11 Oct. 2013

La Universidad de la Educación, el cogobierno y el papel de los sindicatos

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley que crea la Universidad de Educación, proyecto que para convertirse en ley ahora está a decisión del Senado. Esta ley busca un viejo objetivo de maestros y docentes de educación media: que sus títulos tengan valor universitario.


OAB: La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley que crea la Universidad de Educación, proyecto que para convertirse en ley ahora está a decisión del Senado. Esta ley busca un viejo objetivo de maestros y docentes de educación media: que sus títulos tengan valor universitario.

En el caso del magisterio que no fueran originamente universitarios se justificaba en que para hacer la carrera no se exigía secundaria completa. Pero luego para magisterio se pasó a exigir secundaria completa. Siempre existió esa exigencia para profesorado de secundaria. Es decir, son carreras con la extensión de una licenciatura, aunque las licenciaturas además de cuatro años tienen la exigencia de una tesis, que falta en la formación de docentes escolares y de enseñanza media. Pero al menos equivalen a una tecnicatura universitaria y eso nunca fue reconocido.

Con esta ley se lograría ese viejo objetivo.

FV: ¿Y qué problemas tiene la aprobación de la ley?

OAB: La creación de una nueva universidad públicas, especializada, sin duda es un gran desafío y genera visiones diversas sobre el tema de fondo. Pero la mayor polémica se ha centrado en la organización política de esa universidad, en cómo sería conducida.

El proyecto aprobado en Diputados con votos del Frente Amplio y del sector de Bordaberry, establece una conducción basada en los mismos principios que la Universidad de la República, es decir, un cogobierno de estudiantes, docentes y egresados.

Aquí se enfrentan dos visiones. De un lado la visión tradicional de la izquierda, visión queariamente recoge el Frente Amplio, de que las universidades deben ser autónomas y la autonomía se defiende si en la designación de las autoridades no interviene el poder político.

Del otro lado, la visión dominante hoy en los partidos tradicionales, en que también apoyan la autonomía, pero consideran que no está ligada a que la conducción universitaria no esté regida por el poder político, que es el que representa globalmente a la sociedad.

Esta es la primera gran confrontación de ideas. Que en Uruguay se da de manera extrema. Para comparar la diferencia entre Uruguay e Italia, por ejemplo, basta señalar:

La participación dominante en ambos países es de los docentes. Pero en Uruguay votan todos los docentes con independencia del grado, desde ayudantes y asistentes hasta catedráticoS. En Italia la mayor parte de los cargos es elegido por los catedráticos y el resto de los cargos docentes por los profesores agregados y adjuntos. Los ayudantes y asistentes no tienen voto.

La otra diferencia es que en Uruguay no hay un solo representante del poder político y en Italia sí lo hay.

Y la gran originalidad de Uruguay es la participación de los egresados.

La coparticipación de los docentes de todos los grados, de los estudiantes y de los egresados lleva a un modelo que técnicamente es definido por corporativista. La Universidad es gobernada por las corporaciones de los docentes, de los estudiantes y de los egresados.

FV: ¿Y cómo es el tema del papel de los sindicatos?

OAB: Los sindicatos son el instituto, el instrumento, el medio a través de de los cuales se expresan los órdenes, las corporaciones . Y a partir del gobierno de Vázquez tienen un fuerte papel en la enseñanza escolar, la enseñanza media, la enseñanza técnica y la formación docente, así como en la Salud Pública (ASSE) y en la Junta Nacional de Salud. De vieja data es el papel en la Universidad de la República. Y el proyecto aprobados en Diputados apunta a darle a esas corporaciones que se expresan a través de sindicatos la conducción de la Universidad de Educación.

Ahora bien, la creación de la Universidad de Educación necesita dos tercios de votos de cada cámara.

En Diputados fue sustancial el apoyo a esta concepción de la totalidad del Frente Amplio y del sector colorado de Bordaberry, Vamos Uruguay. Tuvo la oposición del Partido Nacional y del único diputado del otro sector colorado, Batllistas de Ley, conducido por José Amorín y Tabaré Viera.

Ahora en el Senado el panorama cambia ¿por qué? Por la diferencia de correlación de fuerzas dentro del Partido Colorado. En Diputados Bordaberry cuenta hoy con 16 diputados mientras que Amorín y Viera con solo 1. Pero en el Senado Bordaberry cuenta con 3 senadores y el otro sector colorado con 2, que son precisamente Amorín y Viera.

El Frente Amplio tiene en la cámara alta 16 votos más los 3 de Bordaberry suman 19. Los dos tercios son 21. La conjunción Frente Amplio-Bordaberry, decisiva en Diputados, no alcanza en el Senado. Faltan 2 votos. Y esos votos no están mientras se mantenga la integración corporativa o de cogobierno de esta nueva Universidad.

El sector colorado de Amorín y Viera anunció el apoyo a la creación de la Universidad de Educación siempre y cuando la mayoría de su conducción esté en manos del poder político, aunque manteniendo representación minoritaria de docentes, estudiantes y egresados.

Entes, al Frente Amplio se le plantea el dilema de renunciar al predominio del cogobierno corporativo para que no naufrague la Universidad de Educación, o aceptar la no creación de la Universidad de Educación por mantener el principio del cogobierno. En este dilema se juega la suerte de la creación de esta universidad, que supone darle jerarquía universitaria al magisterio y a la docencia media.