31 Ago. 2012

Mujica llega a la mitad de su Presidencia con el menor nivel de confianza de la gente

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

José Mujica [...] llega a la mitad del gobierno con la desconfianza de la mayoría de la opinión pública, inclusive con la no confianza de uno de cada cuatro votantes frenteamplistas. [...] Hay explicaciones para la larga caída desde el inicio hasta ahora [...] La mitad del periodo de gobierno es un buen momento para que se haga un alto en el camino, se reflexione sobre lo que se hizo, sobre lo que falta por hacer y sobre lo que se puede hacer.


OAB: José Mujica llega mañana exactamente a la mitad de su periodo total de gobierno: el 1° de setiembre cumple 30 meses como presidente de la República. Y llega a la mitad del gobierno con la desconfianza de la mayoría de la opinión pública, inclusive con la no confianza de uno de cada cuatro votantes frenteamplistas. Al cumplir los 30 meses en el cargo, el primer mandatario está en el peor momento en la valoración de la opinión pública.

FV: ¿Cómo es eso? ¿Cuáles son los datos?

OAB: Los datos fueron difundidos el martes de noche por Monte Carlo TV y radio Monte Carlo. Corresponden a la Encuesta Nacional Factum de julio y agosto. Es una encuesta de técnica multimétodo, con muestra en base al domicilio de los entrevistados, representativa de todo el país, tanto urbano como rural. Se realizaron 968 entrevistas. La pregunta formulada fue: ¿Cuánta confianza tiene Vd. en la persona de José Mujica?

Los datos son éstos:

FV:


OAB: Los datos son muy fuertes. La mayoría de los uruguayos no confía en el primer mandatario y menos de 4 de cada 10 expresa mucha o bastante confianza.


Es interesante observar que hace algo más de 2 años, en el segundo trimestre de 2010, confiaba en el presidente el 81% de los uruguayos; hoy es el 39%. Cayó más de la mitad. Fue una caída larga, persistente. De mediados de 2010 a fines de 2011 cayó del 81% al 41%. Este año se recuperó y creció la confianza en los dos trimestres, hasta llegar a mitad de año con una confianza del 49%. Y en julio y agosto se desplomó esa confianza y cayó 10 puntos, llegó al 39%, al punto más bajo de todo el mandato.

FV: ¿Y la no confianza?

OAB: La no confianza comenzó siendo muy baja, apenas 10%. Creció de manera constante y sostenida hasta fin de año, en que llegó al 46%. A lo largo del primer semestre de este año, bajó un poco y quedó estable en 42%. Y ahora, en julio y agosto, saltó 10 puntos, al 52%.

Es decir, no solo cayó 10 puntos la confianza, sino que además creció 10 puntos la no confianza.

FV: ¿Esto es en la población en general? Pero al principio tú decías que uno de cada cuatro frenteamplistas tampoco confía en el presidente.


OAB: Efectivamente, el 23% de los frenteamplistas no confía en Mujica, y en cambio sí confía el 69%. Hay una correlación muy fuerte entre la cantidad de frenteamplistas que no confían en el presidente y la cantidad de votantes frenteamplistas que dicen que hoy votarían en blanco, anulado o no votarían a ninguno.

Entre los votantes de los partidos tradicionales no confía en el presidente el 81%, mientras que mantiene la confianza en Mujica el 12%.

FV: ¿Qué explicaciones tiene todo esto, en particular la caída de julio y agosto?

OAB: Lo primero que hay que recordar es que en julio se dio un escenario de muy fuertes enfrentamientos en el gobierno y lo otro el cierre de Pluna. A principios de este mes vimos aquí en Radiocero y Radio Monte Carlo que dos de cada tres uruguayos están en desacuerdo con el cierre de la vieja y principal aerolínea uruguaya.

Además golpeó que el mismo equipo económico que llevó adelante la reprivatización de Pluna, en el gobierno anterior, es el que hoy dispone el cierre de la empresa. Pero golpeó adicionalmente la forma y el momento del cierre, justo antes del comienzo de las vacaciones de julio, con muchísima gente con los pasajes comprados y a la deriva.

El cierre de Pluna desató además enfrentamientos entre el presidente de Ancap Raúl Sendic y el ministro de Economía Fernando Lorenzo. Eso en medio de enfrentamientos varios y con altos decibeles en el gobierno.

