electorales entre sí, y no de la relación aislada de cada uno respecto al total de bancas en disputa, como ocurre con los métodos de cuota.

En el método d'Hondt, a efectos de la competencia interpartidaria, importa la relación matemática de los lemas entre sí. Para ver el tema, conviene ir de a poco.

Uno. El Frente Amplio obtuvo 1.105.262 votos, el Partido Nacional 669.942, el Partido Colorado 392.307 y el Partido Independiente 57.360.

Dos. Adjudicadas 98 bancas, faltando una para completar la Cámara de Representantes, el FA lograba 49 bancas, PN 30, PC 17 y PI 2.

Tres. Para dirimir la banca 99, se hacen las siguientes operaciones:

Banca 50 del FA: 1.105.262/50=22.105

Banca 31 del PN: 669.942/31=21.611

Banca 18 del PC: 392.307/18=21.794

Banca 3 del PI: 57.360/3=19.120

Corresponde comparar los cuatro cocientes y adjudicar la banca faltante al cociente más alto. Como se observa, de los cuatro cocientes el más alto es el del FA (22.105 contra 21.794 del que le sigue, que es el PC) por el que le corresponde la banca 50 en perjuicio de la banca 18 colorada.

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Ahora conviene ver qué hubiese pasado si de un lado hubiera estado el Frente Amplio y del otro lado un lema blanquicolorado.

Uno. Los votos del FA son 1.105.262 y lo de los partidos tradicionales como conjunto (PPTT) 1.062.249.

Dos. Adjudicadas 98 bancas, faltando una para completar las 99, no hay cambios: FA 49 bancas, PPTT 47, PI 2.

Tres. Para dirimir la banca 99 se hacen las operaciones ya descritas, con un solo cambio. Y aparecen los siguientes cocientes:

Banca 50 del FA: 1.105.262/50=22.105

Banca 48 de los PPTT: 1.062.249/48=22.130

Banca 3 del PI: 57.360/3=19.120

Como se observa, el cociente 48 de los PPTT es 22.130 votos, que resulta mayor que el cociente 50 del FA, 22.105, por lo que la banca 99 hubieses correspondido a la banca número 48 de los partidos tradicionales. Es cierto que en el anca de un piojo (tan solo 25 votos de cociente de diferencia), pero en materia de elecciones es válido hasta el bigote de un piojo.

Lo que la aritmética electoral enseña es algo muy simple: un Frente Amplio sin mayoría parlamentaria, deseo ferviente de gran parte de las elites económicas, augurado por agoreros, soñado por algunos dirigentes opositores, pudo haber ocurrido. No ocurrió porque todavía no se había planteado la idea de una conjunción de ambos partidos.

Obviamente pudo haber ocurrido y pudo no haber ocurrido. En los estudios de sistémica electoral se sostiene universalmente que el cambio de reglas de juego puede provocar cambios en el comportamiento de los electores, o al menos no asegura que la totalidad de los votantes voten como si las reglas de juego no cambiasen. Si hablamos de una diferencia de 25 votos de cociente, cualquier cambio de comportamiento sin duda puede provocar resultados diferentes, en una dirección o en la otra, desde eliminar esa diferencia hasta ampliarla.

Lo importante es marcar que hoy, para los partidos tradicionales, en cuanto a aritmética, sin entrar a prospectivas de comportamientos electorales, dos más dos puede dar más que cuatro, y en 2009 hubiese dado más que cuatro. Por lo pronto, le hubiese dado al Frente Amplio una banca menos, una decisiva banca menos.


1 Ver Despunta un nuevo bipartidismo y La divisoria de las aguas, El Observador.