Hay una regla: todo lo que golpea a un gobierno castiga a su presidente. O porque es el responsable del gobierno, o por el viejo dicho de que todo error es error de conducción, o porque es la imagen del gobierno en su conjunto. Lo cierto es que esto golpeó fuerte al presidente y le hizo caer 10 puntos porcentuales en un par de meses, lo cual es desacostumbrado.

FV: Dejando de lado la caída de 10 puntos en julio y agosto, tú señalabas que ya había experimentado una gran caída en la confianza de la gente desde que asumió hasta fines del año pasado. Eso requiere de otras explicaciones.

OAB: Exacto. Hay explicaciones puntuales para esta fuerte caída de julio y agosto. Hay otras explicaciones para la larga caída desde el inicio hasta ahora.

Digamos que siempre es de esperar una caída temprana, porque todo presidente inicia su gobierno con una alta confianza de la gente, con grandes expectativas, muchas de ellas mágicas. Entonces, cuando llega el momento de la realidad, cuando lo mágico se evapora, hay mucha gente se desilusiona porque no encuentra que se haya hecho lo que se imaginaba, en general con poco realismo. El tema es que luego Mujica cae más allá de esa pérdida de expectativas mágicas. Y no solo cae la confianza en él, sino que es mucho más fuerte que crece la no confianza, crece de manera sostenida, firme y grande.

FV: ¿Y cuáles son las explicaciones?

OAB: Por un lado tiene que ver con lo que la gente percibe como resultados del gobierno. Estamos en un momento espectacular en materia de empleo, o estábamos hasta hace pocas semanas: récord histórico en el nivel de empleo. La cantidad de personas o el porcentaje de personas que trabajan en el Uruguay es el más elevado de la historia; también es el más elevado de la historia el porcentaje y la cantidad de personas con empleo formal, con trabajo formal. Por otro lado, los niveles de ingresos de los hogares, principalmente de salarios, jubilaciones y otros productos del trabajo personal, está en el nivel más alto de las últimas cuatro décadas.

Sin embargo, la disconformidad es muy grande. En materia de temas de gobierno esa disconformidad es producto de que la gente considera que el gobierno está muy mal en los tres temas que más le preocupa: la seguridad pública, las drogas y la educación. Entonces, es lógico que haya descontento si anda mal lo que la gente considera hoy que es más importante.

FV: ¿Y por otro lado?

OAB: Por otro lado el estilo de Mujica. El estilo del presidente generó inicialmente altos niveles de simpatía, aprobación y confianza: el hablar sencillo, el vestir de manera sencilla, su casa modesta en una chacra en las afueras de Montevideo, el auto destartalado, el plantear las cosas en términos de viejo conocedor de la vida, ese personaje de un viejo sabio. También fue una virtud el decir una cosa y luego otra distinta, que fue vista como un hombre sin dogmatismos, dispuesto a oír, que trasmite lo que va pensando, que ayuda a la gente a pensar.

Pero esas virtudes luego se transformaron para muchos en defectos: dice una cosa y luego la otra, y no se sabe para dónde va el gobierno, no hay rumbo, no hay certezas. Entonces, si no se ofrece certidumbre, hay inseguridad en la gente sobre a dónde se va. Por otro lado ya no se valora tanto la vida sencilla, sino más la conducción del gobierno, se exigen realizaciones. El habla sencilla primero deslumbra y luego cansa. No a todos, pero sí a muchos. No a todos, porque por algo hay un 39% que ve bien al presidente; pero sí a muchos, por algo el 52% lo ve mal.

FV: ¿Conclusiones?

OAB: La mitad del periodo de gobierno es un buen momento para que se haga un alto en el camino, se reflexione sobre lo que se hizo, sobre lo que falta por hacer y sobre lo que se puede hacer. Hay que tener conciencia que se llegó a la mitad, pero lo que queda es muchísimo menos que la mitad. Me refiero a la mitad de gobierno efectivo, porque a fines del año que viene ya van a estar sonando las músicas y las palabras de la campaña electoral, y en ese momento el tiempo de realizar cosas, sobre todo de empezar cosas, terminó. Esto lo sabe todo el que fue presidente o anduvo en el gobierno o cerca del gobierno. Los tiempos se aceleran y terminan siendo muy cortos.

Por otro lado, la mitad del periodo de gobierno en general es el peor momento para un gobierno y para el presidente. Después la mayoría de las veces vienen mejoras. No siempre.